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Los 15 problemas más comunes de pareja y cómo solucionarlos

El amor es complicado. Sí, el sentimiento es puro, te hace feliz, pero también puede ser cuesta arriba muchas veces. Las relaciones sufren altibajos. Mientras más tiempo compartan como pareja, descubrirán problemas que deberán sortear para seguir adelante.

La verdadera prueba es poder permanecer juntos, superar los obstáculos y encontrar razones para mantener la relación.

La buena noticia es que no están solos. Todas las parejas tienen problemas, leves o graves, que son comunes para muchos. Para darte ventaja, te dejamos los 15 problemas más comunes de una relación y algunas ideas para ayudarlos a superarlos.

1. Pasan mucho tiempo separados

Lo más incómodo en el proceso de adaptación en la relación, es que puede perderse un poco de privacidad.

Sin embargo, la idea de estar en pareja es pasar tiempo juntos y compartir. Esta es la única forma de conocerse mejor, aprender sobre sus gustos y construir un verdadero vínculo.

A veces eso puede ser difícil, especialmente si ambos tienen agendas copadas por su trabajo o les cuesta coordinar horarios para reunirse.

¿Qué hacer?

Mantengan una conversación honesta sobre cuál es el motivo que se esconde tras la distancia y el tiempo que pasan separados. Una cosa es la distancia física y otra la emocional.

Puede que tu pareja necesite espacio para concentrarse, trabajar o estudiar para un proyecto importante. Cuando eso ocurre, es difícil estar con otra persona porque sentimos que no podemos darle el tiempo que merece, pero a la vez necesitamos estar separados para evitar distracciones.

Si es así, la mejor manera es utilizar sus agendas. Tomen su tiempo disponible y definan sus citas con el calendario de actividades pendientes. De esa forma podrán asegurar tiempo suficiente para ambos, sin distracciones ni deberes que impidan reunirse y compartir juntos.

Ahora, hay una diferencia entre la distancia física y la emocional. A veces los problemas laborales nos afectan y eso influye en la forma en que manejamos la relación. Quizás no queremos salir tanto o permitimos que el estrés nos domine y por eso nos alejamos.

2. Pasan demasiado tiempo juntos

¡Los extremos son negativos! Es normal que al principio de la relación estén muy entusiasmados y hagan todo, hasta lo más mínimo, juntos. El problema es que ese es el camino más rápido a la monotonía y el aburrimiento.

El crecimiento personal de ambos se verá afectado si no procuran tener un espacio propio e individualidad, pues con el tiempo surgen sentimientos de codependencia el enemigo número uno de las relaciones.

¿Cómo solucionarlo?

Aparta tiempo en tu agenda para salir con amigos, visitar a tu familia, un museo, la biblioteca o un parque.

Y dile a tu pareja que haga lo mismo. Tal vez también lleve tiempo deseando disfrutar de un partido de fútbol, beber con sus amigos, practicar senderismo o acampar bajo las estrellas.

Definan un momento de la semana, así sea un par de horas, para estar separados y hacer actividades que disfruten. Tómalo como un tiempo para crecer y alimentarte como persona.

¡Esto los renovará a ambos! Les permitirá valorarse cuando vuelvan a verse. A veces extrañar a la otra persona hace más emocionante el reencuentro.

3. Tener las mismas discusiones una y otra vez

Una gran parte de las discusiones de pareja son por cosas triviales. Es normal, pero hay momentos en que ciertos temas se tornan repetitivos y salen a relucir en cualquier otra pelea, como una piedra en el zapato que, aunque parezca tonta, no los deja avanzar.

Si cada vez que discuten, surgen problemas de vieja data, ¡jamás podrán avanzar! Eso demuestra que realmente no han resuelto esas pequeñas diferencias, por eso vuelven a surgir cuando la discusión parece ser por otra cosa.

¿Qué hacer?

Conversar. Tomen tiempo para los dos, hablen honestamente y expresen sus sentimientos. ¿Qué sientes cuando tu pareja no lava los platos? Quizás lo que te molesta no tenga que ver con la limpieza, sino más con sentirse solo, de que no te respalda o sencillamente no te escucha.

Reprimir los problemas o intentar ignorarlos hará que tarde o temprano alguno, o ambos, exploten y se lastimen con palabras innecesarias.

