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9 Formas De Encontrar Paz Interior Y Tranquilidad En Momentos Difíciles

Cuando la vida nos obliga a enfrentarnos a una tormenta, podemos dejar que el dolor y el miedo nos paralicen… pero también podemos aprender a bailar bajo la lluvia.

Las experiencias difíciles son inevitables en la vida, y mientras unas se llevan algo importante de nosotros, hay otras que se convierten en impulso para crecer. Lo que importa es la forma en que las manejemos para crecer y avanzar.

Nadie está protegido o puede evitar la pérdida de un ser amado, un posible divorcio, un despido, o un accidente que en cuestión de segundos cambie completamente nuestro panorama.

Todas las personas tenemos formas distintas de reaccionar ante la adversidad. Algunos son increíblemente fuertes y parecen tener la capacidad de sobreponerse a todo, mientras que otros necesitan mucho tiempo, motivación y reflexión para sanar y levantarse de nuevo.

¿Qué diferencia a estos dos tipos de personas?

Recientemente, una amiga atravesó por varias situaciones traumáticas: un divorcio en el que perdió casi todos sus bienes, la muerte de su padre y la partida de una de sus hijas al extranjero. Aún el día que se murió su mascota, acabando de enterrarla, me recibió tranquila, con un pastel y un café para compartir.

Esperaba que estuviese desconsolada, pero lo único que proyectaba era calma. Y eso lograba mantenerlo gracias a su paz mental.

La socióloga estadounidense Kathleen Casey dijo una vez que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional. Y tenía mucha razón.

Algunos seres humanos aprenden a interpretar el dolor emocional del mismo modo que interpretan el dolor físico después de un entrenamiento intenso de ejercicio: como una consecuencia natural de un trauma que sanará y puede volverlos más fuertes.

Aunque es difícil no es algo imposible de lograr. Esta habilidad es resultado de un aprendizaje consciente sobre el dolor, manejo de emociones y cómo seguir adelante.

Como sabemos que no es sencillo, te dejamos 9 consejos para ayudarte a recuperar la paz mental cuando pasas por una situación difícil.

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1. Aprende a confiar en ti mismo

Somos más fuertes de lo que pensamos. Las dificultades pueden parecer que te sobrepasan, romper tu comodidad y ante la incertidumbre hacerte sentir muy vulnerable a las situaciones negativas. Sin embargo, está en ti la capacidad de manejar estos problemas para salir de ellos.

Muchas veces parece imposible, pero la fuerza para superar las cosas está allí. Implica mucho esfuerzo, sacrificio  trabajo poder sobreponerte, pero puedes confiar en tus capacidades para evolucionar y avanzar de los problemas a las soluciones.

Si tienes confianza en tus habilidades y te mantienes leal a tus convicciones, si canalizas tu pasión en acción, atravesarás exitosamente cualquier reto que la vida te ponga por delante.

Y, en el peor de los casos, hay situaciones muy negativas en la vida para las que igual no hay más alternativa que resistir.

Puedes elegir ser de esas personas que siempre pensaron que no lo lograrían, haciendo el proceso más largo y duro, o ser de aquellas que desde el principio mantuvieron una actitud positiva que los llevó a avanzar y seguir adelante.

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2. Concéntrate en lo que has aprendido

Si el camino de la cuna hasta la tumba fuera fácil y estuviera libre de obstáculos, nunca desarrollaríamos todo nuestro potencial. Detrás de cada mala experiencia hay un aprendizaje necesario esperando.

Algunas cosas tienen que salir mal para que tú puedas ir en la dirección correcta.

Lo que diferencia a las personas exitosas de quienes viven en el fracaso no es la falta de errores, sino la capacidad de aprovechar la adversidad como una oportunidad de crecimiento. Toma las lecciones de cada uno de los problemas que has debido enfrentar para evolucionar en tu desarrollo personal.

No se supone que sea sencillo, sino que valga la pena.

3. Relaja tus expectativas

La vida nunca sigue el camino que has trazado en tus planes, eso es un hecho. Muchas veces pasamos demasiado tiempo pensando cómo van a ser las cosas en nuestro futuro, y cuando la realidad no cumple nuestras expectativas, nos frustramos rápidamente.

La verdad es que lo que necesitas para crecer difícilmente vendrá en la forma de lo que espera de la vida. Casi siempre, las mejores lecciones pasan por esos momentos complicados en que no le vemos salida a los problemas.

Debes aprender a aceptar la realidad y las partes de ella que no puedes cambiar. Ese es el mejor punto de partida para que descubras las que sí puedes modificar, y cómo hacerlo. Allí viene el aprendizaje.

Recuerda que si las cosas no suceden exactamente como tú quieres, no significa que no te estén llevando por el camino que necesitas atravesar para aprender. Busca siempre la lección de cada situación y no dejes que estos “desvíos” te roben la paz.

4. Abre tus sentimientos con alguien de confianza

Ser fuertes no significa no tener sentimientos, sino saber manejarlos. Es natural que ante la adversidad, te sientas abrumado y necesites un hombre para llorar.

