Cómo Superar Las Inseguridades: El Camino Hacia La Libertad

No hay nadie en el mundo que no se sienta inseguro de vez en cuando; simplemente algunas personas son mejores que otras ocultándolo o manejándolo.

Aunque no queramos admitirlo, a todos nos preocupa en cierta medida lo que los demás piensen de nosotros, sobre todo cuando se trata de las personas que nos importan.

También nos preocupa ser lo suficientemente atractivos, agradables, populares y viables para tener éxito en esta sociedad tan competitiva.

Nos preocupa que las personas puedan pensar que no somos genuinos, o que descubran los secretos y defectos que tratamos de esconder. Nos preocupa estar gordos, o no entender matemáticas, o tener una nariz muy grande… en fin, nos preocupa cualquier cosa que no sea perfecta sobre nosotros mismos.

La inseguridad de las personas, si bien ha existido siempre, se ha visto notoriamente exacerbada por dos fenómenos: la publicidad y las redes sociales, en donde frecuentemente vemos anuncios de cuerpos, vidas y productos perfectos que quizá no se corresponden con nuestra realidad.

Parece que la sociedad en su conjunto está diseñada para que seamos inseguros. Sin embargo, esto no tiene que ser así; la inseguridad puede y debe superarse para que logremos ser felices y desarrollarnos sanamente como seres humanos integrales.

La pregunta entonces sería obvia ¿cómo lograr ser felices con nosotros mismos?, ¿cómo logramos estar satisfechos y conformes con lo que somos?

La respuesta es simple, pero requiere que nos enfrentemos con aquello a lo que generalmente no queremos enfrentarnos.

Esto implica que tengamos el coraje y la valentía suficiente para concentrarnos en eso que constituye la base del problema de nuestra inseguridad. La complicación estriba en el hecho de que es ese problema de raíz justamente el que no queremos encarar.

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¿Cuáles son los obstáculos para dejar de ser inseguros?

Existen algunas circunstancias y algunas inclinaciones de la personalidad que hacen que a algunas personas les cueste más trabajo lidiar con sus inseguridades. Entre ellas encontramos:

1.- Críticas en la infancia

En teoría, la niñez debería de ser una etapa de nuestras vidas marcada por el afecto, la libertad y la exploración sin restricción de todas nuestras potencialidades de desarrollo.

Desgraciadamente no siempre es así y esto puede tener graves consecuencias en el sentido de seguridad de una persona.

Cuando crecemos con padres demasiado exigentes, o padecemos algún tipo de acoso escolar, o simplemente por una u otra razón nuestro sentimiento de valía propia no se desarrolla adecuadamente, la inseguridad se convierte en parte de nuestra vida adulta.

Como las críticas a temprana edad tienden a asumirse como rasgos inamovibles de la personalidad, a veces es difícil que nos demos cuenta de que realmente ya no somos esos niños, y de que los defectos que se nos criticaban quizá ya ni siquiera existen.

Un ejemplo muy común de esto son las mujeres que se sentían feas cuando eran niñas, y que, aunque realmente son hermosas, siguen siendo muy inseguras sobre su apariencia.

Como podemos ver, las inseguridades muchas veces corresponden más a críticas que nos hicieron en el pasado que a la realidad de lo que somos.

2.- Auto imagen negativa

Cuando estás acostumbrado a que los demás te critiquen sin parar, lo más natural es que en algún momento comiences a criticarte a ti mismo y a perder la objetividad.

Todas estas críticas y el hecho de compararte todo el tiempo de manera desfavorable con los demás, se traducen en una autoimagen muy poco optimista.

No importa si la realidad no se corresponde con esta imagen, ya que se encuentra tan enraizada en nuestra manera de percibirnos que, aunque tengamos evidencia clara de que somos personas capaces, valiosas y merecedoras de afecto, atribuimos esas evidencias a la casualidad, a la suerte, o simplemente no creemos en ellas.

A algunas personas fabulosas les cuesta trabajo creer que su pareja las ama o que sus jefes están satisfechos con su desempeño laboral. Por mucho que reciban felicitaciones y amor, siempre habrá una cierta dosis de sospecha.

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3.- Necesidad de aprobación

La fuente de aprobación más saludable y constante que puedes tener en esta vida, eres tú mismo.

Algunas personas desarrollan la capacidad de brindarse a sí mismas toda la aprobación que necesitan, pero otras encuentran muy difícil auto-aprobarse y necesitan recurrir constantemente a la aprobación y al reconocimiento de los otros.

Esto no quiere decir que una palmadita en la espalda o un reconocimiento externo por nuestro buen desempeño en cualquier área no sean bienvenidos, pero hay una gran diferencia entre eso y que se nos venga el mundo abajo ante cualquier pequeña muestra de desaprobación de los demás.

4.- Falta de confianza

La falta de confianza puede ser consecuencia de que en nuestra infancia nos repitieron hasta el cansancio que no íbamos a ser capaces de hacer ciertas cosas.

Cuando crecemos en un entorno familiar muy sobreprotector o muy agresivo, es frecuente que escuchemos que no lograremos alcanzar nuestras metas y que sería mejor que cambiáramos aspiraciones más simples.

La falta de confianza también puede ser el resultado de haber cometido errores en el pasado. Estos errores quizá tuvieron consecuencias negativas que nos dejaron marcados de por vida y nos arrebataron la confianza necesaria como para volver a intentarlo.