¡Nadie es perfecto! Así que cuando discutan, porque pasará, trata de tener en cuenta las cosas buenas de tu pareja. En lugar de lanzar insultos y permitir que te domine la ira, busca la manera más eficaz de expresarte para encontrar soluciones. No se trata de ganarle, sino de solucionar juntos.

4. Te llevas mal con sus padres y su familia

Nadie elige a su familia. Tu pareja no tiene la culpa de la forma en que ellos se comporten, así que trata de no colocarle presión sobre la actitud de sus padres o sus defectos. Él no los eligió, y tú tampoco, así que lo mejor es tratar de conocerlos mejor y comprenderlos para mejorar la relación.

Sin embargo, si son una familia realmente ofensiva o difícil de llevar, tampoco estás obligado a soportar irrespeto o maltratos. Es cierto, son su familia, pero tu eres su pareja.

En caso de conflicto, aunque no es lo ideal colocarlo en el medio, tu pareja debería ser lo más justo posible y respaldarte si es necesario. No se trata de tener una guerra con su familia, pero al menos saber que si necesitas su apoyo, tu pareja te pondrá en el sitio que mereces.

¿Qué hacer?

Primero, reflexiona: ¿qué cosa es la que realmente te disgusta?, ¿son sus padres tan malos como crees? Muchas veces nos formamos una idea sobre las personas que después nos cuesta superar, aunque actúen diferente, vemos sus acciones más negativas de lo que realmente son.

Una buena manera de ayudarte a dar el primer paso para acercarte, es pensar que independientemente de sus errores, ellos criaron a tu pareja y lo hicieron la persona que es en la actualidad. Con todo y sus defectos, criaron a la persona que amas, y eso habla bien de ellos.

Y, si sientes que igual no te respetan, toma una actitud firme. Si van a tu casa, si están en tu espacio, deberán cumplir tus normas. Si no les gusta, son libres de irse, pero ninguno de los dos debe tolerar cosas negativas en su hogar, ni siquiera por la familia.

5. Diferentes metas o planes de vida

Son muy felices juntos, pero en estos momentos desean hacer cosas distintas y no encuentran la forma de desarrollar los intereses de cada uno a la vez.

Quizás uno quiere graduarse y mudarse juntos a otro país, el otro puede que quiera iniciar un negocio propio y en este momento no tengan dinero suficiente para hacer ambas cosas. O quizás uno quiera tener hijos ya, mientras el otro no se siente preparado.

¡Pueden ser demasiadas decisiones juntas! Tomar un camino puede implicar ignorar el otro o retrasarlo. Decidir qué hacer y cuál elegir puede poner mucha presión en ambos.

¿Qué hacer?

Aun cuando todas las metas que nos planteamos pueden alcanzarse, hay que tener madurez y entender que no podremos lograrlas absolutamente todas a la vez.

¿Significa esto que uno es más importante que el otro? No. ¿Significa que uno de los dos debe abandonar su sueño por el otro? No ¿Significa esto que deben terminar? No.

En el futuro es les presentarán oportunidades a cada uno. Si quieren seguir juntos y han decidido compartir sus vidas, lo primero que deben aprender es a compartir también esas oportunidades. Un ascenso de tu compañero debe ser también una alegría para ti. Véanlo como logros compartidos.

Conversen y discutan sus opciones. Decidan juntos qué vale la pena hacer primero y escuchen los intereses, pros y contra de cada opción. La vida no siempre pasa como la planeamos y, si las cosas fallan, es bueno ser un equipo y tener quién nos respalde cuando la enfrentamos.

¡No es necesario sacrificar sueños y oportunidades! Sino hacer los ajustes de tiempo o dinero necesarios para que puedan convivir felices y cada uno tener su oportunidad.

6. Poca o nula empatía hacia los problemas de tu pareja

¿Tienes dificultades para relacionarte con los problemas de tu pareja? Esta situación ocurre más a menudo de lo que piensas.

Es posible que te sientas egoísta y culpable por sentirte así, pero no puedes evitar que cuando te habla de sus problemas te cueste comprenderlos y ponerte en su lugar.

Si, por ejemplo, tu pareja siente que no está alcanzando sus metas, ha fracasado en un empleo o tiene problemas económicos, puede convertirse en un desafío tratar de ayudarle, sobretodo si no tienes idea de cómo hacerlo y te cuesta siquiera entender su frustración.

¿Cómo solucionarlo?

