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11 formas de convertir a un extraño en un nuevo amigo

 

Es muy probable que muchas de las personas con quienes te topas a lo largo de tu vida tengan un gran potencial para convertirse en excelentes amigos tuyos.

A veces, la razón por la cual estas amistades no se concretan es simplemente el desinterés, pues no es común que alguien ande por la vida buscando hacer amigos de forma tan activa tanto como debería.

Pero la otra causa más frecuente, de hecho, tiene que ver con el miedo a acercarnos a los demás, o con algún prejuicio que pueda mediar entre nosotros y el resto de la gente.

Si tienes problemas para hacer nuevos amigos porque no sabes cómo enfrentarte a esos primeros contactos con alguien a quien te interesa conocer, sigue leyendo este artículo para aprender once estrategias que pueden ayudarte a ser más desenvuelto y a caerle mejor a los desconocidos.

¿Por qué me cuesta trabajo hacer amigos?

Para muchas personas, relacionarse y hacer nuevos amigos es algo que sucede de forma natural en casi todos lados.

No importa si están en una fiesta, en medio de una conferencia o en la fila del pan, porque en cualquier situación pueden terminar haciendo migas con el de junto.

Para otras, sin embargo, la sola idea de decir “hola” a un extraño puede resultar aterradora. En algunos casos, no es el miedo a interactuar, sino la falta de asertividad al momento de intentarlo, la que provoca que otras personas se cierren a nosotros.

Tanto el miedo como la falta de prudencia pueden echar por tierra nuestras oportunidades de tener más amigos, y además, ambas tienden a ser complementarias.

Porque cuando tenemos miedo somos menos asertivos a nivel social, y cuando no somos asertivos nos rechazan, y eso nos provoca miedo a intentarlo de nuevo.

Como puedes ver, es un círculo vicioso, pero romperlo es posible aprendiendo a ser más analíticos y adquiriendo las habilidades sociales necesarias.

Antes de comenzar a hacer nuevos amigos…

Considera que gran parte del reto es superar el miedo de iniciar conversaciones con desconocidos. Pero también debes comprender que no todos ellos reaccionarán de la forma que tú esperas, aunque te acerques de muy buena manera.

Con la práctica irás identificando los factores que determinan que alguien decida seguir conversando contigo, o simplemente se dé la vuelta, y se vaya. Y aunque muchos de ellos tendrán que ver con tu actitud y tu lenguaje corporal, no puedes controlarlos todos, y en algunos casos te rechazarán.

Es importante que estés mentalizado pues así sabrás que no es el fin del mundo, y que simplemente debes seguir intentándolo, en lugar de decepcionarte y desistir.

Las personas, de manera natural, somos amigables las unas con las otras. Pero hoy en día vivimos en una sociedad muy compleja que nos vuelve más desconfiadas y prejuiciosas, menos dispuestas a dedicarle unos momentos a los demás, o simplemente irritables porque hemos tenido un mal día.

Pero, aunque el reto no es sencillo, las posibilidades siguen estando a tu favor. En el fondo, todos queremos vincularnos positivamente, sentirnos reconocidos y ampliar nuestro círculo de amistades.

11 Consejos para convertir un extraño en tu amigo

Ahora sí. Ya que has adoptado una actitud proactiva, pasemos a las once estrategias más efectivas para conseguir que un extraño se convierta en tu amigo.

1. Di la palabra mágica: “Hola”

Suena obvio, pero no deja de ser la primera gran barrera. “Hola” es una palabra que tiene un símil en absolutamente todos los idiomas del mundo, y eso incluye el lenguaje de los animales.

“Hola” es la palabra que vincula a dos seres humanos en una interacción a partir del reconocimiento mutuo. Puede parecer algo demasiado simple, pero en realidad “hola” es el pilar de todos nuestros comportamientos sociales.

¡Pero a veces es tan difícil decirlo!

Esto se debe a que quedas, de alguna forma, expuesto; cuando alguien inicia una conversación con nosotros, intuimos que existe un motivo subyacente.

