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7 formas en que los hombres ponen a prueba a una mujer y cómo superarlas

En el inicio de una relación romántica, el hombre y la mujer ponen “pruebas” o “trampas” ocultas a sus parejas o pretendientes, de forma inconsciente o consciente,  para ver cómo reaccionan ante esas situaciones inesperadas,y así saber si realmente se trata de la persona indicada para tener una relación a largo plazo y buscar un futuro en común. 

Como respondas a estas pruebas determinará el tono de toda tu relación

¿sabías que las pruebas que te ponga también pueden decirte mucho sobre cómo es él realmente y qué cosas valora por encima de todas las demás?

¿Cuál es la ventaja de conocer estas pruebas que los hombres te ponen?

 

Si aprendes a poner atención, no sólo sabrás cómo comportarte con cada una de sus “trampas”, además sacarás de cada una información muy valiosa que más adelante te dará ventaja. 

Contrario a lo que podrías pensar, no todas las pruebas deben ser “aprobadas”, es más, algunas de las pruebas que los hombres hacen a las mujeres pueden revelar tanto de ellos mismos que te dan la oportunidad de invertir la jugada y aplicar tú una nueva prueba, pero en otros términos.

Las pruebas que los hombres más suelen aplicar a las mujeres tienen que ver con la sexualidad, la forma de pensar, los intereses en común y, aunque te parezca extraño, el sarcasmo.

Para entenderlas mejor, veamos a continuación las 7 pruebas más frecuentes que los hombres hacen a las mujeres cuando inician una relación: 

Prueba número uno: mide tu nivel de reciprocidad sexual

Cuando los hombres están realmente interesados en una mujer, harán todo lo posible por tener algún tipo de contacto físico con ella: un roce, tomarle de la mano, sujetarla por la cintura, invitarla a sentarse muy cerca de él, etc.

Cuando ya han comenzado a salir y sienten mayor confianza mutua, el hombre intentará ir escalando con sus movimientos para tratar de tener mayor cercanía física contigo; puede inclinarse hacia tu rostro, intentar besarte o ir más allá con el fin de descubrir qué tan dispuestas estarías a irte a la cama con él y en cuánto tiempo.

Esta prueba es una de las más inmediatas al inicio de la relación y puede sentar las bases futuras de la misma, ya que según tu reacción y disposición, el hombre entenderá si debe bajar el ritmo y esperar a que tú quieras estar con él, o si puede acelerar un poco las cosas en función a tus señales.

Si te interesa adelantar un poco la intimidad, está bien y no tiene nada de malo, siempre que sea tu decisión y que no estés cediendo a una experiencia apresurada solo por no parecer desinteresada en el chico o un poco anticuada.

Pero si por el contrario tú rechazas la situación y aun así él busca continuarla, entonces tú también sabrás si este es el hombre adecuado o no para ti, todo depende de tu forma de pensar sobre la intimidad, si ya tienen tiempo conociéndose o si tú consideras que no está respetando tu espacio personal y tu decisión.

El campo de la intimidad sexual siempre requiere del consentimiento de ambos, así que más que buscar presionarte para tener relaciones, el hombre que realmente sienta interés en ti sabrá esperar que tú quieras lo mismo, mientras continúa su avance en otras áreas para conocerte y enamorarte.

Lo importante aquí es que desde el principio ambos estén claros en lo que buscan: una relación formal y duradera o solo una relación casual. Esta puede ser la diferencia que haría de la intimidad sexual una forma de conocimiento, compenetración y disfrute de ambos o una forma de satisfacer sus necesidades sexuales pero sin considerar un compromiso mayor.

Prueba número dos: mide tu interés por sus gustos y pasatiempos

Otra estrategia que utilizan los hombres para probar a la mujer es ver hasta qué punto ella siente interés por sus gustos y aficiones. Que una pareja tenga interés mutuo en ciertas actividades o que compartan algunos gustos es vital para sostener la interacción en el tiempo.

Por esto, el hombre buscará conocer cuánto interés puedes mostrar en las cosas que le gustan, como los deportes, los juegos de videos, las series de televisión u otras cosas que sean parte importante de su estilo de vida.

Es muy probable que no te sientas interesada por todo esto, y tampoco tienes que parecer la fan número uno de cada cosa que se le ocurra, pero mostrar apertura y disposición a aprender es una excelente estrategia. De hecho, es mucho mejor que simplemente fingir que también eres experta en deportes, porque eventualmente él se dará cuenta de que no es así.

