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Cómo dejar de ser amargado – método probado paso a paso

Cuando te disgustas o indignas ante una situación, es normal que sientas ira, una emoción que te invade temporalmente pero que eventualmente terminas por superar.

Pero si no lo haces y asumes la ira como parte de tu vida, pasas a una nueva etapa de emociones negativas más difícil de superar: la amargura.

La amargura también es conocida como reconcomio, o resentimiento, y se presenta cuando a la ira se le suma una sensación de impotencia, que lleva a la persona a un callejón sin salida en el que es más sencillo odiar que avanzar.

Por tanto, es mucho peor que la ira, porque nubla a quien la siente y le hace pensar que todo está fuera de su control. Eso imposibilita conseguir nuevas soluciones a los problemas, y te hunde en conductas conformistas.

Y si bien es cierto que hay cosas que no puedes cambiar, lo cierto es que siempre tendrás la opción de sobrellevar la vida y seguir adelante.

Lee nuestra guía para saber si tú eres la persona tóxica en tu vida

¿Por qué es necesario vencer la amargura?

Una persona somatiza sus emociones cuando éstas son tan intensas que causan problemas físicos en el organismo. Si tienes emociones positivas, muy probablemente tendrás un mejor estado de salud o al menos un organismo más fuerte; pero si es al revés, puedes comenzar a padecer enfermedades solo por lo que sientes.

En el caso de la amargura, sentirla constantemente puede causar síntomas similares al trauma: insomnio, fatiga y disminución de la libido. A largo plazo, puede minar tu autoestima, incrementar tus inseguridades y hasta desarrollar una incapacidad para mantener relaciones estables y saludables.

Todo esto incide directamente en las relaciones personales y en tu rendimiento laboral.

¿Ahora entiendes por qué la amargura es tan perjudicial?

12 pasos para superar la amargura

Si sientes que te has estado convirtiendo en una persona amargada, aplica estos consejos para superar ese estado y dejar atrás tu frustración:

1. Reevalúate

Mantener la amargura depende en gran medida de la empatía que sientan los demás por tu situación. Muchas veces, al contar o explicar las razones de esta emoción, exageramos un poco los detalles para hacer más comprensibles nuestros sentimientos.

Algunas personas se amargan con situaciones totalmente irrelevantes, pero no las ven de forma objetiva y por ello se enfurruñan en su molestia. Toma entonces un tiempo para evaluar de la forma más imparcial posible lo que sientes y las verdaderas causas de la amargura.

Llevar un diario en el que registres tus sentimientos o acudir a terapia con un especialista son excelentes formas para hacerte seguimiento. Debes preguntarte: ¿vale la pena sentirme así con esta situación? ¿Realmente mi problema es tan importante como para renunciar a mi felicidad? ¿Qué es lo que realmente me molesta?

Muchas personas albergan amarguras en su vida partiendo de situaciones, personas o cosas que ni siquiera le complacen o quieren realmente, y llegan a perder amistades o buenos momentos por esas emociones.

Posiblemente te has estado victimizando ante tus amigos, sin darte cuenta que la situación que propició tu amargura es una completa niñería.

2. Toma un descanso de los problemas

Dale una pausa a la historia de lo que te causó la amargura. Sé que muchas veces puedes sentir que necesitas contarla una y otra vez, pero evita hacerlo a menos que sea con alguien encargado de ayudarte, o porque realmente buscas maneras positivas de manejar la situación.

Si no es así, entonces calla. Si repites y repites en tu mente la historia de lo que te incomoda, te estarás victimizando siempre.

Aprende a romper con esos patrones de pensamiento negativos, y no permitas que tu mente se disperse en esas energías de forma constante.

3. Toma responsabilidad por aquello que te ocurre

Cuando te victimizas sobre las cosas negativas que te han ocurrido, es común que no reconozcas si tuviste responsabilidad en aquello que te hizo daño.

Hay ocasiones en que las cosas ocurren y no puedes evitarlo, como cuando muere un ser querido. Pero también hay otras en las que tú también fuiste responsable y es quizás eso lo que causa tu molestia constante.

Quizás tu pareja te fue infiel, pero tú viste muchas señales y te negaste a asumir la realidad. Es probable que te estafaran, pero que no hicieras la investigación de mercado ni fueras lo suficientemente riguroso para cuidar tus recursos. O a lo mejor te advirtieron de esa relación dañina, en la que igual te empeñaste en meterte.

Reconocer nuestras responsabilidades nos libera de sentimientos enfermizos y nos permite perdonarnos para seguir adelante. Son nuestras decisiones las que nos liberan de la culpa, de la tristeza y de cualquier emoción que te puede sumir en la desesperación.

4. No espíes

Cuando tu amargura es causada o se relaciona con otra persona, es común que comencemos a espiarla todos los días, para saber qué ocurre en su vida y si le va bien.

Uno de los defectos de las redes sociales, es que nos permiten múltiples herramientas para literalmente conocer todo lo que pasa en la vida de una persona.

El problema de esto es que espiar solo alimenta la obsesión con el otro, que puede llegar a ser adictiva. Y la verdad es que no aporta en nada y es más bien una tortura para ti, pues lo más probable es que termines por descubrir que le va bien, y entonces aumente tu amargura.

Si deseas superar tus malas experiencias, aléjate de las redes sociales y de cualquier persona que disfrute de las desavenencias de otros. Solo así lograrás enfocarte en ti mismo para recuperar tu autoestima y control sobre la situación.

