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La crisis de los 30: ¿Por qué es difícil cumplir 30 y cómo afrontarlo?

Hace un par de meses llegué a la tercera década de mi vida. Y déjame decirte algo: la crisis de los treinta años no es un mito. Es tan real como que hay que pagar la renta, que no es buena idea desayunar pizza fría y que también la viví aunque no lo esperaba.

Pero “crisis” no necesariamente significa “malo”. En este artículo te comentaré cuáles son los retos a los que nos enfrentamos en esta sociedad cuando cumplimos treinta años, que nos causan ansiedad. También las ventajas de llegar al «tercer piso», que son muchas.

¿Por qué hay crisis cuando cumples 30 años?

Realmente no es que exista alguna diferencia fisiológica relevante entre tener veintinueve años y seis meses, y tener treinta años y un día cumplidos.

Todo el asunto de la crisis de los treinta tiene qué ver con una cuestión social y cultural. Se supone que a los treinta ya somos oficialmente ADULTOS de verdad. Así, con mayúsculas.

De la noche a la mañana pasamos de ser “jóvenes en la veintena averiguando qué queremos hacer con nuestra vida” a ser “adultos de treinta que ya deberíamos tenerlo todo claro y resuelto”. ¿Qué crees? Cumples años y te das cuenta de que no tienes absolutamente nada claro ni resuelto.

Créeme, no sólo te pasa a ti. Empezar los treinta con elegancia y sin traumas no es cosa de suerte, ni depende de lo que hayas hecho los diez años anteriores. Tiene qué ver con aceptar con objetividad que las cosas van a ser ligeramente diferentes ahora.

¿Qué debes entender? Varias cosas, entre ellas:

1. Comienzas a sentir que no has llegado lo bastante lejos

He comprobado en los demás y en mí misma que esta es la preocupación principal de las personas que llegamos a los treinta. No importa lo lejos que hayas llegado, ni las cosas buenas que hayas hecho. Siempre piensas que pudiste lograr más, trabajar más, ganar más.

¿Cómo negar que es verdad? A los treinta siente que tu vida sería mucho más sencilla si durante los veinte hubieras sido más disciplinado o responsable. O, por el contrario, comprendes que te hubiera ido mejor si hubieras sido más atrevido y menos miedoso.

El pasado no va a volver. Así que la mejor actitud es aprender de los errores de tu juventud. Parece que se te acaba la vida, pero todavía eres joven y tienes muchas oportunidades por delante. La diferencia es que tienes experiencia, puedes identificarlas, y de ti depende aprovecharlas.

2. Es más fácil que sientas la soledad

A los treinta, la mayoría ya aprendimos a no ilusionarnos demasiado con una nueva amistad o con un nuevo romance. Entendemos que conservamos muy pocas amistades cercanas, sin importar cuánta personas hayamos conocido en nuestra vida.

Esa típica sensación veinteañera de estar emocionado y expectante con cada nueva persona que conoces, simplemente desaparece. Ahora comienzas a tomar en serio a los demás como amigos o como pareja, de una forma mucho más racional y prudente.

Por lo mismo, las opciones para salir un sábado por la noche disminuyen. Es probable que los pocos amigos con los que de verdad quieres compartir estén ocupados. Tienen sus propios compromisos porque también son adultos.

Entonces es cuando conocemos una sensación nueva y desesperanzadora: tenemos deseos de socializar, pero no queremos conocer gente nueva o creemos que no tiene caso intentar nuevas relaciones.

Lee también nuestra guía sobre los 25 secretos para superar la soledad

3. Empiezas a tomar tu cuerpo mucho más en serio

A los veinte, tu cuerpo puede soportar sin problemas aparentes todos tus malos hábitos y tu negligencia: la comida chatarra, el sedentarismo, las desveladas, el alcohol, el cigarro, etc.

A los treinta te das cuenta de que todos esos excesos te cobran con intereses. No es que de pronto ya no puedas moverte o te llenes de enfermedades, son cambios sutiles, pero notorios.

Esa rodilla no te dolía. No te cansabas al subir las escaleras. Bajar de peso no costaba tanto trabajo. No conocías ese miedo que te susurra los peores panoramas cuando vas a una cita médica. Reponerte de la resaca no tomaba tanto tiempo. Podías ir a trabajar después de una noche de fiesta.

Actitudes que antes para ti eran impensables y típicas de “viejitos”, como comenzar a comer menos carne o bajarle a la intensidad de la fiesta, se vuelven de pronto necesarias para cuidar de tu salud. Ese cambio de planes puede afectarte: te sientes anciano, aunque todavía seas joven.

