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Cómo dejar de ser celoso y desconfiado

 

Si estás aquí, casi podemos asegurar que tus celos o tu posesividad te acaban de provocar un problema lo suficientemente grave como para que hayas decidido buscar algo de ayuda.

Quizá tu pareja te acaba de dar un ultimátum: ¡o le bajas dos rayitas a tus celos, o te puedes olvidar de la relación!

A lo mejor, simplemente estás cansado que los celos y la falta de confianza te desgasten cada día un poco más,  porque aceptémoslo: ¡ser celoso profesional, es un deporte de alto riesgo emocional!

Y aunque para un hombre es difícil admitirlo, eso no basta para que tengas la relación armónica que quieres, ni para que tu pareja deje de sufrir tus constantes arranques.

Por eso traemos para ti una guía verdaderamente integral para que puedas dejar de ser celoso, aprendiendo a identificar las causas, y cómo cambiar tus actitudes por unas mucho más positivas.

5 conductas clásicas de los hombres celosos

Los celos pueden expresarse de muchas maneras: desde simples miradas de desaprobación, hasta verdaderas agresiones contra tu pareja o terceros, cuando sientes que se acercan “más de la cuenta a tu novia”.

Queremos aclarar que estas actitudes que listamos no incluyen agresiones físicas, no porque no sean típicas de los chicos celosos, sino porque las mismas sobrepasan los alcances de esta guía.

Solo diremos que si has llegado más lejos de lo que indicaremos a continuación, necesitas buscar ayuda profesional “urgente”, por tu bien y el de tu pareja.

Estas son cinco conductas “estándar” y hasta cierto punto socialmente aceptadas de los celos. Pero no por eso quiere decir que sean correctas:

1.- Me invento cosas para poder ser celoso

 

Cuando eres un celoso profesional, es casi decepcionante que tu pareja no te dé ni siquiera un pequeño pretexto para sentirte a la defensiva.

¿Te ha pasado que te pones a buscar activamente algo qué reclamarle?

Si con frecuencia dices o piensas cosas como:

a) Le sonreíste mucho al mesero cuando pediste tu limonada

b) Seguro te pusiste esa blusa porque quieres coquetear con alguien en la oficina

c) No me contestaste de inmediato el teléfono porque estabas hablando con alguien más

d) Si eres amable con otros hombres, sin importar su apariencia o edad, no me estás dando mi lugar

e) Seguramente te distrajiste porque estabas pensando en alguien más

Es momento de aceptar que tu sentido de la realidad está un poco desenfocado, y que los celos están volviéndose una especie de adicción en tu vida.

Has llegado al punto en el que ya no sabes relacionarte sin que medie la posesividad.

2.- Reviso o intento revisar su celular a escondidas

La modernidad ha hecho una mancuerna inmejorable con los celos a partir del uso de teléfonos celulares.

Principalmente desde que son “más inteligentes que los usuarios”, y permiten condensar el 95% de nuestras interacciones sociales en una pantalla.

El registro de absolutamente todas las conversaciones, mensajes y contenidos que hemos intercambiado a lo largo del día, puede convertirse en el sueño dorado de un celópata.

Por lo que es perfectamente natural que tres minutos a solas con el celular desbloqueado de tu pareja, te parezcan el santo grial de las certezas.

A todos nos tienta en cierta medida husmear un poco en los mensajes privados dela persona que amamos ¡no lo negaremos!

Pero por favor recuerda el punto número 1: “Encuentras pretextos para ser celosos donde no los hay”.

Aunque tu novia no tenga un solo mensaje comprometedor en su teléfono, tú encontrarás la manera de sospechar de alguno.

No hay un solo panorama en el cual revisar el celular de tu pareja te vaya a dejar más tranquilo, y por añadidura “si te descubren” puedes meterte en un tremendo lío.

3.- Le exijo que me deje ver sus mensajes

La otra cara de la moneda, es que abogues por el cinismo de exigirle que te muestre sin censura todos sus contenidos privados, porque así te demuestra que no tiene nada que esconder ¿verdad?

La complicidad absoluta, mediante la cual dos personas de verdad pueden ser completamente transparentes la una con la otra, es algo que se trabaja y que se gana con el tiempo, no algo que se reclama simplemente por estar en una relación.

Así que deja de negociar el acceso a su celular como un activo más de la relación.

4.- Pretendo decirle qué ponerse

En cierta medida, todos los hombres fantasean con convertirse al islam para poderle poner una burka a su pareja.

¿Por qué?  Pues porque temen que otros hombres las perciban de la misma manera en que ellos la vieron la primera vez. No quieres que otros rivales se sientan motivados para competir contigo ¿verdad?

Además si ya tiene novio, es decir, si te tiene a ti,  ¿para qué se sigue arreglando tanto?, ¿a quién quiere conquistar con ese escote?

Te informo que lo hace ¡justamente por ti!

O es que aún no has notado que se esmera en verse bien para mantener tu interés,  porque quiere que te sientas orgulloso de estar con ella.

