Cómo Dejar De Ser Inseguro: 10 Cosas Que Tienes Que Recordar

¿Sientes que eres una persona insegura? ¿Te preocupa todo el tiempo que los demás piensen cosas horribles de ti? ¿te sientes incapaz de hacer nada bien?

¿Crees que jamás podrás tomar la iniciativa para hablar en público o demostrar tus conocimientos sin que todos te critiquen o se burlen de ti?

Si te sientes identificado con estas preguntas, entonces también sabes que eres una persona insegura.

¡Pero no te preocupes! La inseguridad no es una enfermedad incurable ni un defecto congénito.

Tiene solución y hoy vamos a demostrártelo.

Pero, para empezar, tenemos que decirte algo importante:

Aunque no lo creas, muchas de las formas en las que se manifiesta tu inseguridad no son malas en esencia, solo están un poco descontroladas.

La inseguridad es como una alergia.

Cuando eres alérgico, tu sistema inmunológico funciona tan exageradamente bien que termina por provocar síntomas de enfermedad allí donde no la hay.

En el caso de la inseguridad, tu consciencia de ti mismo, perfeccionismo, introspección y prudencia social están excesivamente activas.

Pero eso no significa en absoluto que estén mal, simplemente hay que regresarlas a una línea base en la que te ayuden a desarrollarte en lugar de impedírtelo.

Todas estas expresiones de tu personalidad introvertida también te llevan a cosas buenas.

Ya que las personas que no se sienten muy seguras de sí mismas tienden a refugiarse en disciplinas introspectivas y a volverse muy observadoras.

Esto tampoco justifica que seas inseguro. A lo que nos referimos es que te quedes con todas las cosas buenas que hayas aprendido mientras eras inseguro, y las uses para transformar esa inseguridad en lo contrario.

Recuerda que nuestras inseguridades son los puntos más vulnerables que tenemos, y otras personas pueden llegar a aprovecharse de ello para burlarse de nosotros o simplemente hacernos sentir mal.

Es importante que aprendas a ser más seguro de ti mismo para que nada ni nadie te pueda hacer sentir mal con lo que eres.

Lo que significa que no puedes esconderte ni retraerte en ti mismo para siempre. Tienes que emerger y crecer como ser humano.

En algún punto, todos debemos liberarnos a nosotros mismos, recuperar nuestro empoderamiento y comenzar a amarnos y darnos reconocimiento tal como somos.

Pero claro, tú mejor que nadie sabes que no es nada sencillo, si lo fuera, no estarías leyendo este artículo.

Por eso vamos a darte diez consejos clave para que poco a poco puedas dejar tu inseguridad atrás y dejar que los demás descubran al maravilloso ser humano que eres:

1.- Tus batallas te han hecho más fuerte, no más débil

Algunas veces, debemos atravesar momentos muy difíciles.

Rupturas, rechazos y lazos dañinos que van enrareciendo la imagen halagadora que alguna vez tuvimos del mundo.

Así, descubres dos verdades inamovibles.

En primer lugar, que el mundo no es exactamente como tú esperabas

En segundo lugar, que las pérdidas ocasionales de la vida no significan que cosas como el amor, la confianza y la felicidad no sigan existiendo.

Todas esas batallas que tu inseguridad te ha llevado a lidiar contigo mismo y con los demás te han fortalecido más de lo que te imaginas.

Pero debes atreverte a romper con esas cadenas para que puedas descubrir qué tan resistente te hicieron esos años de constante conflicto interior.

Lee nuestra guía sobre cómo dejar de ser tímido y callado: 12 pasos para superar la timidez

2.- No te dejes llevar por el “síndrome del impostor”

¿Alguna vez te has sentido mal por obtener reconocimiento a partir de algo en lo que realmente no te consideras tan bueno?

Sí, nos referimos justamente a esa incómoda sensación de creer que eres un impostor y que de algún modo estás engañando a los demás.

Esta sensación, que puede aparecer en cualquier momento de tu vida, ya sea en el trabajo, en la escuela o incluso con las relaciones sociales, se llama síndrome del impostor y es muchísimo más frecuente de lo que crees.