4. Sientes que el tiempo se va demasiado rápido

A los treinta sientes que naciste hace tres días, que tu infancia fue antier y que tus mejores momentos como adulto joven fueron ayer. O sea, sientes que el tiempo pasó muy rápido y que te quedan como dos o tres días de vida plena.

El tiempo corre más rápido a medida que envejecemos, pero esta sensación nunca es tan desagradable como en la década de los treinta. Se espera que estemos en nuestra “plenitud”, pero en el fondo sentimos que aún nos falta demasiado por aprender.

Además, cuando haces una lista mental de las cosas que te falta por hacer, te das cuenta de que perdiste mucho tiempo en los veinte y ahora tienes que duplicar esfuerzos si quieres llegar a los cuarenta sintiéndote cómodo y satisfecho con tu vida.

5. Te sientes presionada a “sentar cabeza”

Esto se debe a que socialmente se espera que consolidemos una familia y un patrimonio en esta época de nuestras vidas. En el caso de las mujeres se espera que lo hagan incluso antes, a mediados de los veinte.

Muchos jóvenes deciden que no quieren casarse o tener hijos jóvenes, tal y como lo indica el “manual”. Pero cuando llegan a los treinta, no pueden evitar cuestionarse si tomaron la decisión correcta.

Sin embargo, sucede exactamente lo mismo con las mujeres u hombres que llegan a los treinta con una familia formada. Se preguntan una y otra vez qué habrían hecho de sus vidas si le hubieran dado prioridad a sus carreras o si no hubieran tenido hijos. Las dudas las tenemos todos.

6. Tus valores y prioridades cambian

De pronto, comienzas a darte cuenta de que cosas o personas que antes te importaban muchísimo, pasan a segundo plano en tu vida. Del mismo modo, detalles que antes ni tomabas en cuenta se vuelven centrales.

Estos cambios por lo general significan que estamos madurando. Pero mientras nos adaptamos a nuestra nueva visión del mundo, pueden causar malestar. Es común que a los treinta uno sienta que “ya no se conoce a sí mismo”.

No todo es malo: 6 cosas buenas de cumplir treinta

No todo es crisis cuando llegas al tercer escalón. De hecho, lo más probable es que haciendo una evaluación de pros y contras, te des cuenta de que estás entrando a la mejor época de tu vida. ¿Cuáles son esas ventajas? Te cuento:

1. Eres mucho más independiente

¿Recuerdas lo mucho que peleaste en tus veinte para alcanzar tu independencia? Sin importar que se tratara de dejar de vivir con tus padres, conseguir autonomía financiera o volverte el único dueño de tu tiempo, fue un gran logro que no debes subestimar.

Seguramente sientes que otras responsabilidades no te dejan hacer lo que te venga en gana. Pero recuerda que esas responsabilidades también traen privilegios y, lo más importante: tú las decidiste, no te las impusieron.

2. Es más difícil que te decepcionen

Decepcionarnos del amor, de los amigos y del trabajo es pan de cada día durante la década de los veinte años. A esa edad todavía somos ingenuos y vamos por la vida confiando ciegamente en las buenas intenciones de todos.

Por lo mismo, los veinte son una etapa en la que abrimos los ojos de manera dolorosa a la realidad del mundo.  Llegamos a los treinta con las desilusiones superadas, aprendizaje de tus experiencias, eres mucho más cuidadoso y prudente con respecto a en quién confías.

3. Entiendes muchas cosas sobre ti mismo

Si bien la crisis de los treinta te puede llegar a hacer sentir como un extraño ante ti mismo, esta es solo una etapa de transición hacia un estado en el que te conoces y te aceptas mucho más que antes.

A los treinta comienzas a entender muchas de las motivaciones, traumas y deseos ocultos que causaron tus comportamientos y acciones en el pasado. Esto te permite tener más control sobe tu vida y tu futuro.

4. Ya sabes el tipo de personas que quieres en tu vida

Cuando menos te queda clarísimo el tipo de personas que no quieres. Has llegado al nivel de experiencia y madurez que te permite identificar las intenciones de quienes te rodean, así como a las personas conflictivas.

Puedes anticipar las consecuencias de relacionarte con individuos que en la superficie parecen muy atractivos y simpáticos, pero que en el fondo son tóxicos y te harán daño. Y lo mejor es que ya no te genera culpa ni ansiedad eliminarlos de tu vida.

5. Tienes más claro cómo funciona el mundo

Después de todas esas decepciones y golpes que has llevado, al fin aceptas que el mundo no es en absoluto como lo imaginabas.

Hay gente mala hasta en tus círculos más cercanos, prácticas inaceptables en todos los trabajos y pareciera que todo el mundo está buscando aprovecharse de los demás. Sin embargo, saber todo esto te da una ventaja que a los veinte aún no tenías.