5.- Intento hacerla sentir mal si se la pasa bien con alguien que no sea yo

¡El bendito chantaje! Si tu pareja sale con su familia y se la pasa bien, te muestras pasivo agresivo, porque no te gusta la idea de no ser completamente indispensable para su bienestar.

Si sale con algunas amigas, te enojas abiertamente y buscas algún pretexto para reclamarle. En resumen, pretendes ser la única fuente de bienestar, diversión y socialización de tu novia.

Ella es un ser independiente ¡no la sofoques!

Lee también nuestra guía paso a paso sobre cómo dejar de ser intenso en tus relaciones

¿Por qué me conviene dejar de ser celoso?

Hay tres razones que deberían bastarte a ti y a cualquier hombre celoso para entender lo urgente que es dejar de serlo:

#1 Es más probable que tu pareja te deje si eres celoso

La mayoría de las mujeres que dejan a sus parejas porque se enamoraron de otra persona equivale al 5%.

Mientras que el  95% restante reconocen haber dado este paso, porque se cansaron de sus celos constantes.

Las estadísticas no mienten, ¿así o más claro?

#2 Recuperas tu paz mental cuando dejas de ser celoso

¿Te imaginas un mundo en el que los celos y las dudas no te ataquen cada cinco minutos?

Una vida sin celos quizá te parezca algo de otro planeta. Pero créenos, no solamente es posible, también te proporcionará paz mental.

#3 Evitas caer en conductas peligrosas de agresión psicológica o física

Los problemas de violencia doméstica, psicológica o física, tienen entre sus grandes causantes al monstro de los celos. Estos no van a desaparecer con el tiempo, si no haces algo al respecto.

Depende únicamente de ti que estos no se hagan más fuertes y te conduzcan  a cometer una estupidez.

¿De dónde vienen los celos?

Los celos son una emoción tan compleja como la combinación de factores sociales, psicológicos y biológicos que nos hace seres humanos, pero podemos resumir sus causas generales en las cuatro siguientes:

a) Del miedo a quedarnos solos

El miedo a quedarnos solos tiene una sola causa: “la falta de autoestima”

Pero puede expresarse de dos maneras diferentes: a través de  los celos, o de  la dependencia.

Lo más común es que aparezcan juntas en alguna proporción;  si eres muy celoso, seguramente también eres un poco dependiente, y no te gusta quedarte solo contigo mismo.

Aunque no quieras aceptarlo, tu pareja representa una especie de escape de una realidad interior que no te gusta, y eso se canaliza a modo de un constante sentimiento de pérdida anticipada con desconfianza y celos.

b) Del miedo a parecer menos hombres

Pero temas de género, los celos masculinos bien pueden derivar de un miedo a parecer “menos hombre” si el resto de la sociedad interpreta que no tiene un férreo control sobre la conducta sexual de tu pareja.

En este sentido, los celos son una forma de responder a una imposición arbitraria de la sociedad sobre la forma en que debemos comportarnos y, de cualquier manera nos restan individualidad y autonomía.

c) De un instinto evolutivo de los mamíferos

Los machos mamíferos son territoriales y posesivos con sus hembras. Eso es un hecho biológico y se debe en buena medida a los elevados niveles de testosterona.

Los seres humanos, somos mamíferos y los machos de nuestra especie también tienen niveles elevados de testosterona en relación con las hembras.

Por ende, los hombres son posesivos, en cierta medida, por un tema de naturaleza.

Pero antes de que corras a decirle a tu pareja que tus celos están justificados, recuerda que estrictamente hablando también lo está que los animales se coman a sus crías más débiles, y no por eso lo hacemos ¿verdad?

¿Quieres ser un neandertal, o un hombre evolucionado?

d) De la culpa

Por último, los celos también pueden venir de la culpa o, diciéndolo en otras palabras: ¡El ladrón juzga por su condición!

O sea, que si tú no eres precisamente fiel ni leal a tu pareja, quizá creas que ella es igual a ti.

Tus celos en tal sentido son una manera inconsciente de manejar la culpa que te causas tus propias acciones.

¿Cómo dejar de ser celoso?

Esta es la pregunta del millón, pero lamentablemente está mal formulada.

No debería ser cómo dejar de ser celoso, sino cómo comenzar a ser más seguro. Los celos son solamente una consecuencia de la inseguridad

¿Cómo combatir esta inseguridad con tu pareja? Vamos a darte seis consejos verdaderamente prácticos y útiles.

1.- Vuélvete su amante ideal

Empezar por aquí puede parecer un poco burdo, pero seamos honestos, la imagen mental que más urticaria te genera, es que otro hombre pueda llegar a darle placer sexual a tu pareja.

Es parte de la territorialidad de los celos masculinos, en la cual la exclusividad física es muy importante.

Como esto tiene un componente muy biológico, es difícil luchar contra ello usando solo la razón. Pero sí hay una forma efectiva de quitarte esa preocupación de la mente: asegúrate que nadie la hace sentir como tú.

