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8 cosas que siempre debes mantener en secreto

A veces nos enfrentamos con situaciones y pensamientos tan extraños o problemáticos que encontrar alguien a quién confiárselos puede resultar liberador.

De hecho, la catarsis de la “confesión” nos ayuda a deshacernos un poco del peso emocional.

Sin embargo, también es un hecho que hay algunas cosas que deben permanecer en secreto.

No se trata de que dejes de confiar en tus seres queridos ni de que ya no compartas información personal de ninguna clase con ellos, se trata de que tengas clara la línea de lo que nunca debes exponer sobre ti mismo.

¿Por qué es importante saber guardar tus secretos?

Por muy buenas que sean las intenciones de las personas y muy tentador que resulte liberar nuestros secretos más íntimos con amigos, la realidad es que el mundo es un lugar impredecible y nunca sabes dónde o con quién terminará esa confesión.

Seguramente ya has escuchado aquello de que el mundo es un pañuelo, y es verdad.

Por mucho que pienses que un secreto está bien protegido con alguien, a la vuelta de la esquina puedes encontrarte con que ya lo sabe toda tu familia.

Piensa en lo peor que podría pasar si tus secretos más íntimos se vuelven del dominio público, y tendrás una idea muy cercana de las consecuencias de confiárselos aunque sea a una sola persona, aunque te parezca alguien incondicional.

Mucha gente piensa que para crear vínculos profundos de amistad o amor hay que compartir absolutamente todo, pero la realidad es que exponer ciertos temas privados lo único que logra es complicarlo todo.

Aquí hay 7 cosas que es mejor guardar para ti mismo:

1. Nunca Debes De Platicar Los Problemas En Tu Relación

Cualquiera que sea el problema que atraviesas en una relación, este debe ser resuelto exclusivamente por ti y por tu pareja, sin recurrir a opiniones ni mucho menos intervenciones de terceros.

Está bien compartir algunas cosas generales sobre tu relación con tus amigos y familiares de confianza, pero tú sabes cuál es el límite entre lo que puede ser público y lo que debe permanecer privado siempre.

Básicamente, hablar bien de la pareja es acertado.

Pero hablar mal de ella con otros, especialmente si estás atravesando un momento de enojo, es siempre un error. Puedes decir cosas desde la rabia que dejen muy mal parada la reputación de tu pareja, y de las que luego te arrepientas.

Además, hablar mal de la pareja es siempre, de algún modo, hablar mal de uno mismo.

Obviamente, esto no aplica si esos problemas de pareja conllevan algún riesgo a la integridad o salud de alguno de los dos. En ese caso, es necesario tener sentido común y buscar ayuda.

Lee también nuestra guía sobre la codependencia: Características y cómo se trata

2. Tus Buenas Acciones

Si has hecho algo amable o bueno por alguien más, no necesitas andar por el mundo presumiéndolo.

Una parte importante de las acciones desinteresadas es precisamente que no las usamos para hacer promoción personal.

Por ejemplo, si decides donar una suma grande de dinero a una causa, la mejor forma de demostrar que tus intenciones son honestas es hacerlo de manera anónima.

La humildad y la discreción con respecto a nuestras buenas acciones es una cualidad rara y muy valiosa.

3. Aspectos morbosos de tu vida sexual

Exponer partes morbosas de tus relaciones románticas no solo te expone a ti, sino a tu respectivo compañero o compañera sexual, ya sea que haya sido un asunto de una noche o sean una pareja estable.

A ti no te gustaría que él o ella hablara con nadie de lo que hicieron o de lo que se dijeron en la cama, y tú también deberías cuidarte de hacerlo.

Por muy picante que se ponga la conversación con los amigos o con las amigas, siempre detente a pensar si no estás traicionando un momento de intimidad entre dos al compartir con otros alguna clase de información.

Mucho menos hables mal de nadie.

Sin importar lo que haya pasado en ese momento, lo que hayan hecho o no, si te gustó o te desagradó, es asunto de dos.

