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Cómo solucionar problemas de pareja paso a paso

Las discusiones son parte de la vida, especialmente de la vida en pareja.

 

¿En toda las parejas hay problemas?

Muchos tienen la falsa concepción de que el amor es fácil, que quienes se enamoran siempre están de acuerdo y jamás discuten o se molestan el uno con el otro. El amor -creen- hace imposible que haya conflictos.

Y se equivocan. Si algo abunda en las relaciones, son las discusiones. De bajo nivel, que no comprometen el futuro de la relación necesariamente, pero discusiones al fin. Nunca puedes estar totalmente de acuerdo con una persona, especialmente si viven juntos y comparten mucho tiempo.

 

¿Debes evitar las peleas, conflictos y problemas?

Lo correcto no es evitar las peleas, o suprimirlas, sino asumirlas y buscar soluciones para los problemas. Evitar la confrontación quizás les permite evitar discusiones por un momento, pero la molestia queda -así sea escondida- y se acumula con el tiempo, poniendo estrés sobre la relación, lo que los lleva a explotar, empeorando su situación.

¿Cómo evitarlo? Atendiendo los problemas, asumiéndolos y buscando soluciones.

 

Cómo solucionar los problemas de pareja

Para ayudarte, aquí te traemos una guía práctica para que aprendas a manejar esas discusiones y diferencias típicas de la convivencia en 5 pasos básicos:

1. Identifica el problema

Una diferencia puntual no debería manchar toda la relación. A veces una pequeñez, como olvidar sacar la basura, puede crear un gran conflicto en la pareja, innecesariamente. Por eso, el primer paso es siempre identificar qué es lo que te molesta específicamente cómo te sientes y por qué, ¿es la basura o es que sientes que no te apoyan?

La ira es la emoción que expresas primero, pero muchas veces esconde tristeza, preocupación o miedo. Precisa qué es lo que sientes realmente para poder avanzar en soluciones.

Resolver problemas de pareja no es solo quejarse. Una vez que has identificado lo que sienten, es momento de pensar también ideas y plantear soluciones para superar el problema.

Más allá de solo reclamar o cansarte de decir siempre lo mismo, busca una manera positiva de plantear el tema a tu pareja. En lugar de decirle que nunca te ayuda o no hace las cosas, piensa en proponerle una planificación de las actividades del hogar que deben cumplir, para dividirse las tareas por días y ayudarse mutuamente a cumplirlas.

2. Planificar el mejor momento para hablar

El momento de la conversación es casi tan importante como el contenido. Si ya tienes claro lo que sientes y las soluciones que puedes plantear, debes entonces planificar en qué momento conversarán. Debes garantizar una cosa fundamental: tiempo para hablar con calma.

No plantees el tema en los diez minutos antes de salir a buscar a los niños al colegio, justo después de llegar cansados del trabajo o durante una velada con cocteles en casa de amigos. No, deben tener suficiente tiempo para hablar ambos, discutir el tema y escucharse mutuamente, sin apuros.

Evita sacar los problemas importantes cuando tu pareja está molesta, cansada, tiene sueño o mucho estrés. Eso impedirá que la comunicación fluya y posiblemente lo haga sentirse predispuesto o a la defensiva en la conversación.

Si ambos están ocupados y no consigues un buen momento para hablar, coméntaselo. Mándale un email o déjale una nota donde le expliques que quieres hablar sobre ese tema y que sientes que pueden encontrar soluciones. Pregúntale en qué horario le sirve y, de ser posible, haz una propuesta para que ambos agenden ese rato juntos.

3. Se trata de hablar y escuchar

Solucionar requiere de una conversación clara, calmada y con respeto. Para eso es importante que expreses de forma clara -sin reclamos- tus sentimientos y estés dispuesto a escuchar las respuestas de tu pareja. Ambos deben respetar lo que el otro siente, plantea y propone como solución.

Cuando hables sobre lo que sientes, procura siempre hablar desde el “yo”. Enfócate en ti y lo que tú quieres decir, en lugar de tu pareja y recriminaciones. No es lo mismo decir “yo siento que no tengo apoyo” a decir “Tú no me apoyas”. Esta última forma es de reclamo y puede causar que tu compañero sienta que eres injusta y se ponga a la defensiva.

También es importante que manejes la conversación. Si notas que él pone mala cara o se molesta cuando hablas, pregúntale directamente qué le pasa, por qué pone esa expresión. Permítele explicarse y demuestra interés por lo que siente.