¡Cada quien tiene sus propias inseguridades! Aunque no lo entiendas, respeta sus preocupaciones y evita trivializar sus problemas. Lo que para ti tal vez es una niñería sin sentido, para tu pareja puede tener un significado mayor, que lo haga sentirse muy mal.

En lugar de juzgar, demuestra solidaridad. Si ofrecer consejos no es tu fuerte, dale un hombro para llorar, permite que descargue y recuérdale que eres su pareja, que lo respaldas y siempre lo apoyarás, sin importar lo que decida.

Solo saber que tenemos a alguien que cree en nosotros y nos apoya, ya puede ser bastante ayuda para superar los problemas. Tu pareja lo apreciará.

7. Tienen problemas de comunicación y malentendidos

Les cuesta hablar, expresarse abiertamente y discutir sus problemas. Y, de paso, cuando hablan tienen problemas para decir adecuadamente lo que sienten y terminan diciendo las cosas de forma equivocada.

A veces no se trata de lo que uno dice, sino de la forma en que lo dice o que la otra persona la interpreta. Los malentendidos son definitivamente uno de los problemas más comunes, en parejas, en el trabajo y en la vida diaria.

¿Qué hacer?

¡Eviten las distracciones! Si están compartiendo juntos, ocúpense el uno del otro. Presten atención a cada uno, respeten su espacio y su tiempo en pareja.

Si hablan sobre temas importantes, de convivencia o de sus discusiones, enfóquense. No puedes comunicarte correctamente si ves la TV mientras tu pareja te habla o si piensas en esa reunión que tienes pendiente en la oficina en lugar de escucharlo.

Cuando esto ocurre, la conversación se presta para confusiones, que llevan a discusiones, que generan molestias, desapego y desinterés por platicar. Se pierden las ganas de hablar y de solucionar los problemas. Los problemas vuelven a surgir y se repite el ciclo.

Debes aprende a expresarte claramente para que tu pareja te entienda. No temas preguntarle sobre lo que siente y, si hay algo que te dijo que te incomodó, coméntale. Quizás malinterpretaste su expresión. Preguntar puede evitarles muchas discusiones.

8. Sientes que no te da la atención que mereces

Tu autoestima no debe depender de lo que los demás opinen de ti, sino de tu propia felicidad y valor interior. Sin embargo, te mentiríamos si te decimos que tu entorno no influye en la forma en que te ves a ti mismo y te valoras.

Es normal que la forma en que tu pareja te trata te importe, pero debes recordar que de esa persona no depende tu vida ni tu felicidad. Debes encontrar razones para quererte a ti mismo, sin depender de que tu pareja alimente tu ego o te acompañe en todo momento.

¡Tu pareja no está para sustituir el amor que debes tener por ti! Si alguien está a tu lado, es para compartir, es un complemento para tu vida, no su esencia.

¿Cómo solucionarlo?

De nuevo: comunicación. Primero, reflexiona de forma honesta sobre el tiempo que pasan juntos y evalúa la posibilidad de que hayas exagerado un poco al sentirte ignorado.

Esos sentimientos que tienes se deben a algo, analiza lo que origina esa inseguridad y trabaja en ello. Quizás es algo interno, que puedes trabajar en terapia con un psicólogo, quizás tu pareja en efecto te ha descuidado por alguna razón, y eso pueden solucionarlo conversando.

9. Discuten sobre el dinero

Dicen que cuando hay dinero no hay amigos. El tema financiero siempre es delicado, en una pareja, en un trabajo, en la familia.

Ya sea porque tienen ideas distintas sobre cómo manejar sus ingresos, porque alguno de los dos se exceda con las compras o porque haya diferencia entre los salarios que reciben, el dinero es siempre un punto delicado para las relaciones amorosas.

¿Qué hacer?

Ante todo deben definir cuál es el problema de base: ¿El que más dinero gana no colabora con los gastos?, ¿ingresa poco dinero y los gastos los superan?, ¿hay desequilibrio en la forma de invertir?

En todo caso, ambos deben recordar que ya no están solteros y que cualquier mala decisión los afectará por igual. Si comparten sus vidas, también comparten su dinero de una forma u otra.

También deben considerar que algunos problemas de pareja son realmente prejuicios de la infancia enmascarados de discusiones.

Por ejemplo, muchas veces nos hacen creer que los hombres deben ganar más que las mujeres porque son los proveedores del hogar, o que a las mujeres hay que consentirlas y pagarles todos sus caprichos.

