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10 Consejos Para Las Personas Altamente Sensibles

La sociedad suele comprender poco a las personas altamente sensibles, casi siempre colocándoles etiquetas que igualan su sensibilidad con debilidad, de manera errónea.

Las personas sensibles suelen expresar sus sentimientos de forma más abierta, más que la mayoría, que suele encerrarse en sus ideas y evita hacerlas públicas. Estos comportamientos sensibles se relacionan con ser humano, y con una forma más plena.

Es la misma sociedad la que se ha encargado de trivializar las emociones, e inculcarnos desde la infancia que es mejor reprimir lo que se siente para no ser vulnerables.

Lamentablemente, en ese el proceso dejamos de ser auténticos, y nos convertimos en autómatas que tienden más a herir o dejarse herir por otros y por la negación de los propios sentimientos. Mientras que quienes son emocionalmente sanos, suelen ser mucho más abiertos, reflexivos, bondadosos y piadosos.

No debería darnos vergüenza permitirle a los sentimientos fluir y dejarles expresarse a través de lágrimas o risas.

Es común sentirte incomprendido

Asumir que eres sensible y vivir expresando tus sentimientos es muy fácil de decir, pero difícil de cumplir en la sociedad actual y sus costumbres represivas.

Nuestro día a día, los problemas, los hábitos y el aprendizaje que tuviste en la infancia, además de los desaires producidos por nuestras conductas “buenas” mal comprendidas por otros, generan que se propicie la insensibilidad.

Es probable que hayas sentido que naciste en una época equivocada, o que sientas que te juzgan por actuar de forma compasiva y sensible. Y quizás por ello te acostumbraste a ocultar tu forma de ser, para evitar quedar expuesto y que te cataloguen como débil.

Y es justamente en ese momento en que empiezas a cuestionarte: ¿qué ocurre con la gente?, ¿por qué no comprenden la vida y los sentimientos como tú lo haces?  Un rasgo que distingue a quien es sensible, es que experimenta confusión por creerse incomprendido por otros.

Pero no estás solo. Por mucho tiempo me sentí sola, pero trabajando en una organización pude conocer a personas similares a mí en la manera de manejar las emociones. Entonces aprendí que no somos pocos quienes somos sensibles.

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La sensibilidad es un rasgo de personalidad

Las personas consideradas sensibles realmente tienen un rasgo de personalidad conocido como “sensibilidad del procesamiento sensorial”, que se refiere a procesar los estímulos intensamente. Aproximadamente un 20% de las personas en el mundo lo tienen.

Esto es algo totalmente orgánico que los lleva a pensar más, sentir más, y preocuparse más que otras personas. Si entras en este porcentaje, compartes cualidades con grandes nombres de la historia.

Personajes mundialmente conocidos como el físico Albert Einstein, o el dirigente social y luchador por los Derechos Humanos Martin Luther King, e incluso el genio de Apple, el famoso Steve Jobs, fueron altamente sensibles, y esta personalidad tuvo mucho que ver en sus logros.

Así que recuerda siempre: ¡no estás en desventaja! Solo debes aprender a tratar de manejar la sensibilidad adecuadamente para aprovecharla en pro de tus objetivos.

Olvídate de buscar encajar con el resto de las personas, simplemente trata de vivir de acuerdo a tus principios, disfrutando tu vida y haciendo lo que consideras adecuado sin compararte con nadie.

Si crees que encajas en este perfil de las personas altamente sensibles, te dejamos 10 consejos para que puedas aprender a manejar tus emociones y, en lugar de reprimirte, sacar lo mejor de ellas.

 

1. No busques “curarte”

 

Recuerda que la sensibilidad es una característica de tu personalidad, no una condición o situación médica que requiera ser solucionada de alguna manera.

La sensibilidad tiene que ver con el procesamiento sensorial, ¡nada está mal contigo!

Sí es cierto que ser sensible te puede llevar a padecer más estrés, que a su vez puede tener efectos en tu salud, pero en sí misma la sensibilidad no es una enfermedad, así que no te mates pensando todo el tiempo en cambiar  tu forma de ser o personalidad.

 

Tu mente es tan activa, que buscará investigar y resolver cualquier “defecto o problema” tanto propio como de otros. Solo debes entender que hay que dar un paso a la vez, sin estresarte y gestionando tus emociones sin sentirte incomprendido.

Recuerda, ¡la felicidad radica en tu interior!

2. ¡No eres un fraude!

El miedo que ataca a las personas altamente sensibles por la presión que sienten por sus propias exigencias, les produce incomodidad constante y una presión social imaginaria, pero que tiene efectos muy reales en la vida.

