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Cómo Dejar De Ser Intenso En Tus Relaciones – Sigue Paso A Paso Esta Guía

Típico, cada dos por tres tus amigos, tu pareja, o incluso tus familiares, te piden que le bajes dos rayitas a tu forma de ser y que dejes de ser tan intenso.

Pero ¿a qué se refieren las personas cuando te dicen que eres demasiado intenso o intensa?

Definir a una persona intensa no es tan sencillo porque no todas son intensos de la misma manera.

Pero sí existen algunos rasgos generales que la mayor parte de las personas catalogadas como intensas comparten:

1.- Experimentan sus emociones con muchísima fuerza. No importa si se trata de alegría emoción, enojo, o tristeza. Las viven con mayor intensidad que la que experimentaría la mayoría de las personas ante el mismo hecho o situación.

2.- Exageran el significado de sus relaciones emocionales con los demás. Por ejemplo, idealizan la importancia y profundidad de amistades y relaciones de pareja, aunque éstas acaben de comenzar.

3.- Simpatizan o antagonizan con otras personas con demasiada rapidez. Pueden sentir que encontraron un amigo de toda la vida a las dos horas de conocerlo, o que una persona desconocida que casualmente hizo algo que les desagradó será su archienemiga de por vida.

4.- Tienden a generar demasiadas expectativas con respecto a las relaciones románticas incipientes.

Esto con frecuencia los lleva a espantar a la otra parte con actitudes propias de relaciones mucho más largas y estables, cómo hablar de hijos, mudarse juntos, o matrimonio.

5.- Cuando sus expectativas no se cumplen, pueden perder el sentido de objetividad, y no darse cuenta de que fue su personalidad tan intensa la que no ayudó a generar una relación estable en primer lugar.

6.- Es fácil aprovecharse de ellas cuando se encuentran atravesando una intensa emocionalidad positiva hacia otra persona, pues actuarán con una confianza ciega que no responde ni a la realidad ni a la experiencia.

¿Te identificas con uno o más de los puntos anteriores?

Bueno, pues en ese caso, lo más probable es que seas una persona intensa.

El ser intenso no te convierte en una mala persona, pero puedes asustar un poco a los demás cuando actúas sobredimensionado los hechos o las emociones.

Además, la intensidad en tu afiliación con los demás te puede hacer pasar por una persona emocionalmente necesitada, y aunque en el fondo no sea verdad, eso terminará por incomodar a potenciales parejas y amigos por igual.

Vivir nuestras emociones plenamente no tiene nada de malo, pero debes recordar que el equilibrio es importante en todos los ámbitos de nuestra vida, incluyendo el sentimental.

Para dejar de ser tan intenso, es necesario que hagas un poco de introspección con respecto a cómo vives y experimentas tus emociones, pero, sobre todo, cómo las expresas.

Lee nuestra guía sobre cómo superar las inseguridades

1.- Dales un respiro a las otras personas

A veces, cuando te sientes muy emocionado con respecto a un nuevo amigo o a la posibilidad de comenzar una relación emocional con alguien, caes en el error de comenzar a ir muy rápido.

Eso que tú experimentas como una seguridad intuitiva de que el otro es “la persona correcta”, quizás -o más bien, seguramente- es algo que la otra parte apenas está comenzando a explorar.

Es muy probable que también seas del agrado del otro en primera instancia, pero si de buenas a primeras te vinculas con demasiada intensidad y empiezas a demandar tiempo y atención, la otra persona se sentirá saturada muy rápido.

Algunas veces nuestra intensidad emocional responde a nuestro deseo de hacer sentir al otro tan especial como nosotros lo vemos.

Pero en realidad estás logrando el efecto contrario, pues los demás pensarán que no eres nada selectivo con tus vínculos dado que te apegas con excesiva facilidad.

Cuando dos personas en verdad se gustan o tienen muchas cosas en común, no hay ninguna razón por la cual una de ellas deba presionar o intentar acelerar el proceso mediante el cual se consolida una relación o una amistad.

Esto se dará de manera natural, con el tiempo, y a medida que se conocen mejor el uno al otro.

2.- Deja de enamorarte de tus expectativas

Si eres una persona intensa, probablemente estás familiarizado con tu capacidad de enamorarte en literalmente veinte minutos.

Quizás sea algo que las personas a tu alrededor constantemente te están señalando: que te enganchas con excesiva facilidad ante cualquier muestra de simpatía o afecto.

No dudamos que seas una de esas personas que anda por la vida con la honestidad y las buenas intenciones por delante, pero por favor, recuerda que no todo el mundo es así.

Por desgracia hay un montón de gente que es mucho más reservada el momento de generar expectativas románticas con otros, o que simplemente disfruta manipulando a las personas que caen redondas, antes de darse tiempo de conocerlas.

El enamoramiento es un sentimiento que por definición tiene que ver con lo intenso y con lo novedoso, pero eso no significa que una noche de bar, o que compartan unos tragos contigo o su teléfono sea todo lo que necesites para enamorarte de alguien.

