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Los 6 Signos Que Indican Violencia En El Noviazgo En Un Futuro

Las relaciones de pareja no suelen iniciar con violencia en la etapa del noviazgo, y aunque la mayoría de las relaciones no se convierten en violentas, muchas sí lo hacen.

 

¿Estos signos de violencia son evidentes desde el principio?

Aunque al principio no pareciera evidente esa posibilidad, hay algunos signos que pueden ayudar a determinar si hay posibilidades de que una relación que se ve alegre pueda llegar a ser violenta en el futuro.

Investigaciones han intentado determinar cuáles son estas claves que ayudan a definir si una relación tiene potencial de convertirse en peligrosa y violenta. El consumo de alcohol y la cantidad de discusiones en el primer año de relación son algunos de los factores que toman en cuenta. En este artículo te presentamos las principales situaciones de riesgo para la violencia en una relación

 

Señales claras de riesgo en una relación de noviazgo

Que se presente una de estas señales en tu relación no implica que puedan llegar a la violencia, pero sí debe ser un llamado de atención para que estés atento al trato y la forma en que manejan sus problemas de pareja.

La forma en que tratan temas triviales o discusiones más complejas (fertilidad, adicciones, infidelidades, deudas) es un gran indicador de su posibilidad de encontrar soluciones juntos y resolver los problemas entre los dos. Si notas estas señales de advertencia y riesgo, podrás tomar acciones para evitar la violencia, buscar ayuda o terminar la relación antes de llegar a un punto sin solución.

 

1. Abuso del Alcohol

¿Tu pareja se desespera por beber a diario? ¿Pierde el control sobre sus actos? ¿Alega no recordar lo que hizo al día siguiente?

Un estudio, que se centró en noviazgos y conflictos conyugales cuando es el esposo quien consume alcohol en la pareja, demostró que muchas de las fallas que se presentan en la relación, ya se habían mostrado de forma más leve en los primeros tres años de convivencia (desde que se conocieron hasta que se casan).

El Dr. Brian M. Quigley del Instituto de Investigaciones Sobre Adicciones examinó a un total de 414 parejas recién casadas, a las que previamente se les había interrogado sobre los patrones de consumo de alcohol antes de casarse, al primer año de casados y tres años después.

Teniendo como base que el alcohol es adictivo y se suele utilizar como paliativo para lidiar con los problemas, se pudo concluir que uno o incluso ambos miembros de la pareja preferían beber para escapar de sus relaciones, aun cuando el efecto secundario era la agresión del otro.

 

2. Parejas que riñen mucho durante el primer año de matrimonio

Una pareja de novios que discute casi por cualquier cosa, pero que aun así decide casarse, es más probable que derive en la violencia física y emocional.

Estos altercados generalmente giran alrededor de reclamos por consumo de alcohol, falta de dinero para cubrir todos los gastos, poca intimidad, necesidad de atención, insensibilidad de una de las partes y engaños.

La intolerancia entre ambos y la poca corrección de estas conductas desde el noviazgo, solo empeoran con el matrimonio.

 

3. Los vicios

Ciertas costumbres que alguno se niegue a abandonar, por ejemplo adicciones a ciertas drogas, licor, pornografía o abuso de la Internet, también dan pie a problemas en la relación.

 

4. Inmadurez

Cuando uno de los dos integrantes de la pareja falla en asumir sus responsabilidades en el hogar o como parte de una relación, es común que se multipliquen las discusiones y, con el tiempo, se vuelvan más airadas y potencialmente violentas.

Una relación de pareja sólida requiere dejar atrás comportamientos infantiles como huir de los problemas o inmiscuir a los padres en la pareja, ya sea para pedirles apoyo financiero o para que opinen y den su aprobación o no ante las contrariedades de ambos.

La inmadurez también se muestra en el papel que se da a los amigos en la relación. Si no se ponen límites y se intenta vivir como cuando estaban solteros, difícilmente la relación evolucionará. Cuando hay inmadurez, se dificulta el manejo de los problemas y cada discusión puede derivar en conflictos violentos en lugar de soluciones conversadas.

 

5. Supervisión del compañero

También se le llama comportamientos de retención de la pareja. Consiste en las tácticas usadas por alguno de los miembros de la relación para controlar al otro, poniendo como excusa la “protección” de la pareja.