5.- Publicidad y medios

Todo el día estamos siendo bombardeados con imágenes de personas que parecen mucho más hermosas, inteligentes, exitosas y felices que nosotros.

Es fácil caer en la trampa de la publicidad y de los medios, pero basta analizarla dos segundos para darnos cuenta de que es una gran falsedad.

Todo lo que vemos en las pantallas no se corresponde con la realidad de las personas.

La idea de la publicidad es pintar panoramas ideales que no existen como si fueran reales, para que nos sintamos inferiores al ver que nuestra realidad es distinta, y gastemos un montón de dinero tratando de alcanzar esa promesa inexistente.

6.- No aceptarnos tal y como somos

El 99% de la población nunca se va a parecer a los modelos de las revistas.

Tus alternativas son: sentirte mal de por vida por no verte igual, o entender que no tiene ninguna importancia y aprender a quererte tal y como eres.

Quizá hay cosas que no te gustan sobre ti mismo que sí puedes cambiar, cómo tener sobrepeso o ser malo en matemáticas. Sin embargo, la mayoría de las personas ocupan su energía emocional sintiéndose mal al respecto en lugar de hacer algo para cambiar las cosas que no les gustan.

Cómo lidiar con nuestras inseguridades

No hay una fórmula mágica para lidiar con las inseguridades. De hecho, todo empieza justamente en los obstáculos que acabamos de enlistar. Son ellos los que nos dicen cuál es el camino que debemos seguir para ser personas más seguras.

Cuando identificas cuáles de estos obstáculos están evitando que tú seas una persona más desenvuelta y feliz, estás dando el primer paso para ser alguien más seguro.

1.- Perdonar el pasado

Hay muchas cosas que no podemos cambiar, y una de ellas es el pasado. Tienes todo el derecho de gastar la energía emocional que quieras sintiéndote mal por lo que te sucedió mientras crecías; esas fueron cosas muy injustas.

Pero también tienes la libertad de deshacerte de ese lastre, perdonar, dejar ir, y empezar de cero.

Perdonar, si bien es un acto de compasión y de amor, también es un acto de practicidad.

Cuando el rencor o la tristeza ya no nos sirven para nada, acumularlos y fomentarlos solo nos lastima a nosotros mismos. Recuerda que dejarte llevar por tus inseguridades también es una manera de alimentar y fomentar esas críticas que te hicieron en el pasado.

2.- Acéptate tal cual eres

A todos nos gustaría cambiar alguna parte de nuestra personalidad, de nuestro cuerpo o de nuestras vidas. Considera que no hay una sola persona perfecta en este mundo.

Es importante que aprendas a diferenciar entre aquellas cosas sobre las que tienes control y aquellas cosas sobre las que no.

Si no podemos cambiarlo, no tiene ningún sentido sentirnos mal al respecto, y si podemos cambiarlo, debemos analizar si realmente es algo que valga la pena o que nos haga mejores personas.

Para cambiar aquellos factores en los que sí tenemos control, debemos empezar por aceptar plenamente lo que no nos gusta y el nivel de compromiso que tenemos para realizar los cambios necesarios.

Esto implica disciplina, pero sobre todo, dejar de mentirnos a nosotros mismos todo el tiempo.

3.- Apruébate a ti mismo

Cuando dependemos de la aprobación de los demás, lo más probable es que está nunca sea suficiente, pues por muy bien que hagamos las cosas no vamos a tener a nadie junto a nosotros diciéndonos a cada momento lo excelente que lo estamos haciendo.

Para superar la dependencia a la aprobación de los demás, debes comprender que lo más importante eres tú mismo, y que son tus propias expectativas las que debes cubrir para ser feliz, no las de los demás.

4.- No te compares con los demás

Compararnos a nosotros mismos con personas a las que admiramos o que han llegado muy lejos en la disciplina que nos apasiona es una buena manera de impulsarnos para ser mejores, pero hay una gran diferencia entre compararnos para mejorar en lo que es importante, y compararnos en cientos de pequeños detalles intrascendentes.

Comparar el tono de tu piel, la marca de tu automóvil, la complexión física, o cualquier otra cosa con una persona, te dejará o un mal sabor de boca por sentirte inferior, o una sensación falsa de superioridad si consideras que eres mejor que ella.

Ninguna de estas dos cosas es saludable. Lo mejor que puedes hacer es compararte con la mejor versión de ti mismo y tratar de alcanzarla, sin importar lo que tengan, piensen u opinen los demás.

5.-Trabaja en tu confianza

Afortunadamente, la falta de confianza se puede combatir efectivamente con preparación y con disciplina. Cuando te preparas lo suficiente para enfrentar algún problema o situación, te sientes más confiado.

En algunas ocasiones, también personas perfectamente preparadas se sienten muy carentes de confianza en sí mismas.

Si este es tu caso, puedes reconfigurar poco a poco esa falta de confianza tratando de alcanzar metas de forma progresiva, de lo más simple a lo más complejo.

Si es necesario, anota en una pequeña lista todos tus pequeños éxitos para que puedas recordarlos siempre que sientas falta de confianza e inseguridad.

 

Dejar de ser una persona insegura no es sencillo. Pero lo único más difícil que superar nuestras inseguridades es soportar toda una vida marcada por las mismas.

Deshacernos de las inseguridades sin fundamento es un paso necesario para alcanzar la plenitud emocional en la vida.

 

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