Aunque el encuentro haya sido meramente casual y no tengas vínculos emocionales con esa persona, mostrar discreción y modestia es una muestra de valores y dignidad.

Las damas y los caballeros no “tienen memoria” en este sentido.

4. Tu cuenta bancaria y tus pertenencias

Tus finanzas son algo que solo debes conocer tú, y como mucho tu cónyuge, si el caso es que comparten gastos y patrimonio.

Con ninguna otra persona deberías compartir cuánto tienes en el banco, si ya terminaste de pagar la hipoteca, cuánto vas a terminar pagando por tu auto o qué tan caras te salieron las últimas vacaciones a la playa.

Hacer públicas tus finanzas y tu capacidad adquisitiva no solo es muestra de presunción, también puede resultar muy peligroso.

Por desgracia, a veces esa información llega a los oídos incorrectos y tú y tu familia pueden estar en gran riesgo de atracos o secuestros.

Presumir lo que tienes con todos tus conocidos o en redes sociales jamás es una buena idea. Sin mencionar que puedes estar seguro de que, si presumes, todo el mundo querrá que le prestes dinero, y esta es una de las formas más rápidas y seguras de perder amistades.

5. Tus problemas familiares

Además de ser raro e imprudente, compartir problemas que hay en casa también es un acto desconsiderado con tu familia.

Tus amigos, por muy cercanos que sean, no tienen por qué enterarse de todo lo que sucede a puertas cerradas.

Todas las familias tienen sus problemas, y ventilarlos lejos de ayudar a resolverlos, a veces los vuelve más complicados.

Además, revelar más de la cuenta, y sin el contexto adecuado que solo tienes tú y tus familiares cercanos, puede provocar que se malinterpreten las cosas y poner en riesgo la reputación social de alguien a quien, en el fondo, quieres mucho.

De nuevo, es necesario aclarar que si se trata de un problema o una situación que pone en peligro la saludo la integridad de alguien, lo mejor es buscar ayuda, pero profesional.

6. Pláticar Tus debilidades

Se trata de una de las cosas con las que debes ser más cuidadoso. Es muy común que le revelemos alguna información sensible a alguien en quien confiamos mucho, ya sea un amigo o una pareja, y cuando las cosas van mal y se pierden la relación y el afecto, lo usen en contra nuestra.

Se necesitan muchos años de convivencia y mucha madurez para determinar que alguien es digno de confiarle secretos de esta clase. Por desgracia, te toparás a lo largo de tu vida con cientos de individuos que pretenden ser buenas personas y en realidad no lo son. O a los que simplemente les importa más compartir un “buen chisme” que honrar la confianza que depositaste en ellos.

7. Tus objetivos más importantes

Lo mismo que con las debilidades o la información que podrían llegar a usar en contra tuya, sucede con tus metas y anhelos más deseados en la vida. ¿Alguna vez has sentido que mientras más compartes un objetivo determinado con los demás, menos motivado te sientes para alcanzarlo?

Por desgracia, cuando haces pública una meta personal, nunca faltan los que se dedican a meterte miedos o a decirte que por una u otra razón no vas a alcanzarla. Esto comienza a desmotivarte de manera paulatina hasta que terminan por convencerte de que, efectivamente, esa meta tuya no vale la pena.

En conclusión

Como te habrás dado cuenta, hay cosas que debemos mantener privadas no porque sean malas, sino porque es necesario para no traicionar la confianza de otros y para no exponernos innecesariamente cuando las cosas no van del modo que lo planeamos.

La necesidad incontrolable de compartir con los demás cada detalle de tu vida personas es una señal de que necesita trabajar en virtudes como la discreción, la humildad y la prudencia.

Cuéntanos, ¿te ha sido de utilidad este artículo? No olvides compartirlo con esa personita que siempre está compartiendo más información de la que debería.

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Escrito por: Assul García

Psicóloga graduada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Se ha especializado en la divulgación en línea de temas de salud y problemas psicológicos. Linkedin

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