Te vuelves más táctico, estratégico, andas con más cuidado y te alejas a tiempo del peligro.

6. Ya sabes lo que quieres en la cama

Los veinte son una etapa de experimentación, de superar la pena y de romper con los tabúes. A los treinta, ya sabemos exactamente lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Por eso dicen que la plenitud de la vida sexual comienza a esta edad. Especialmente para las mujeres.

Además, el sexo deja de ser algo que genere ansiedad o preocupaciones: ya sabemos dónde conseguirlo, cómo cuidarnos y lo que podemos esperar de forma realista.

La crisis de los 30 años en las mujeres, según la psicología

La psicología indica que la crisis de los treinta en las mujeres se debe a que están entrando en la última fase de su plenitud reproductiva. Si bien la menopausia puede llegar hasta los 45 o 50 años, lo ideal es tener hijos antes de los 35.

La combinación de factores hormonales, sociales y culturales puede llevar a las mujeres a experimentar una fuerte crisis al llegar a los treinta y sentir que se les acaba el tiempo.

Sin embargo, recuerda que hay miles de mujeres que forman una familia hasta después de los cuarenta. O que sencillamente deciden no hacerlo y viven felices y plenas.

Crisis de los 30 en la pareja

Es muy frecuente que parejas que llegan juntas a los treinta atraviesen una crisis muy fuerte. Esto se debe los problemas e inseguridades que experimenta cada uno se conjugan y causan problemas más graves.

Es normal que ambos se pregunten si están en la relación correcta, si comparten las mismas metas a futuro y si continuar juntos es una decisión responsable que se toma desde el amor y no desde la inercia o la costumbre.

Asistir a terapia de pareja puede ayudar a superar esta crisis. Lejos de hacer que el amor se dañe o se termine, esta etapa puede culminar en un proceso evolutivo muy bueno para ambos y para la relación.

¿Cómo superar la crisis de los 30 en mujeres?

Superar la crisis de los treinta no se trata resignarnos, sino de tomar acción y volvernos de una vez por todas amas y señoras de nuestro destino.

  • Comienza a cuidar tu cuerpo de manera seria y responsable. La mejor inversión que puedes hacer es un nutriólogo, una membresía en el gimnasio y un seguro integral de gastos médicos.
  • Enfócate en alcanzar autonomía financiera para que no tengas que depender de nadie. Especialmente si compartes gastos o dependes de tu pareja.
  • No le des todo tu tiempo ni toda tu energía a los demás. Guarda una buena parte para cuidar de ti misma y hacer lo que te apasiona.
  • Jamás dejes de hacer nada que te guste y sea bueno para ti sólo porque “ya no estás en edad”.

¿Cómo es y cómo afrontar la crisis de los 30 en hombres solteros?

La crisis de los treinta en hombres solteros por lo general es menos intensa que para las mujeres. Esto se debe a que socialmente se considera que a esa edad el hombre apenas está entrando a la plenitud de su vida.

Nadie piensa que un hombre de treinta soltero ya está tardándose en formar una familia.

Sin embargo, la crisis sí puede aparecer cuando siente que no ha alcanzado todos los logros profesionales o económicos que se planteó en sus veinte.

La mejor forma de superar este malestar es con disciplina. Encauzando toda la energía disponible a trabajar por lograr esas metas en lugar de enfrascarse en tratar de cambiar el pasado.

¿Como son los 30’s en los hombres?

Se considera que la etapa entre los treinta y los cuarenta es la mejor de los hombres, porque alcanzan la madurez física, sexual, económica y emocional.

Sin embargo, esta no es una regla escrita. Muchos hombres de cuarenta siguen actuando como niños, y muchos jóvenes de veinte son increíblemente maduros para su edad. Todo depende de la personalidad y la manera en que manejan sus relaciones.

¿Cuáles son los mejores libros para superar la crisis de los 30?

Treinteenagers: El autor es Carlos G. Miranda. Explora con un toque de humor e irreverencia las preocupaciones más representativas de los treintañeros modernos.

El diario de Bridget Jones: La autora es Helen Fielding. Cuenta la historia y los problemas de una treintealera con poca suerte el amor.

Eres el mejor, Cienfuegos: Escrito por Kiko Amat. Es la historia de un treintañero divorciado que comienza a cuestionarse si realmente ha hecho lo correcto con su vida.

 

Estoy segura de que estos consejos harán más llevadera la temida crisis de los 30 años. Recuerda que solo es una etapa. Acepta los cambios, plantéate nuevos retos y abraza esta nueva era con emoción. Cuando menos te des cuenta, estarás disfrutando tu edad como nunca.

 

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