Conseguirás deshacerte de amores conflictivos, jefes déspotas y personas insolentes, si dejas de espiar lo que hacen.

5. Enfrenta tus miedos

A veces la amargura no es real, sino un disfraz para el miedo al cambio o al fracaso.

Es probable que esa negatividad que cargas no sea más que una carga de excusas para cerrarte la posibilidad de avanzar por miedo a fallar.

Por ejemplo, quizás te digas a ti mismo: “No podré estudiar más porque pierdo todos mis ahorros» pero la verdad es que no lo has hecho porque te da miedo el reto de aumentar tu formación. Te pones entonces una coraza de amargura por tus problemas financieros, cuando solo son una excusa.

6. Perdona y avanza

Si te sientes preparado, no hay nada mejor que perdonar para realmente superar tus problemas y dejar atrás la amargura.

Pero eso sí, solo hazlo si realmente lo sientes. Porque si lo haces de la boca para afuera, por obligación o por quedar bien, tus emociones seguirán siendo las mismas y puede que hasta empeore tu visión negativa de la vida.

7. Perdónate a ti mismo

Parte importante de perdonar, es hacerlo contigo mismo. Si no lo haces, llevarás siempre sobre tus hombros la carga de tus errores y, peor aún, tus reproches por haberlos cometido.

Cuando los sentimientos adversos te acosan día a día, superar un problema se hace casi imposible.

Busca apoyo profesional, practica yoga o meditación, para ayudarte. La fe también puede ser un importante apoyo. La comprensión y compasión hacía sí mismo es la clave para superar totalmente la amargura.

Recuerda que las cargas emocionales son como pequeñas heridas que te causas a ti mismo, que empeoran si no las tratas a tiempo.

Lee nuestra guía sobre cómo dejar de ser inseguro con estos 10 pasos

8. Concéntrate en el presente

La amargura suele sacarte de tu realidad actual para enfocarte en un pasado de errores que reprochar, o en un futuro de cosas que ansías tener pero todavía no logras.

Deja de fantasear sobre venganzas o de obsesionarte con tus errores, y comienza a vivir en el ahora y lo que necesitas para seguir adelante.

Enfócate en tu presente, planteándote metas a lograr y propósitos para cambiar tu situación. En lugar de enfocarte por lo que pasó o pasará, crea nuevas realidades con tus acciones.

 

9. Busca nuevas emociones

La amargura se desvanece cuando te interesas en cosas nuevas que te motivan.

Explora qué actividades te gustan y conéctate con ellas. Verás que hasta los problemas más difíciles desaparecen cuando hacer lo que realmente disfrutas.

10. Establece pequeñas metas cada día

Cuando estás sumido en la amargura es muy fácil perder el foco de las cosas buenas y sentir que todo lo que haces sale, o saldrá, necesariamente mal.

Una buena manera de superar esa sensación de fracaso constante es plantearte pequeñas metas diarias, que puedas lograr y así darte poco a poco el impulso para seguir creciendo.

Puedes empezar por hacer una lista de tus tareas del día, incluir hacer una corta meditación, avanzar en la lectura de un libro o sencillamente buscar nuevas escuelas para aprender un idioma.

Ser capaz de cumplir estas tareas, que son sencillas y parte de la rutina, te ayudará a sentir que retomas el control de tu vida. Pero deben ser objetivos sencillos, pues si te planteas metas muy ambiciosas que no puedes lograr, terminarás por aumentar la sensación de fracaso y alimentar entonces tu amargura.

11. Busca otra perspectiva

La amargura nubla la mente y fácilmente te convence de que no tienes alternativas o soluciones a tus problemas. Se alimenta y a la vez incrementa tus frustraciones y miedos.

Es importante que en esos momentos recuerdes que la amargura no puede controlarte, y te fuerces a ver las cosas desde otra perspectiva. Puedes intentar pensar las cosas de forma distinta, imaginando esa situación vista desde una persona distinta y externa a lo que ocurre.

Esta práctica permite que el cerebro busque soluciones nuevas y creativas al problema. Así podrás observar lo que te molesta desde todos los ángulos y poder tomar acciones en lugar de solo amargarte más.

12. Busca ayuda

Batallar contra la amargura puede ser muy complicado. Recurre a tu familia o amigos si necesitas descargar tus problemas y realmente quieres buscar ayuda.

Y si sus consejos no te ayudan, o son insuficientes, entonces busca ayuda profesional con un psicólogo especialista.

La terapia psicológica o la ayuda con un orientador es vital en estos casos, porque te brindará herramienta adecuadas para superar cualquier inconveniente y sentirte liberado.

Conclusión

La amargura envenena de a poco, al igual que ocurre con la negatividad. A la mayoría de las personas se les hace incómodo convivir con quien todo lo ve negativo, o con quien piensa desde la ira y la venganza.

Por eso la amargura suele traer también aislamiento, y causa un ciclo de negatividad en nuestra vida. La vida es demasiado breve para permitir que situaciones del pasado se instalen en tu capacidad de sonreír y ser mejor persona, así que no permitas que te carcoma y te impida ser feliz.

¿Tienes una forma distinta  para dejar ir la amargura? Te invitamos a compartirla con nosotros en nuestra caja de comentarios. De igual forma nos gustaría saber si esta información te ha sido útil. Si es así, recuerda que puedes difundirla en tus redes sociales para que también la reciban tus amigos.

 

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