Estas conductas se caracterizan por manipular, controlar, perseguir y tratar de manejar a la pareja a su antojo. Son conductas tóxicas porque sofocan la libertad de la otra persona y suelen estar basadas en la creencia de que el compañero es o puede ser infiel. Las parejas que caen en la supervisión y control suelen tener graves problemas de confianza.

Esta es la principal señal de alerta ante la posibilidad de que una relación se convierta en violenta.

 

6. Amenazas y manipulación

Los chantajes emocionales, amenazas recurrentes, vigilancia a las conversaciones, llamadas telefónicas, redes sociales y chat de la pareja no son sinónimo de amor, como tal vez el agresor pretende demostrar.

Estos comportamientos parten de los celos y son una de las maneras de perseguir a la pareja. Si una pareja intenta ejercer control sobre la otra persona, impide su libertad y espía sus conversaciones, ya está violentando la confianza entre ambos y muy posiblemente sospeche de una infidelidad.

Este tipo de comportamientos alertan sobre mayor violencia entre las parejas, ya que una persona que ya tiene tantos celos y se cree con el derecho a controlar a la otra, será más proclive a ser violento.

Relaciones que terminan en muerte

Muchas de las relaciones violentas terminan de forma fatal. El agresor no se conforma con insultos y reclamos, sino que se vuelve más peligroso con el pasar del tiempo y el conflicto aumenta. De hecho, se estima que el momento más peligroso para las parejas agredidas es justamente cuando deciden terminar con la relación, porque eso hace perder el control al agresor.

Supe del caso de una joven madre que se mudó a dos horas de la casa de sus padres después de casarse, cada dos semanas viajaba visitar a su familia.

Pocos sabían que su marido era violento y extremadamente celoso. Ese fin de semana ella se retrasó en el regreso a su casa y cuando finalmente llegó, apenas se bajó del vehículo su esposo se acercó a ella, sacó un revólver y la asesinó frente a sus dos hijos. Posteriormente él también se suicidó.

Casos como este se repiten a diario en distintas regiones del planeta, por eso es importante estar atento a las señales de posible violencia en una relación. Para una víctima puede ser difícil denunciar, ya que no se siente segura o ha sido dominada psicológicamente para no hacerlo. Pero si su entorno es capaz de identificar las señales, podrían ayudar y evitar tragedias de este tipo.

Predictores de la muerte

En el mismo estudio del Instituto de Investigaciones Sobre Adicciones, se estableció que el 96 por ciento de los casos de violencia dentro de la relación presentaron señales claras que advertían que el otro estaba en riesgo, entre estas se encuentran:

Abuso de sustancias (alcohol y drogas), antecedentes criminales, abuso infantil, intimidaciones de suicidio empleadas como chantaje, posesión de armas, abuso animal, amenazas de muerte a terceras personas, desconfianza hacia la pareja, acecho, historial por enfermedad mental y uso de medicamentos para tratar ciertos problemas psicóticos y agresión sexual a parejas previas.

Si te has percatado de que tu pareja encaja en uno o más de estos perfiles, podrías padecer riesgo de muerte. Busca ayuda en organizaciones especializadas para las personas maltratadas, apóyate en tu familia y recuerda que no es tu culpa ser víctima, pero que puedes superarlo con el apoyo adecuado.

 

En conclusión

Si te encuentras en una relación violenta, recuerda que no estás sola. Hay muchas líneas de apoyo y agrupaciones que se especializan en este tipo de casos. Averigua en tu sitio de residencia sobre estos lugares, muchos de ellos tienen hasta refugios para quedarse a dormir si es necesario.

La ayuda psicológica también es fundamental una vez que logras salir de una relación abusiva. No te culpes a ti misma, pero sí trabaja para empoderarte y ayudarte a salir adelante para superar esta grave situación.

Y si no has llegado al punto de violencia física, pero sientes que tu pareja se acerca a eso, pide apoyo en tu entorno y trata de conversarlo juntos. Quizás una terapia de pareja los ayude a seguir en una relación con mayores herramientas para manejar mejor los problemas. Si no, no pierdas el tiempo y termina con una pareja que no aporta cosas buenas a tu vida.

Recuerda que estamos atentos a tus dudas y recomendaciones en nuestra caja de comentarios. Si has sido víctima de violencia en la pareja o conoces a alguien que pudiera serlo, puedes compartir este artículo en tus redes sociales para difundir estas señales y ayudar a más personas a identificar con antelación estos problemas.

 

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