Evita aumentar el conflicto con acusaciones. Enfócate en la idea de solucionar. Y si tu pareja reacciona mal y te hace reclamos directos a ti, trata de no defenderte y enfrascarte en acusaciones. Haz silencio, déjalo descargar y retoma la conversación cuando se haya calmado. Ponerse a pelear sería como echarle gasolina al fuego.

Si sienten que la situación escala demasiado y el conflicto es inevitable, hagan una pausa. No es que te vas a ir del cuarto molesta y ofuscada, identifica a tiempo cuando la discusión se torna agresiva y pídele un tiempo para respirar y pausar la conversación. Cálmense y retomen cuando sientan que han recuperado el tono de respeto.

Recuerda: el objetivo no es ganar, es solucionar. Sean claros, concretos y respetuosos entre los dos.

Lee también nuestra guía sobre las señales de que tu pareja es un mentiroso compulsivo

4. Definan un plan de soluciones

Una vez que han conversado, si ambos reconocen que hay un problema, es momento de buscar soluciones y ponerlas en acción. No solo se enfoquen en decir qué quieren hacer, definan plazos y fechas para cumplir con esas acciones que discutieron.

Si el problema es dividirse las tareas del hogar, definan cómo se van a distribuir la limpieza y quién hará cuál actividad cada día de la semana. Definan el itinerario de su hogar.

Pueden escribir estos planes para recordarlos mejor, tenerlos a la mano y comprometerse a cumplirlos el uno con el otro.

Recuerda que las recompensas siempre son buenos estímulos para cumplir con los compromisos, así que pueden definir una serie de acciones o actividades para premiarse por cumplir sus tareas. Quizás uno deberá cocinar al que cumpla más tareas del hogar en la semana o el otro puede regalar un chocolate cada semana que cumplan el acuerdo.

Eventualmente verán que el problema se solucionó y salieron fortalecidos -quizás hasta más unidos- como pareja.

5. Evalúen los resultados

¿Realmente están apoyándose más que antes?, ¿o actúan como si todo estuviera bien, pero no cumplieron el plan? Evaluar sus soluciones requiere de mucha honestidad, compromiso y respeto mutuo.

Si probaron el nuevo plan de tareas del hogar, discutan qué tal les parecieron las actividades. Quizás tu detestas planchar y quisieras cambiar esa tarea por lavar los platos, o es posible que tu pareja disfrute hacer la comida, pero en las noches se sienta muy cansado y prefiera encargarse del desayuno y almuerzo, por ejemplo.

Poner en marcha el plan de soluciones es una buena manera de ver si funciona. No tengan miedo de ajustar como necesiten. Eso sí, como en el plan original, planteen los cambios con plazos de tiempo definidos y claros. Mientras más específica sea la división de tareas, más probable es que las cumplan.

También es buena idea que conversen sobre el proceso de la discusión. Esta manera de abordar los problema es nueva y les puede aportar mucho aprendizaje. Pregúntale a tu pareja qué le ayudó de su conversación. ¿Se sintió incómodo cuando empezó la discusión? ¿Le pareció útil escribir el plan?

Eso les permitirá hacer estas discusiones en calma un hábito, muy saludable para lidiar con los problemas de forma efectiva y sin tanto conflicto.

En conclusión

Independientemente de la gravedad de los problemas en tu relación, ya sea una discusión por limpiar la casa o una adicción en la pareja, la comunicación es clave para mantener un entorno positivo. Resolver los problemas de pareja requiere conversar, escuchar y reconocer las cosas buenas para mantener el respeto.

¡Todas las personas nos equivocamos! Más que recriminarse mutuamente, recuerden que son un equipo y las soluciones se buscan juntos. A veces es tentador querer ganar la discusión, pero ten claro que no están compitiendo. Es sencillo: si no solucionan, pierden los dos.

La actitud positiva, paciencia, constancia y reciprocidad entre ambos son la clave para solventar cualquier inconveniente, sin tirar por la borda el amor y la relación.

Recuerda que siempre estamos atentos a tus dudas y anécdotas. ¡Queremos conocer tus experiencias! Cuéntanos cómo manejas los problemas con tu chico o chica en la caja de comentarios. También puedes ayudar a otras parejas si compartes este artículo en tus redes sociales, quizás tienes amigos que necesitan justo estos consejos.

 

 

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