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Las Diferencias Entre Microexpresiones Y Lenguaje Corporal

En algún momento de nuestras vidas hemos escuchado hablar de microexpresiones, pero pocas personas comprenden la magnitud de su importancia en las comunicaciones interpersonales.

Nuestro cuerpo comunica constantemente toda la información sobre pensamientos, anhelos, temores y hasta intenciones (buenas o malas) que la persona tenga respecto a un tema en particular o a un semejante.

No basta con efectuar talleres sobre microexpresiones para conocer e interpretar a fondo la gama de movimientos en ocasiones casi imperceptibles que puede efectuar una persona con su rostro.

El lenguaje corporal consta de gestos mucho más amplios y fácilmente distinguibles de observar, como movimientos de brazos, postura empleada para caminar, forma en la que una persona cruza o descruza las piernas, movimientos de cabeza, entre otras.

Esa viene a ser la gran diferencia entre las microexpresiones y el lenguaje corporal, la manera en que una persona logra distinguir un movimiento de otro.

Es decir, las microexpresiones a veces son tan sutiles que pueden no ser apreciadas por su escasa duración de tiempo, en cambio con el lenguaje corporal es muy difícil que el otro no note que en efecto se movió algunas o varias partes del cuerpo a la vez.

Las microexpresiones son un descubrimiento reciente

De hecho, no es sino hasta el año 1966 cuando dos investigadores llamados Haggard e Isaacs, descubrieron luego de un análisis minucioso, mientras analizaban horas de grabaciones de terapias con parejas, que existían ciertas expresiones a las que originalmente llamaron “micromomentarias”.

Éstas delataban conductas no expresadas verbalmente, y eran tan variadas como casi imperceptibles; al punto que debieron desacelerar al mínimo la cinta para poder identificar que en efecto uno o ambos miembros de la pareja habían efectuado cierto movimiento con su rostro.

Años después, estos mismos investigadores designaron a este descubrimiento de sus estudios el nombre de “microexpresiones”.

Posteriormente otro investigador emplearía este término para explicar el lenguaje no verbal en su libro “Diciendo Mentiras”.

Por otra parte, y retornando a las diferencias entre estas con el lenguaje corporal; es un mito creer que si aprendemos el significado de las microexpresiones, conseguiremos detectar el posible engaño en otros.

Esto solo sucede en las películas, ya que en la vida real no se debe olvidar el resto de movimientos y expresiones del cuerpo que en conjunto con aquello que dice u oculta el rostro, que le da verdadero significado al conjunto de pensamientos del hombre en su enunciado.

Algunas partes del cuerpo no están a la vista (o no quedan tan expuestas como para detectar sus movimientos mientras una persona nos habla).

Por ejemplo: Una persona segura de sí misma al apretar su mano debe dejar su pulgar por sobre el resto de sus dedos; mientras que alguien con problemas de personalidad o con personalidad en formación como los niños (obsérvese a los bebés) tienden a ocultar dentro del puño el dedo pulgar.

Esto es algo que puede pasar por alto una persona común, pero quienes realmente se dedican a estudiar el lenguaje corporal, llegan a descubrir rasgos importantes y cualidades de otros con tan solo observarlos.

El rostro es la parte del cuerpo más reveladora

De igual manera, tanto Haggard e Isaacs y otros investigadores, han puesto en evidencia que el rostro miente menos que el cuerpo, lo que significa que es mucho más difícil controlar el conjunto de movimientos que efectúa inconscientemente nuestro rostro para comunicar lo que nuestra boca calla.

El rostro puede revelar los sentimientos que quisiste intentar ocultar intencionalmente con el resto del cuerpo, y fue exactamente lo que ocurrió con las grabaciones de las terapias de parejas.

Esta es la otra diferencia y tal vez la más importante:

Si una persona está disgustada, pero su cuerpo aparentemente está en calma, no hay movimientos bruscos de brazos ni cualquier otra acción violenta que demuestre que realmente algo le incomoda, es posible que engañe a quien lo observa con una aparente serenidad.

Es cuando sus microexpresiones darán (así sea en microsegundos) alguna demostración mediante gestos en el rostro de dicha molestia. Escuando podemos decir que el rostro desmiente al cuerpo.