No permitan que esas concepciones anticuadas afecten su relación. Ambos son iguales y deben tener las mismas responsabilidades. Si uno gana más que el otro, pueden distribuir los pagos para hacerlos proporcionales a sus ingresos.

10. No soportas los vicios de tu pareja

¡Nadie soporta por demasiado tiempo los vicios de su pareja! Por más que le ames, los vicios son hábitos dañinos que afectan la rutina y la convivencia, aún si ambos los tienen.

Evidentemente una adicción a las drogas o el alcoholismo son situaciones complejas que ninguna pareja disfruta, ni debe tolerar. Son problemas extremos que además afectan la convivencia y ponen en riesgo la integridad de ambos.

Sin embargo, vicios menos graves como el cigarrillo también pueden traer problemas. Quizás tu pareja fuma y a ti no te molestaba, pero ahora que viven juntos se hace difícil tolerar la nube de humo y el olor a ceniza en toda la casa y la ropa.

O quizás él disfruta beber y ocasionalmente se excede, pero a ti no te gustan las borracheras ni sus efectos.

La situación es que ninguno de los dos tiene que cambiar por el otro. Ni tú tienes que comenzar a compartir sus vicios, ni tu pareja tiene que abandonarlos solo por ti. Nadie cambia por decisión de otro, deben tener que desearlo ellos mismos o volverán al vicio nuevamente.

¿Cómo solucionarlo?

Discutan posibles opciones para controlar ese vicio. Si estás cansada de oler a cigarrillo y tener la casa ahumada, debatan la posibilidad de que solo la cocina y la terraza sean la “zona de fumadores” de la casa.

Cuando salgan a una fiesta, designen a un conductor para la noche, que se comprometa a no beber tanto y velar por la seguridad de ambos. Alternen ese rol en cada ocasión, para que ambos tengan la oportunidad de tomar alcohol en las fiestas, sin excederse.

Ahora, si el vicio es más grave, la situación es compleja. Ten en mente que no puedes obligar a un adicto a superar su problema. Puedes apoyarlo y respaldarlo si él lo decide, pero eso toma su tiempo. Si sientes que es demasiado o si estás en riesgo, toma tu espacio y sigue adelante.

11. Sientes que no hay reciprocidad

Si consideras que inviertes demasiado en tu relación y recibes muy poco, ¡tal vez seas víctima de abuso emocional!

¿Qué hacer?

¡Establezcan límites! No se trata de ser egoísta sino de valorarte y respetarte lo suficiente como para no aceptar que te menosprecien. Debes saber que vales la pena y tu pareja también debe hacértelo sentir.

En una pareja debe haber reciprocidad en cuanto a esfuerzos, amor y entusiasmo para no caer en la rutina. No puede ser responsabilidad de uno solo mantener viva la llama de la pasión o del amor romántico.

Si sientes que tu pareja se aprovecha de ti y solo está contigo por sexo, dinero o para que le atiendas sus caprichos en el hogar, conversen su situación de forma honesta. Si no funciona o no reconoce tus sentimientos, ¡déjalo!

Ya conseguirás a la persona indicada para ti.

12. El sexo no es bueno

Cuando el sexo no es tan recurrente como al inicio de la relación o es insatisfactorio,  la frustración la sentirán los dos. Si son una pareja estable, necesitan tener una intimidad emocionante, o se aburrirán fácilmente de la relación y hasta del otro.

Por mucho cariño, inteligencia o admiración que tenga el uno al otro, si no hay buen sexo, no hay pareja, solo amistad.

Un conocido que optó por divorciarse me comentó que tras diez años de matrimonio, su esposa y él lo único que hacían en la cama era dormir, y mal.

Entre otras cosas, él alegaba que su exesposa había optado por meter a dormir a la hija de ambos en medio de la cama cada noche.

Ocasionalmente tenían encuentros breves en la ducha o en una habitación adjunta antes que la niña despertara y los buscara, no tenían tiempo para ambos, no respetaban su propia intimidad, abandonaron la idea de ser una pareja por la de ser solo papas. Ambos terminaron siendo infieles.

¿Cómo solucionarlo?

Sin importar el tiempo que lleven juntos, siempre pueden avivar el deseo si mantienen una comunicación abierta y se esfuerzan en abrir tiempo y espacio para sus encuentros.

Es un mito que las personas mayores no sienten deseos sexuales. Claro está, algunos medicamentos pueden alterar la libido, pero la sexualidad no es algo que se pierde por el paso del tiempo, sino por el abandono y la desidia.