De hecho, la gran mayoría de las personas que comienzan a sobresalir en algo, también comienzan a sentirse un poco impostoras.

Quizá sientes que realmente no te mereces ese diez en historia, ni ese ascenso, y mucho menos una felicitación por tu desempeño artístico, pero no eres ni de lejos el único.

El síndrome del impostor, paradójicamente, tiende a hacerse más fuerte mientras más experiencia y conocimientos vamos acumulando.

Esto se debe a que mientras más sabemos, también crece nuestra intuición de que lo que no sabemos es muchísimo.

En otras palabras, tu visión se amplia al punto en que comprendes que el conocimiento es sumamente subjetivo cuando lo comparas con la ignorancia.

Pero esto no significa que no te merezcas el reconocimiento que obtienes, porque finalmente esa experiencia y esos conocimientos te han costado trabajo.

Es algo así como el cuento de El traje nuevo del emperador, pero al revés.

Tienes un atuendo hermoso, pero sientes que vas denudo.

3.- La verdadera belleza está en el interior

Sabemos que has escuchado esta frase con la misma frecuencia que las recomendaciones de comer frutas y verduras.

Pero escucharla y leerla en todos lados no es lo mismo que comprenderla.

Quizá una apariencia física agradable les abra muchas puertas a las personas, y, si la tienes, ¡felicidades!

Perteneces a una minoría afortunada.

Pero las puertas verdaderamente importantes sólo se abren ante la belleza interior: es mucho más importante actuar bien que verse bien.

Si tu inseguridad viene de cómo te ves, olvídate de ella, o trata de cambiar eso dentro de posibilidades realistas, pero sin obsesionarte.

Si tu inseguridad viene de lo que sientes que eres en el interior, es momento de hacer un profundo ejercicio de reflexión y análisis.

¿Por qué no te sientes como una persona bella en el interior? ¿Ese sentimiento viene de una realidad objetiva, o alguien te ha hecho sentir así?

¿Qué puedes hacer para sentirte mejor con tu yo interior?

4.- La crítica no es lo mismo que las diferencias de opiniones

Las personas inseguras tienden a sentir todo lo que no vaya en su misma línea de acción o razonamiento como una crítica.

Desde cosas tan aparentemente sencillas como usar ropa distinta a la que usan nuestros compañeros.

Hasta situaciones más complejas, como ser más espirituales o religiosos que los demás.

Todas las personas tienen su propia forma de pensar y de hacer las cosas.

Y que tú tengas las tuyas no te hace ni mejor ni peor, solo único.

Si una persona piensa o es de algún modo diferente, eso no implica que necesariamente te vaya a criticar en cuanto te conozca.

Además, la crítica, cuando aparece, tiende a estar sobrevalorada.

Puede que muchas personas pierdan tiempo criticándote, pero tú no deberías perder el tuyo prestándoles atención.

Eso sí, recuerda que hay críticas negativas, y críticas constructivas.

Lee nuestra guía sobre cómo superar la soledad: Paso a paso para no sentirse solitario

5.- Tu mayor crítico eres tú mismo

Uno de los mayores retos en la vida es superar los pensamientos inseguros y aprender a que realmente no nos importe mucho lo que opine el resto de las personas.

Si lo miramos objetivamente, la verdad es que todas esas críticas a las que tanto miedo les tienes, son críticas que te haces a ti mismo todo el tiempo, y además, no están sirviéndote de gran cosa.

De hecho, nunca podrás dejar una gran impresión en los demás si no dejas de pensar todo el tiempo en el tipo de impresión que provocas.

Es una ecuación simple: sé tú mismo y todo lo demás comenzará a fluir.

6.- Cuida de ti mismo, eres lo más importante

Siempre que te agobian pensamientos que te hacen sentir insuficiente, inferior o incapaz de hacer cualquier cosa, es porque estás dejando que sea la inseguridad la que determina el lente mediante el cual te observas a ti mismo.