Microexpresiones: un concepto muy amplio

Al popularizarse el término de microexpresiones, se generó toda una moda respecto al mismo, y se fue descuidando el estudio y diferenciación entre distorsiones faciales minúsculas, pequeñas y grandes. Así como aquellos comportamientos que eran efectuados rápido y los que se realizan súper rápido.

De igual manera, hubo fallas en la diferenciación de comportamientos que son simétricos y de aquellos que se congelan como una sonrisa prolongada.

Todo esto ha ocurrido debido a que se han englobado demasiadas cosas bajo el concepto de microexpresiones, lo que dificulta determinar lo que una persona realmente quiere decir al sustituir las expresiones del lenguaje corporal o no verbal.

Para poder entender realmente de qué van las microexpresiones, tenemos que comprender los comportamientos del rostro, los gestos faciales que ocurren inconscientemente para filtrar los verdaderos sentimientos.

Algunos de estos comportamientos surgen en décimas de segundos, y otros permanecen por mucho más tiempo.

También hay movimientos que se generan debajo del ojo, o llamados contracturados. Y algunos otros movimientos son tan grandes como para que todo un músculo facial entre en acción.

Lo que es importante para los observadores es que, si estos comportamientos suceden, no se le debe atribuir más significado del necesario.

Algunos espectáculos de televisión y conferencias dirigidas por supuestos expertos en la materia, hicieron parecer algo fácil de identificar y comprender las expresiones fáciles, indicándoles a las personas que si identificaban alguno de estos movimientos en las personas, era porque el resto del discurso o la persona como tal estaba mintiendo.

Lo anterior es otro mito, ya que Ekman, Frank, DePaulo, Burgoon y Vrij -investigadores minuciosos de las expresiones faciales- dictaminaron que no hay un solo comportamiento o expresión facial que realmente indique el engaño.
Existen múltiples indicadores de estrés, ansiedad, disgusto, ansiedad, pero no para el engaño.

¿Te gustó lo que acabas de leer? Entonces quédate con nosotros para que conozcas más detalles. ¡Siempre es muy útil aprender de estos temas!

Tipos de gestos

Para que entendamos un poco más los gestos faciales, se requiere dividirlos en mini, micro y macro.

Es por ello que a continuación te presentamos una lista exhaustiva enfocada en áreas a identificar para intentar conocer cómo sienten, piensan y demuestran las personas con su rostro lo que por sus mentes transcurre.

1. Gestos de nerviosismo y tensión:

a) Frente fruncida.

b) Ojos entrecerrados.

c) Compresión labial.

d) Labios ingeridos dentro de la boca.

e) Labios temblorosos.

f) Barbilla temblorosa.

g) Las esquinas de la boca se contraen o se mueven hacia la oreja.

2. Gestos de aversión o desacuerdo:

a) Los labios fruncidos generalmente significan que algo disgusta o que no se está de acuerdo.

b) Arrugas en la nariz (la nariz se mueve rápidamente como un signo de disgusto acortado).

c) Movimiento lateral de los ojos.

d) Parpadeo repetido (generalmente se ve cuando alguien dice algo con lo que no está de acuerdo).

e) Los párpados cerrados no se vuelven a abrir por lo que parece un largo tiempo.

f) Entrecerrar los ojos.

3. Gestos faciales para aliviar el estrés:

Hay muchos gestos faciales que pueden desarrollarse improvisadamente o que se tornan permanentes para luchar contra la tensión.

El estrés es la enfermedad más común de estos tiempos, por lo que intentar frenarlo o aminorar aquello que nos incomoda se hace un hábito incontrolado.

Los siguientes movimientos son característicos de las personas que padecen estés en su afán por sentir alivio.

Por ejemplo:

a) Parpadeo incontrolable.

b) Sacudidas de las mejillas empleando las manos para tal fin.

c) Tocarse los ojos.

d) La mandíbula se empuja hacia adelante.

e) Movimientos mandibulares a los lados.

f) Morderse la lengua.

g) Extracción del vello facial.

h) Tocarse repetitivamente la nariz o los párpados con un dedo.

Lo negativo que podemos ver de lo anterior, es que estos movimientos pueden llegar a convertirse en patológicos.