Pongan normas en casa: la cama de la pareja es solo para ustedes. Definan tiempo para citas, pero también para la intimidad. De vez en cuando intenten una salida nueva, vayan a un hotel distinto, prueben con tener sexo en otros sitios, como la ducha. Escápense entre semana.

Son esos detalles los que mantienen la pasión de la pareja, el esfuerzo y la sensualidad. Cuiden su apariencia, traten de ser sexy para su pareja. Y si todo falla, siempre pueden ir a terapia de pareja y buscar herramientas para reavivar esa llama tan necesaria para la relación.

13. No te agradan sus preferencias sexuales

Quizás tu pareja tiene gustos o fantasías bajo las sábanas que son muy distintos a los tuyos o te sientes incómoda cumpliéndolos. Es posible que te sientas presionada o que en algún punto hayas dejado de disfrutar la intimidad porque te sentiste humillada de alguna manera.

¿Qué hacer?

Comunicarte. El bueno sexo viene de una buena relación y una buena relación se deriva de una gran comunicación. No sientan vergüenza y atrévanse a hablar de sus gustos, sus fantasías, dejen los tabúes a un lado.

Conversen sobre lo que quieren intentar y lo que no les gusta, seguro encontrarán un punto medio para experimentar de manera que ambos estén cómodos.

14. No te llevas bien con uno o varios de sus amigos

Todo era perfecto, ¡hasta que aparecieron sus amigos!  Sí, a veces pueden ser un poco molestos y quizás no se llevan tan bien como quisieras que fuese.

Como con su familia, ellos estuvieron en su vida antes que tú y puede que eso los haga un poco sobreprotectores o se sientan con derechos por encima de ti. Algo ocurre que no logran conectar y la tensión es notoria.

¿Cómo solucionarlo?

Lo ideal es que te gusten sus amigos y pasen tiempo de calidad juntos, pero si te caen mal, no puedes forzar una amistad.

Trata de compartir con ellos, conversar y encontrar puntos en común. Si tu pareja los quiere a todos, algún interés compartido deben tener. Y si no, siempre está el cariño que tienen a tu pareja como algo que todos sienten. Ese es un principio.

Respeta su tiempo con sus amigos y evita hablar mal de ellos, pero asegúrate que él también te haga respetar y te respalde si se presenta algún problema en el que ellos puedan portarse mal contigo.

15. Sientes que te asfixias por vivir en pareja

Mudarte con tu pareja puede ser una experiencia difícil, especialmente si no estás acostumbrada a compartir espacio y a pasar tanto tiempo con una sola persona. Cualquier cosa, desde el detalle más pequeño, como no bajar la tapa del inodoro, puede molestarte y afectar su dinámica.

Es normal que te tome tiempo ajustarte a los cambios. Aunque tengan mucho tiempo en una relación, no es lo mismo vivir juntos y solo con la convivencia aprenderán a conocerse mucho más de lo que esperaban.

¿Qué hacer?

Si decidieron estar juntos, han establecido un compromiso que implica lealtad, compañerismo, solidaridad, respeto y toneladas de tolerancia. Nuevamente, conversar es la mejor opción.

Definan una distribución de responsabilidades en la casa, pongan normas de limpieza o de orden, traten de discutir lo que les molesta y tomen medidas para evitar que se repitan esas situaciones.

Sobretodo recuerden que mudarse juntos es una gran decisión, es un gran cambio de vida. No lo hagan a menos que estén seguros y comprendan los sacrificios que esto implica. Si lo hicieron, es porque vale la pena. Valoren el tiempo juntos y consigan cómo adaptarse.

En conclusión

Todos los problemas tienen solución, lo difícil es encontrarla y poder hacer lo necesario. Si estás en pareja, lo fundamental es que recuerden que son un equipo y que deben remar juntos para ser felices. No compitan, no se maltraten, no se irrespeten. Lo demás tiene solución.

Y en caso de que conversen y conversen pero no logren soluciones, retirarse también es una opción. No vale la pena ser infelices. El amor no es para eso.

¿Tu pareja y tú han tenido estos problemas? ¿Cómo los solucionaste? Queremos saber tu experiencia y conocer tus recomendaciones. También podemos responder tus dudas, si las dejas en la caja de comentarios. Recuerda compartir este artículo en tus redes, podrás ayudar a muchos amigos.

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