El lente de la inseguridad se caracteriza por ser cualquier cosa menos objetivo y realista, por eso hay que cambiarlo por el lente del amor propio, que es realista y crítico, pero también bondadoso.

Para lograrlo, necesitas comenzar a cuidar de ti mismo, porque, si no te consideras lo bastante importante como para cuidarte y amarte, difícilmente podrás llegar a sentir que eres digno de eso mismo por parte de otras personas.

Si te sientes inseguro con frecuencia, puedes tener la certeza de que ese es un síntoma de que no estás cuidando lo suficiente de ti mismo.

7.- La verdad puede ser tu arma más poderosa

Con frecuencia, las personas inseguras tienen que luchar al mismo tiempo con su enorme incomodidad y con la enorme necesidad de que no se note.

No es fácil, ni mucho menos saludable, tener una sonrisa política en el rostro cuando lo que queremos es irnos, o reírnos por compromiso cuando lo que queremos es refugiarnos un momento en la soledad.

Decir con todas sus palabras:

“Esta situación me está rebasando, sería maravilloso para mí si pudiera tener un momento de tranquilidad, y de verdad se los agradecería mucho”.

Puede sacarte de ambos problemas en cuestión de segundos.

Eso sí, aprovecha ese “tiempo fuera” para analizar con calma qué es lo que te hace sentir tan inseguro y trata de mirarlo de forma más objetiva.

8.- Cada uno de los pensamientos inseguros es reemplazable

Todas las cosas que te dices a ti mismo y que van en la línea de:

a) No soy lo bastante bueno

B) No le caigo bien a nadie

c) No les gustaría a las personas si me conocieran bien

e) Todos piensan que soy mejor de lo que realmente soy

f) Voy a equivocarme, no importa lo que haga

Son programaciones neurolingüísticas negativas, pero pueden ser reemplazadas por sus contrarios positivos:

1. Me estoy esforzando por demostrarme a mí mismo que soy muy bueno en esto

2. Hay muchas personas con las que puedo empatizar y socializar

3. Le gusto a las personas cuando se dan la oportunidad de conocerme

4. Muchas personas son amables conmigo y halagan mi manera de hacer las cosas

5. Si me equivoco, no pasa nada, siempre hay otra oportunidad

9.- Aprende a equivocarte

Uno de los miedos más grandes de las personas inseguras es el de cometer equivocaciones.

La inseguridad viene, muchas veces, de negarnos rotundamente a fallar.

Pero, cuando hacemos eso, solo nos quedamos estancados porque no nos atrevemos a hacer nada.

Equivocarse es parte de la vida. Las personas seguras de sí mismas y que parecen capacitadas para comerse al mundo, de hecho, se equivocan con bastante frecuencia, pero aprenden de sus errores y los usan como impulso.

Piérdele el miedo al fracaso.

Solo fracasando muchas veces llegarás a tener éxito.

Por ejemplo, quizá no bailes porque te da miedo no hacerlo bien.

Bueno, puedes estar seguro de que no lo harás bien al principio, te equivocarás, pero de esas equivocaciones es de donde sacarás la experiencia necesaria para, eventualmente, hacerlo bien.

Todo lo que aprendemos, todos nosotros, proviene de la prueba y el error.

10.- La inseguridad puede ser un gran motivador

La inseguridad, como decíamos en un inicio, no siempre es tan mala.

Si la mantienes en sus expresiones mínimas, de hecho, funciona como un poderoso motivador para hacer las cosas cada vez mejor.

Por ejemplo, sentirte un poco inseguro con respecto a un examen de admisión te hará estudiar más.

Sentirte exageradamente inseguro puede lograr que ni siquiera te presentes.

¿Ves ahora cuál es la diferencia entre inseguridad sana e inseguridad patológica?

La inseguridad sana nos hace detenernos a analizar con mayor asertividad nuestros actos. La patológica, nos bloquea.

No olvides contarnos cuáles son tus estrategias para combatir la inseguridad. Y, si te ha gustado este artículo, compártelo con una persona a la que sientas que le puede ayudar. 🙂

 

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