¿Cómo? Bueno, hay una técnica secreta, milenaria y casi mágica que le permitirá a cualquier hombre volverse el mejor amante de su pareja.

¿Estás listo para que te revelemos el secreto?

Tan solo ¡pregúntale!

Así es, cada persona es tan diferente que no se puede generalizar lo que les gusta a todas las mujeres.

Si le preguntas si lo que haces o  la forma en que lo haces realmente le gusta, y es lo que ella esperaba, obtendrás las respuestas que necesitas para satisfacerla totalmente.

Cuando una mujer tiene todo lo que necesita en la cama con un hombre, su interés por coquetear con otros baja prácticamente a cero.

2.- Mantén una gran comunicación

Si dejas de ser el amigo de tu pareja y gradualmente comienzas a convertirte en su auditor emocional, lo único que vas a conseguir es orillarla a que efectivamente omita cosas y tendrás esa horrible y constante sensación que te oculta algo.

¿Te das cuenta de la manera en que ella se puede abrir con sus amigas o amigos sin miedo y expresando todo lo que le pasa por la cabeza sin temor a que la interpreten mal?

Quizá ese era el tipo de comunicación que tenían cuando comenzaron a salir. O tal vez nunca la han tenido. Pero a partir de este momento, alcanzar una buena comunicación es una de tus metas.

Y no se trata de exigirle  que se comunique contigo hasta el más pequeño detalle. De hecho, comienza al revés.

Comunícate de manera asertiva, e interésate genuinamente en su vida, y no solo porque estás buscando pretextos para sentir celos.

3.- Preocúpate por mantener el interés y la novedad

Cuando le preguntas a las personas que comenzaron una aventura por qué lo hicieron, más del ochenta por ciento de las veces no te dirán que era porque estaban enamorados de alguien más, o porque su pareja actual no las llenaba.

Las respuestas siempre apuntan a que cedieron a la emoción de la novedad.

Generalmente, no pudieron combatir esa sensación  que alguien tuviera interés en ellas, cosa que  no habían sentido en mucho tiempo.

¿Cómo evitas que tu pareja corra a involucrarse en cualquier relación que le dé un poco de emoción a su vida?

Pues preocúpate por darle aunque sea una pequeña dosis diaria de interés.

Hay miles de formas de hacerlo, pero absolutamente todas se pueden resumir a que tu pareja sienta que todos los días estás dispuesto a hacer un pequeño esfuerzo diferente y a ser creativo para seguirla conquistando.

4.- Demuestra aceptación total

Cuando eres un hombre celoso, en tu afán de mantener el control absoluto de tu pareja, comienzas a reprobar todas las actitudes de ésta que impliquen autonomía e individualidad, porque las interpretas como peligrosas para la relación.

Esto te lleva por dos caminos: O tu pareja se deja arrastrar por esa inercia y deja de hacer gran parte de las cosas que la hacen feliz y la define, o abre sus alas para volar lejos de ti.

Querer cambiar a la otra persona, para evitar que deje la relación, es una conducta codependiente muy tóxica.

En lugar de eso, procura ser un impulso para ella.

Siempre que estés por limitar alguna de sus conductas, detente un segundo a pensar si lo haces por su bien o en realidad es solo por tu inseguridad.

5.- Alimenta la complicidad

La complicidad es un reconocimiento mutuo que existe entre dos personas que comparten algo que saben que no podrían compartir con nadie más.

No es necesario que cometan un crimen en pareja, para que puedan comenzar a ser cómplices de vida, simplemente abran la comunicación al máximo.

Cuéntale a tu pareja cosas que no le contarías a nadie más y permite que ella haga lo mismo contigo sin juzgarla, y siempre que puedan, denles un toque jocoso o divertido a esas confesiones.

Nunca permitas que tu posición de novio te haga perder tu posición de amigo.

6.- Comparte tus sentimientos honestamente

Va a haber ocasiones, en las cuales por más que leas y releas esta guía, simplemente sigan apareciendo los celos.

Pero no te preocupes, aún hay una forma en la que puedes manejarlos, y esa es aprendiendo a ser completamente honesto.

Es muy distinto que regañes a tu pareja por ponerse una falda que a ti te parece muy corta, a que le digas que se ve tan hermosa que temes que Brad Pitt la invite a salir y te abandone por él.

La reacción que vas a provocar en ella será completamente diferente.

Si te atreves a ser honesto, tu pareja se volverá tu mejor aliada para combatir los celos. Ya no estarás solo contra ese monstro de desconfianza e inseguridades.

Conclusión

Los celos no tienen por qué ser una cadena perpetua. Hay muchas formas en las que puedes sacarlos de tu vida para siempre y comenzar a tener relaciones más enriquecedoras y sinceras.

Pero no va a pasar por arte de magia, implica un esfuerzo consciente de tu parte.

¿Qué necesitas? Mucha voluntad y ganas de hacer lo correcto por ti mismo y también por la persona que amas.

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Escrito por: Assul García

Psicóloga graduada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Se ha especializado en la divulgación en línea de temas de salud y problemas psicológicos. Linkedin

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