Es decir, pueden creer que siempre deben ser los mejores, ya que suponen que las personas a su alrededor los juzgan y califican constantemente. Si este es tu caso, la necesidad de encajar con el resto de las personas, puede llevarte a sentir culpa, sentimientos de inferioridad o complejo de impostor.

Tanta presión te genera inseguridad y terminas por dudar de ti mismo y tus capacidades.

¡Tú no eres un fraude! Acepta que no puedes complacer a todos por más que lo intentes, y enfócate en hacer las cosas bien y ser feliz, más que en levantarte exigencias inalcanzables.

Esfuérzate, trabaja duro y sigue siempre tus objetivos. Debes trabajar para ti, porque solo creyendo en tus capacidades es que puedes avanzar y aprender.

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3. No estás solo en esto

El mayor problema que experimentan las personas altamente sensibles, es que se sienten solos, aislados, totalmente diferentes y, por lo tanto, se sienten incomprendidos.

Pero, por distinto que te sientas, la verdad es que tarde o temprano acabarás por conocer a alguien como tú.

¿Has escuchado que tu energía atrae lo que encuentras? Si deseas encontrar personas con quienes obtener una verdadera conexión y compresión real, debes tener una actitud mucho más positiva ante la vida.

Eventualmente conocerás a otras personas sensibles, por ti mismo entenderás que no eres tan “raro” como pudieras pensar, y descubrirás que la sensibilidad no es una maldición, ni un error, solo una personalidad.

Si consigues enfocar tus energías adecuadamente, superando la frustración y el miedo, podrías ser muy exitoso. Si aún no has conocido a personas con tus mismas cualidades, puedes acudir con un orientador, un psicólogo o con un coach, que también te pueden apoyar en tu proceso de crecimiento personal.

4. Encuentra el lado positivo de las cosas

Aunque a veces te sientas sin poder, lo cierto es que tu mente moldea la realidad. No son las situaciones las que te hacen más o menos feliz, sino la forma en que las entiendes y las asumes lo que determina que una situación sea una calamidad o una oportunidad.

O, en otras palabras: “de ti depende ver el vaso medio lleno o medio vacío”. Tu cerebro puede moldear una experiencia desagradable y sacarle el mejor provecho, o por el contrario, generarte temor a que se repita.

Si te enfocas en lo negativo, tu mente te hará siempre entender las cosas desde un cariz más oscuro y de dificultades.

Tan solo piensa por un momento en este ejercicio sencillo, que demuestra lo que te explico: camina por la calle de tu casa a tu trabajo, y plantéate contar cuántos vehículos rojos pasan ante tus ojos. Notarás que es justo eso lo que más observas en cuestión de segundos.

Esto demuestra que tu mente percibe con más intensidad lo que tú le ordenas ver, bien sea positivo o negativo. Si piensas en positivo prosperarás, si piensas desde el temor y la incertidumbre, lo que encontrarás será entonces dudoso.

Ya que los pensamientos son estímulos nerviosos, aprende a reconocer lo negativo de cada situación y resístete a caer en la trampa de alimentar esa negatividad.

Para tener éxito en la vida hace falta atravesar por problemas y fracasos, pero superarlos, aprender la lección y seguir adelante dispuesto a aprovechar nuevas oportunidades.

5. Observa el problema desde todos los ángulos

La sensibilidad también es un don, que te permite analizar una situación desde todos los ángulos y así ver de formas distintas cualquier problema y sus posibles soluciones.

Esta bendición puede ser bastante frustrante, ya que podrías llegar a sentirte abrumado por tantos estímulos que bombardean tu sistema y te cargan de pensamientos, por eso es importante saber canalizarlo.

Tus experiencias pasadas y la forma en que has seguido adelante y sobrellevado tus problemas, son un claro ejemplo de la posibilidad que tienes de aprender y superar las cosas.

Si eres sensible y quieres ser exitoso, debes aprender a retomar la forma en que veías las cosas anteriormente y entenderlas desde una nueva visión, que valore las cosas positivas de la sensibilidad, como la intuición.

6. Sé compasivo contigo mismo

Al ser una persona sensible, seguro sueles preocuparte y estar atento a las necesidades ajenas, e incluso seguro habrá oportunidades en las que has dejado de lado tus necesidades para poder ayudar a quien requiere de ti.

Pero, por más altruista que seas, también debes atenderte a ti mismo.

Uno de los principales problemas que presentan las personas sensibles es que suelen juzgarse demasiado, al punto de criticarse a sí mismos y casi autodestruirse.

Aprende a controlar la autocrítica. Es importante que tengas compasión contigo mismo y aprendas a ayudarte a crecer sin necesidad de atacarte de forma completamente negativa.

Escúchate a ti mismo, con más bondad, respeto y admiración. Solo así podrás respetar y admirar de mejor manera a quienes quieres ayudar.

No puedes dar aquello que no posees: aprende a valorarte y comprenderte un poco cada día y los demás también te comprenderán.