4. Gestos faciales asimétricos:

Son todos aquellos gestos que involucran solo la mitad de la cara, como por ejemplo:

a) Sonrisas falsas.

b) Medias sonrisas, como es el caso de las sonrisas capciosas.

c) La persona sonríe, pero los ojos entreabren o muestran tensión.

d) La asimetría también se aplica a la discrepancia entre lo que se dice con lo que el cuerpo está comunicando, como por ejemplo cuando alguien dice “Te amo” con los dientes apretados o una cara tensa. Significa que no lo está diciendo con honestidad.

5. Gestos de desprecio o desaire:

a) Una sonrisa burlona (la esquina de la boca se tensa en un lado, o se tira hacia alguno de los ojos u oídos).

b) Nariz se eleva en actitud arrogante.

c) Balanceo de los ojos.

d) Mirando despectivamente: Esto es mirando de reojo con gesto de asco en los labios, donde por lo general estos se mueven hacia un lado y se arruga la mejilla.

El desprecio, no es un signo de engaño, ya que lo ejecutan tanto las personas mentirosas como aquellas que no mienten. Más bien, es vista como una actitud social que sirve para diferenciar a personas de estatus diversos.

Lo apreciamos en quienes son entrevistados por aquellos que consideran de menor estatus social o por quien es percibido como incompetente o inepto respecto a otro.

El desprecio no siempre va desde el más fuerte al más débil, ya que personas socialmente oprimidas como esclavos, empleados y privados de libertad, también expresan desprecio hacia sus captores o jefes.

Precaución

El sentimiento de preservación acompaña al hombre desde que nace. Estos gestos son útiles para comprender pensamientos y sentimientos auténticos. Pueden indicar fatiga, disgusto, dificultades o nerviosismo psicológico o físico, pero solo eso.

De todo esto se deduce que por más que una persona (común o experta) estudie aquello que comunica el cuerpo humano de manera no verbal, no bastará con conocer las microexpresiones, ya que todo nuestro cuerpo está constantemente transmitiendo informaciones.

Se cree que hay más de 125 comportamientos asociados únicamente a la incomodidad que no se expresan con el rostro.

La pregunta entonces a analizar y contestar es: ¿cuántas otras emociones se pueden comunicar con el resto del cuerpo?

Uno de los materiales más completos en la materia, y que realmente nos permiten adentrarse en conocer sobre comunicación no verbal, es el del doctor Desmond Morris.

Te recomendamos leer su trilogía (Observando al hombre, Observando al cuerpo y Observación de personas) donde analiza con ojo crítico y además explica lo que hacemos para comunicar sin palabras.

Es imposible esconder las emociones

En sabias palabras de Paul Ekman “nosotros experimentamos las emociones como nos suceden, no como hemos elegido”.

Esto en referencia a que por más que queramos trivializar lo que experimentamos internamente, nuestro cuerpo buscará la manera de exponerlo de alguna manera, así sea muy sutilmente.

Jamás podremos falsificar ni ocultar del todo el desprecio, la alegría, la sorpresa, la rabia, el miedo, asco o rabia. Ya que los músculos de la cara se moverán de la manera más correcta para expresar inconscientemente lo que la persona desea ocultar conscientemente.

Ekman también descubrió que adicionalmente el rostro es capaz de manifestar 10 mil expresiones. El cerebro límbico o cerebro mamífero, sería el responsable de controlar nuestras emociones.

Gracias a las microexpresiones, las profesiones como la criminalística, derecho, psicología y medicina, no solo logran reclutar el personal más valioso en cada campo, sino que además les permite a estas personas poder brindar ayuda a otros.

Sería muy difícil para un médico conocer el grado de dolor de un paciente o sentir empatía si no supiera reconocer ni comprender aquello que su paciente le expresa más allá de las palabras.

 

Cómo pudiste leer en este artículo, a pesar de que no todo está dicho en cuanto a microexpresiones y lenguaje corporal, en ambos casos son tópicos en constante evolución e investigación.

Por sobre la cultura, y salvo pequeñas excepciones patológicas psicológicas que pudiera padecer una persona, todos nos movemos o expresamos en estos dos campos: lo que decimos y lo que callamos.

Y justamente es lo que callamos lo que más habla de quiénes somos y de lo que pretendemos hacer.

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