En muchas situaciones sociales este motivo es evidente. Si te acercas al dependiente de la tienda, es probable que necesites algún producto. Si le dices “hola” al mesero, este sabe que a continuación le pedirás el menú, etc.

Pero si un desconocido se acerca a otro sin que medie un guion social preexistente, será necesario justificar dicha acción.

Claramente, no vamos a ir por allí diciéndole a la gente “hola, estoy buscando nuevos amigos, ¿te apuntas?” u “hola, me pareces muy atractivo, y quiero averiguar si estás disponible para un romance conmigo”.

Aunque dichas entradas puedan ser absolutamente honestas, pecarían de ingenuas porque nos pondrían en una situación muy vulnerable.

Así que necesitamos encontrar una manera de acercarnos con una buena justificación, pero que no nos deje en evidencia de buenas a primeras.

Aquí entran la creatividad y la capacidad de analizar la situación. Si, por ejemplo, estás en un café y la persona junto a ti está leyendo una revista de deportes, puedes acercarte con el pretexto de averiguar su opinión sobre algún tema relacionado.

Si estás en el parque paseando a tu perro, y te topas con otras personas que hacen lo mismo, puedes saludarlas con la intensión de conocer mejor otras razas, etc.

2. Deshazte de las expectativas

Cuando no te aferras a ninguna expectativa, no vas a sentirte decepcionado ni ofendido si los demás no reaccionan de la manera que tú esperas cuando los abordas amistosamente.

Además, las expectativas irreales pueden alterar el modo en que percibimos la realidad, de tal forma que un intercambio que no estuvo tan mal, en nuestra cabeza parece un fracaso porque no fue tan perfecto como esperábamos.

Simplemente fluye con el momento, y no te frustres si no ocurre como tú lo tenías planeado. Al final, siempre aprenderás algo, y eso es ya por sí mismo una ganancia.

3. Aprende a manejar el rechazo

Por mucho que tus intenciones sean transparentes y honestas, habrá personas que no estén acostumbradas a que otras se les acerquen sin comenzar a sospechar de inmediato que hay algún objetivo turbio de por medio.

Desgraciadamente, esto tiene sentido si consideramos a todos los estafadores, los acosadores y los oportunistas que se dedican a importunar en cada esquina.

Así que por muy pulida que sea tu estrategia, algunos simplemente se irán sin decirte nada.

Recuerda que no tiene nada qué ver contigo. El rechazo es parte natural de la interacción social, y para sobreponerte a él necesitas estar dispuesto a intentarlo varias veces.

4. No le des importancia al “qué dirán”

Recuerda que se trata de tu vida y que tienes el derecho de hablarle a quien sea que te dé la gana. No todas las personas estarán abiertas a esa actitud y muchas tratarán de disuadirte, pero no permitas que eso suceda, porque muchas otras te recibirán de buen grado en su vida.

Tenemos la noción equivocada de que el estatus social tiene qué ver con una cierta postura de inaccesibilidad y desdén hacia los demás, aunque realmente deseemos vincularnos con ellos. Y alguien que anda por la vida con el corazón abierto será criticado con frecuencia.

No los escuches y alégrate de tu capacidad de ser genuino y mostrarte tal cual eres.

5. Aunque tengas miedo, atrévete

Una de las mejores maneras de perderle el miedo a algo es exponernos repetidamente a eso. Sucede con la aracnofobia, con el miedo a hablar en público y también con la incertidumbre que nos embarga al momento de interactuar con un extraño.

El miedo social es una reacción a un panorama que por lo general solo existe en nuestra cabeza. Y no hay mejor manera de deshacernos de él, que demostrarnos una y otra vez que nuestras anticipaciones fatalistas eran, cuando menos, exageradas.

6. Practica

La práctica hace al maestro en cualquier ámbito, se trate de uno artístico, científico o social. Intentar hacer nuevos amigos de forma activa te irá enseñando uno o dos trucos que a la larga te convertirán en todo un experto.

Con el tiempo, aprenderás a detectar a las personas que están más abiertas a recibirte con base en el contexto y su lenguaje corporal.