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7. No levantes muros a tu alrededor

Es comprensible que al sentirte diferente, te hayas acostumbrado a alejarte de algunas personas o situaciones, para evitar sus críticas o sencillamente para protegerte de las tuyas propias.

Nuestra cultura se ha empeñado en establecer ciertos parámetros de conducta para evitar ser señalados y lastimados. Y esto suele derivar en pensamientos como: “Es mejor no sentir, si alguien me lastima yo lo lastimo, la vida no es justa, hay que acostumbrarse a las personas que nos usan”.

Por lo tanto, el sentido de admiración a otros es cada vez más escaso, pero no por ello tú debes formar parte del montón y cerrarte a otras personas y sus aprendizajes.

Si bien no tienes que ser una persona totalmente abierta con el mundo, es saludable que crees ciertos límites pero no que impongas muros que impidan a otros acercarse, porque podrías perderte de personas interesantes en tu vida.

Crea tus propios límites, y si alguien te lastima o te juzga al no comprenderte, siempre eres libre de alejarte.

Así le incomodes a otros, o no logren comprenderte, cada quien es libre de estar a tu lado o retirarse, pero no intentes ser una persona que no eres.

No luches, ni levantes muros a tu alrededor para evitarle molestias a otros, porque experimentarás más confusión y tendrás mayor cantidad de dudas sobre ti mismo.

8. Escucha a tu cuerpo

Tu cuerpo siempre te puede ayudar a indicarte si estás tomando una decisión correcta. Algunas personas sensibles prefieren ignorar los distintos mensajes que su cuerpo les envía muchas veces con sensaciones físicas.

Si constantemente ignoras el cansancio, el temor o tus propias necesidades, llegará un punto en el que tu organismo te haga detenerte a la fuerza.

Mi experiencia personal fue la siguiente: trabajaba ocho horas diarias, completamente entregada al servicio de los estudiantes de la universidad en la que impartía clases, intentando orientarlos, y apoyarlos en cada una de sus diversas necesidades.

Poco a poco empecé a sufrir insomnio por quedarme pensando en la mejor forma de alentarlos en cada una de sus necesidades.

Cada día estaba más agotada, luego empecé a bajar de peso, pero ignoraba todas las señales porque no tenía tiempo para mí misma y no consideraba necesario acudir al médico. Esto siguió hasta que un día mi organismo colapsó y enfermé.

Tuve que comprender que llevaba tiempo alimentándome mal, durmiendo mal y dedicando cada esfuerzo y hasta mi tiempo libre a otros, negándome a sentir con libertad y disfrutar de mi vida teniéndome como prioridad.

Permite que tu organismo te guíe, si sientes agotamiento, desconfianza respecto a una situación o incluso deseos de renunciar a algo, hazlo. Descansa, baja el ritmo cuando consideres que lo necesitas.

De lo contrario, el exceso de presión y autoexigencia te pasará factura.

9. Crea hábitos saludables según tus propias necesidades

Este consejo va muy de la mano con el anterior: tu tiempo, costumbres y modos de pensar para asumir la vida son distintos a los de la mayoría de las personas.

Por eso requieres hábitos distintos, diseñados según tus necesidades.

Si intentas cambiar tus hábitos, pero no buscas que sean adecuados a tu vida y necesidades, tu vida se puede volver un caos por no reconocer si te estás exigiendo de más.

Podrías empeorar tu cansancio y llevarte a situaciones difíciles de superar si no buscas hábitos y actividades que sean saludables pero, a la vez, creíbles y que puedas cumplir. Si te pones metas y no las cumples, puedes terminar por frustrarte y aumentar tu propia desconfianza.

Duerme más si crees que eso te ayuda a sentirte mejor, practica yoga o meditación y, si lo necesitas, asiste a terapia con un psicólogo.

10. No apagues tu sensibilidad

Después de todo, es tu personalidad lo que te caracteriza y te hace quien eres.

La sensibilidad forma parte de tu naturaleza, no seas cruel intentando “no sentir” o tratando de ocultar tus verdaderos sentimientos. Sería una pérdida de tiempo, de esfuerzo y puede ser muy duro.

Si quieres ser prospero e integral, es decir, gozar de buena salud, amistades, aceptación y comprensión, debes liberarte del autocontrol y permitirte, ante todo, ser quien eres y ser feliz con eso.

A partir de ahora, enfócate en estos consejos para ayudarte a ser feliz, teniendo siempre presente que la sensibilidad puede ser un gran privilegio si aprendes a gestionarla con tus emociones.

Esa es tu fortaleza y tu mayor desafío: entender tu condición desde el amor y el auto respeto, incluso llegar a ser fuente de inspiración para otros si te liberas de pensamientos limitantes.

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