Considera que así como él pone a prueba tu nivel de compatibilidad con sus cosas, también tú tienes derecho de ponerlo a él a prueba y explorar qué tanta disposición, paciencia y genuino interés muestra en tus asuntos.

Prueba número tres: mide tu nivel de comprensión y tolerancia al sarcasmo

Un recurso de los hombres para parecer más inteligentes que las mujeres y a la vez un poco más interesantes, es usar el sarcasmo para referirse a ciertas situaciones o hacer algún tipo de chiste o comentario.

Para saber si realmente está hablando en serio o si solo está haciendo un chiste, tu mejor opción es continuar la conversación; si eres buena para detectar los sarcasmos no tendrás dificultad, e incluso te parecerá gracioso. Pero si por el contrario te resulta difícil de entender o te parece ofensivo, es necesario que se lo hagas ver para que no caigan ambos en malos entendidos.

El sarcasmo es una arena movediza, en ocasiones puede ser una forma inteligente de bromear, pero en otras se convierte en una forma solapada de criticar y agredir, por esto es sumamente importante que estés atenta a la forma en él lo está utilizando, ¿lo hace directamente refiriéndose a ti o a otras personas? ¿En qué contexto lo utiliza?

A menudo, si el hombre usa el sarcasmo como chiste, él mismo se reirá y te mirará como esperando tu reacción: esta es tu oportunidad para reírte o para responderle también con mucha inteligencia.

Por el contrario, si el sarcasmo lo utiliza para agredirte o hacerte críticas de una forma solapada, si te parece ofensivo o descortés, es tu oportunidad para hacerle ver que no te simpatizan esas cosas y aclararle la forma en la que esperas y mereces ser tratada.

Si permites desde el principio que la relación camine por las aguas turbias del maltrato disimulado, te estás exponiendo a una situación que puede terminar dañándote emocionalmente. Si el chico de verdad está interesado en continuar una relación contigo, entonces modificará su actitud y te tratará como mereces.

Prueba número cuatro: mide tu espíritu de aventura

Los hombres por lo general suelen tener un espíritu de aventura mayor al de las mujeres; normalmente les gustan más los deportes extremos o las altas velocidades al conducir.

En este caso, la prueba puede ser que en vez de la tradicional invitación al cine prefiera llevarte a escalar, y esto puede contrariarte, pero es al mismo tiempo tu oportunidad de demostrar si también eres aventurera o si por el contrario prefieres cosas más calmadas.

Recuerda que en la fase de conocerse, estas aventuras repentinas les permiten a ambos observar un panorama diferente de la otra persona, por ejemplo, cómo reacciona ante situaciones de peligro, de estrés o de presión social, y es una excelente forma de ver si con base en su actitud es una persona con la que se quiere prolongar el tiempo compartido o no.

Prueba número cinco: mide la amplitud de tus pensamientos

Si el hombre está realmente interesado en una chica, tratará de ponerle pruebas o “trampas mentales” que le permitan explorar su forma de pensar, para ello puede iniciar un debate con ella que abarque diferentes temas sociales y culturales como la política, la salud, la religión, los valores y principios que practica y defiende, sus estudios y las cosas que más le mueven.

En este tipo de conversaciones, más que aprobar o no la evaluación, la jugada maestra consiste en que ambos logren expresar las cosas que los apasionan, porque son sus ideales los que les permitirán en un futuro poder acercarse aún más y consolidar lazos que perduren en el tiempo.

En ocasiones éstas pruebas se van presentando en el transcurso del tiempo. A veces son personas que se conocieron en un contexto determinado como en el trabajo y que no han podido expandir ni profundizar en el pensamiento y conjunto de creencias de la otra persona. 

Esta sea quizás la prueba más constante que tanto hombres como mujeres se realizan mutuamente, pues es la que les permitirá descubrir si tienen en realidad intereses afines que les permitan consolidar una relación y una futura familia.

Prueba número seis: mide tu tolerancia a su independencia

Los hombres son por lo general muy independientes y cuando deciden iniciar una relación romántica, aunque saben que están sacrificando parte de su independencia, también buscan tantear el terreno para saber en qué magnitud están perdiéndola, así que lo primero que quieren averiguar es cuánta de su independencia eres capaz de tolerar.