Date tiempo de verdaderamente conocer a la persona, indagar sobre sus gustos e intereses, comprobar si hay afinidades y si una relación de cualquier tipo es viable, antes de decretar que te has vuelto loco de amor.

3.- Asegúrate de que vale la pena antes de hacerlo oficial

Si tus amigos y familia tienden a rodar los ojos y a hacer cara de “otra vez” cada que les anuncias que has encontrado -de nuevo- al amor de tu vida, quizá tengan un poco de razón en cuanto a que sigues dando por sentado cosas que no existen.

En realidad, el mundo no se acaba porque crees que alguien es el amor de tu vida un día y al día siguiente te das cuenta de que no es así.

Lo que sí puede suceder es que te lleves un chasco tremendo y te sumes una desilusión tras otra.

Las personas muy intensas tienden a pensar que su suerte en el amor es malísima, en lugar de darse cuenta de que encontrar una pareja estable es algo que lleva mucho tiempo y esfuerzo.

Está bien que estés emocionado por una relación que inicia, o que tengas muchas ganas de entablar amistad con una persona particular, pero dale el justo valor que se merece a términos como el “amor de mi vida” y mi “mejor amigo en todo el mundo”.

Estos títulos sólo se ganan de manera genuina a través del tiempo y la confianza.

Lee nuestra guía sobre cómo ser más seguro de ti mismo: 6 consejos esenciales

4.- Encuentra tus detonadores emocionales

Encontrar las situaciones particulares que hacen que tus emociones se desborden de una manera muy intensa es el primer paso para que puedas aprender controlarlas.

Algunas de las situaciones que son particularmente difíciles para las personas intensas son:

a. Sentirse desplazadas

Si te sientes mal cada vez que tu pareja o amigos pasan tiempo con otras personas, necesitas reconocer que el problema no es que tus seres queridos socialicen, sino que quizá en el fondo te sientes solo.

Ese sentimiento de soledad por fuerza debe tener una causa o motivo, así que date a la tarea de averiguarlo y ponerle solución, en lugar de reclamarle todo el tiempo a los demás que no te están poniendo la atención debida.

b. Emocionarse a nivel romántico

Sí basta con que te guiñen un ojo o te inviten un trago para que tú sientas que eres increíblemente afortunado de gustarle a alguien más y deberías atrapar a esa persona a como dé lugar, lo más probable es que tu autoestima esté un poco oxidada.

Cuando sabemos valorarnos a nosotros mismos, no sobredimensionamos el significado de las acciones amables o de coqueteo de los demás, y les damos su justo lugar hasta que verdaderamente comprobamos que sus intenciones van más allá.

c. Sentirse ofendido

Hay muchas situaciones en las que sentirnos ofendidos es bastante válido, pero también hay muchas otras en las que los demás no tenían una mala intención y la ofensa está solo en nuestra cabeza.

Reaccionar con un drama marca Shakespeare porque un amigo llegó diez minutos tarde o porque tu novio olvidó mandarte un mensaje de buenas noches, no es sano.

No significa que el mundo está en tu contra y los demás buscando oportunidades para hacerte daño.

Solo que somos seres humanos y no somos perfectos.

5.- Observa con objetividad lo que tu intensidad le está haciendo a tus relaciones

Aunque el objetivo final de todas las personas intensas es generar y mantener relaciones lo más cercanas y estrechas posibles, la realidad es que sus actitudes tienden a causar todo lo contrario.

Al final del día, si haces un balance general, te darás cuenta de que seguir bajo la misma línea puede llegar a ser peligroso.

Si quieres empezar a construir relaciones más estables y genuinas, es importante que aprendas a controlar tus impulsos iniciales y a ser más analítico con las expectativas que tienes hacia los demás y la forma en que les demuestras tus sentimientos.

6.- Confía en tus seres queridos

Que seas una persona intensa no significa que no estés rodeado de personas que verdaderamente te quieren y te valoran.

Para dejar de ser tan intenso, es buena idea que identifiques las relaciones que verdaderamente son significativas en tu vida y aprendas a confiar en ellas cuando te indican que se te está pasando un poco la mano.

Si tu mejor amiga o tu mejor amigo te dicen que estás siendo muy intenso con alguien con quién solamente llevas una cita, date la oportunidad de interpretar lo que te dice como un consejo cuya única finalidad es evitarte desilusiones.

Si tus padres constantemente te dicen que sobre reaccionas cuando tus amigos no hacen lo que tú quieres, quizá tengan razón y ponerles un poco de atención te ayude mucho a mejorar tu dinámica de amistad.

No se trata de que creas todo lo que las demás personas te dicen, pero si identificas un patrón en el que un amado te dice que eres muy intenso, utiliza eso como punto de partida para construir una emocionalidad más mesurada y más sana.

Dejar la intensidad no es fácil, pero ya verás que siguiendo estos consejos lo vas a lograr, una buena disposición a mejoras marcará tu destino.

Sabemos que te irá bien porque con el simple hecho de leer este artículo completo ya iniciaste el camino del cambio.

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