Irás puliendo tu actitud para romper el hielo e identificarás las sutiles pero poderosas señales que determinan si vas por buen o mal camino.

7. Centra la atención en el otro

Acercarte a alguien y pasártela todo el rato hablando únicamente de tus cosas, proyecta que tu interés estriba en conseguir público para ti mismo y no en la otra persona, lo que provocará que te cuelguen la etiqueta de presumido, engreído o necesitado de atención.

En lugar de eso, procura siempre llevar la conversación por el sendero de los gustos compartidos, y muestra interés genuino en sus vidas y opiniones, sin llegar a ser invasivo ni a realizar preguntas incómodas.

8. Utiliza el sentido del humor

Nada como un buen par de carcajadas iniciales para lograr que dos desconocidos se conviertan en buenos amigos.

No todos tenemos el mismo sentido del humor, y lo que a unos les parece graciosísimo, para otros será ininteligible o de mal gusto.

Usar el humor para conocer personas es un arte delicado, pero puedes comenzar con comentarios inofensivos e irónicos sobre algo que claramente les gusta o les molesta a ambos.

Por ejemplo, si está lloviendo a cántaros y ni tú ni la chica de junto pueden abandonar un local comercial, puedes hacer algún comentario sarcástico sobre el precioso día que hace.

Dejando claro que tú también estás molesto por no poderte ir, pero que al mismo tiempo te interesa charlar un rato en lo que pasa el agua.

9. Descubre qué le apasiona

Por muy desconfiados o antisociales que seamos, a la gran mayoría de nosotros nos cuesta trabajo no sumarnos a una conversación que tiene que ver con aquello que nos apasiona en la vida.

Identificar qué es ese algo en el extraño al que intentas acercarte no siempre es sencillo, pues no todos somos tan abiertos. Pero si observas con detenimiento y haces las preguntas adecuadas, puedes llevar la plática por el camino más corto hacia sus áreas de interés.

Analiza el contexto, el lenguaje corporal y todas las pequeñas pistas que te da la indumentaria. ¿Llega en una moto? ¿va saliendo de la universidad? ¿está cargando una guitarra o algún instrumento?

De alguna manera, nuestras pasiones nos acompañan todo el tiempo, y el ojo experimentado puede detectar esos símbolos en los otros.

10. Sonríe

La sonrisa es uno de los resultados más sorprendentes de nuestra evolución social como especie. Todos los seres humanos, sin importar nuestra edad, nuestro idioma o nuestro contexto, entendemos su significado.

Este es muy similar al saludo, pero con una connotación positiva. O sea, que señala “te reconozco y mis intenciones hacia ti son buenas porque me agradas”.

Claramente todo el mundo puede fingir una sonrisa, e incluso usarla con malas intenciones. Pero, de entrada, cuando alguien se nos acerca sonriendo, somos mucho más propensos a recibirlo de buena gana.

11. Imagina que ya son amigos

¿Cómo te diriges a tus amigos más queridos? Seguramente, con un alto grado de confianza, espontaneidad y calidez.

Pues de esa misma manera debes aproximarte a una persona desconocida con las que esperas entablar una amistad. Simplemente deja de lado las confianzas que solamente se permiten entre dos personas muy íntimas.

Nada de chistes groseros ni de las hostilidades propias de algunos tipos de compañerismo. Mantenlo dentro de lo políticamente correcto, pero demuestra que estás convencido de que la otra persona te agrada, y pueden llegar a entenderse bien.

 

Encontrar nuevos amigos no se trata únicamente de ampliar nuestro círculo social, también nos ayuda a afianzar nuestra propia identidad y a fortalecer nuestro sentimiento de pertenencia.

Nos vincula con otras personas de quienes podemos aprender, y a quienes podemos enriquecer también, nos aleja de nuestra zona de confort, combate nuestros prejuicios, y en general, nos ayuda a ser mejores seres humanos.

 

¿Cuáles son tus estrategias infalibles para convertir a un desconocido en tu amigo? ¡Compártelas con nosotros en la sección de comentarios!

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