Pero !tranquila! no se trata de una independencia en la que cada uno vivirá su vida aparte y sólo coincidirán para ciertas cosas, pues eso no sería una relación. Se trata más bien de establecer un límite de respeto entre las cosas de pareja y las que cada uno, por su propio bienestar psicológico, necesita hacer de forma separada.

Cosas como trabajar, salir con un par de amigos, irse de excursión un fin de semana, quedarse a jugar con sus sobrinos, hacer algún deporte o simplemente detenerse a descansar un poco y mirar la televisión, son cosas que el hombre necesita hacer y que requieren de tu comprensión.

Si te fijas bien, son cosas que a la mujer también le convienen pues es una forma de conservar espacio para tus amigas, tus estudios y tu crecimiento personal.

Las parejas bien pueden optar por hacer muchas cosas juntas, como también mantener algunas separadas, lo importante es que ambos puedan ser lo suficientemente maduros para entenderlo y aceptarlo sin sobrepasar los límites del otro ni del afecto mutuo.

Prueba número siete: la prueba de la consideración

Esta es una prueba que se mantiene ligeramente solapada a lo largo de los primeros encuentros. Su objetivo es determinar el modo en que consideras que debes ser tratada por el hombre y a la vez el modo en que tú consideras tratarlo.

En este punto se establece una forma de llevar la relación y de medir qué tipos de actitudes son permitidas y cuáles no. Por ejemplo: celos, discusiones en público, llamados de atención fuera de lugar o críticas severas frente a las amistades, reproches y malos tratos, manipulaciones, entre otra serie de factores que permiten ver en qué modo se desarrolla la relación y qué consideraciones tienen para con el otro.

Una relación, para que sea sana y a la vez duradera, implica que ambas personas se traten con respeto, sin vejaciones o humillaciones; sin maltratos ni agresiones de ninguna índole.

Es posible que en algún momento tengan alguna discusión o desacuerdo, pero es la forma como lo manejan y lo resuelven lo que les indicará si el otro es una persona con la que quieren pasar buena parte de sus vidas.

Lo mismo aplica para las diferentes situaciones que se puedan presentar en la vida de cada uno: el fallecimiento de un familiar, dificultades laborales o metas alcanzadas. Según la forma como cada uno reaccione para apoyar al otro, se verá el nivel de consideración y empatía que tienen entre sí.

La prueba de la consideración es muy importante y trascendental para determinar la forma en que la relación se va construyendo: si tu permites algún tipo de trato desconsiderado o si incurres en tratarlo de forma desconsiderada, esto puede ocasionar que la relación camine por las líneas de la toxicidad, o que uno de los dos prefiera simplemente no continuar con la misma. 

Si bien las pruebas a las que los hombres someten a las mujeres al principio de la relación pudieran parecer un poco molestas, en realidad son la oportunidad perfecta para que ambos se den a conocer como son y puedan plantear lo que quieren y esperan recibir del otro, generar empatía, conocerse y, al cabo de unas semanas o meses, poder trazar una visión más a largo plazo de la relación o definir si realmente no es conveniente.

También, vale la pena aclarar que no estás obligada a superar todas las expectativas de ese chico, y que hay una gran diferencia entre pruebas inocentes y sin malas intenciones, y aquellas que puedan llegar a vulnerar tu autoestima y tu autonomía. 

De acuerdo a tu forma de sobrellevarlas y plantear con total naturalidad  tus principios, valores y tu forma de ver las cosas, sin aceptar coacción o manipulación, el hombre entenderá hasta dónde puede o no avanzar contigo, qué aguas puede navegar a tu lado y en qué otras áreas pueden ambos ser un equipo, pero lo mejor de todo es que así como él lo descubre, también lo descubres tú.

¿Por qué los hombres hacen pruebas?

Estas pruebas responden a nuestra necesidad de establecer cuál es nuestro verdadero nivel de compatibilidad con el otro más allá de la mera atracción física. No siempre son demasiado elaboradas y en ocasiones incluso las vamos poniendo de manera inconsciente. Gracias a ellas, podemos darnos una idea más confiable de su carácter, personalidad, pensamientos genuinos y planes de vida.

No tengas miedo al momento en que te encuentres ante una de estas pruebas, si eres una mujer segura de ti misma, con tus ideas claras en lo que esperas en una relación, sabrás superarlas con éxito y si él está interesado realmente en ti, él también podrá superar las mismas pruebas.

 

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