Guardarte el dolor o la preocupación puede sumirte en un aislamiento que te cause una sensación de soledad y hasta depresión, de forma innecesaria. Tu amigos, familiares y seres queridos están para apoyarte y acompañarte incluso en las partes más difíciles de tu vida, acude a ellos cuando los necesites.

Deja de lado la pena, vergüenza y el orgullo, y recuerda que si ellos te necesitaran,  tú serías el primero en apoyarlos. ¿Por qué no permitirlos hacer lo mismo contigo?

No importa lo avergonzado o extraño que te sientas en ese momento; tener a alguien de confianza a tu lado te ayudará mucho a canalizar esas emociones para que salgan de tu cuerpo y de tu mente con más facilidad.

5. Encuentra el lado positivo

Si hay algo que motive para crecer y avanzar en la vida, esas son las situaciones negativas. Las dificultades nos sacan de nuestra zona de confort, nos enseñan a valorar lo que tenemos y nos obligan a actuar para crecer y cambiar.

Para ello, es importante tratar siempre de ver el lado positivo a las cosas, y valorar las acciones que podemos tomar para aprovechar todo lo posible de cada situación.

Eso sí, recuerda que la esperanza por sí sola no es suficiente para superar lo problemas. Es importante usar la esperanza de forma activa. No se trata solo de creer que viene algo bueno, sino de prepararse y trabajar para poder aprovecharlo cuando llegue, construir tu propio destino.

La esperanza te impulsa a seguir adelante y a crecer incluso cuando las circunstancias no son las mejores. Te presenta un objetivo lo suficientemente valioso como para levantarte y luchar.

Recuerda: el mejor momento para ver brillar a las estrellas es por la noche.

6. Muévete hacia lo que quieres, en lugar de solo moverte lejos de lo que te lastima

Pareciera lógico que para encontrar la paz mental debemos alejarnos de las cosas que nos lastiman o nos hacen daño. Es decir, nadie quiere pasar por momentos difíciles y estresarse por ellos innecesariamente.

Hay muchos caminos que puedes tomar para evitar el dolor: negar la realidad, mentirte a ti mismo sobre lo que ocurre, alejarte físicamente del problema para ignorarlo, hasta tomar drogas y tratar de que éstas desvíen tu atención de la crisis.

El problema es que evadir los problemas no siempre es lo que te llevará a cumplir tus objetivos en la vida. El dolor es necesario para crecer y convertirte en una persona más fuerte y resiliente.

A veces, para acercarnos a lo que deseamos, tenemos que atravesar un extenso paraje de incomodidad emocional. Mientras comprendas el valor de cada experiencia, incluso las negativas, puedes enfocarte en las lecciones y aprendizajes para crecer.

Así podrás atravesar los problemas y superarlos con preocupación, pero no con sufrimiento.

7. Trata de mirar las cosas con otra perspectiva

A veces, la distancia física o temporal es todo lo que necesitas para ver con más claridad y comprender mejor los problemas.

Independientemente del problema que se te presente, siempre ten claras las cosas buenas y positivas que tienes como persona y en tu vida. Una parte muy real de ti existe de manera independiente de tus preocupaciones, problemas y frustraciones inmediatas.

Si te sientes abrumado, da un paso atrás, y observa la forma en que experimentas las cosas. Tu cuerpo puede sentir dolor, pero eso no te define. Eventualmente ese dolor se disipará y te dejará un aprendizaje, del mismo modo en que muchas dificultades del pasado lo han hecho.

Piensa en el problema más grave que tengas justo ahora e imagínate qué le aconsejarías a un amigo si estuviese atravesando por esa misma situación. Seguramente intentarías hacerle ver que, por muy mal que se sienta, saldrá adelante y las cosas mejorarán.

Antes de sumirte en la desesperanza, toma un tiempo para reflexionar y entender las cosas buenas en las que has avanzado.

8. Regálate tiempo

La resiliencia no es una competencia de velocidad, tómate todo el tiempo que necesites para superar los problemas y asumir los aprendizajes necesarios.

La sanación emocional es un proceso complejo y, como todos, se concluye mejor sin prisas innecesarias y con atención a los detalles.

No te presiones para tomar las lecciones, y tampoco permitas que otros te coloquen expectativas excesivas para avanzar. Superar algunas cosas no es cuestión de un par de días, toma mucho esfuerzo y aprendizaje aprender a sentirnos bien de nuevo.

Vive el momento y ve un paso a la vez. Ten presente que no porque ayer fuera un día especialmente doloroso, significa que hoy lo será también. No porque hoy sea un día difícil, todos serán iguales.

Si te quiebras, pues te levantas y sigues andando. No pasa nada porque te cueste seguir adelante o porque de vez en cuando te falle la fortaleza y te sientas perdido. Explora tu dolor, reconócelo y trabaja sobre él para poder superar las dificultades.

9. Busca un nuevo comienzo cada día

Un hombre sabio dijo una vez que todos los comienzos nacen de los finales.

Cada día es un nuevo comienzo y una nueva oportunidad de mejorar las cosas y seguir creciendo. No te enfoques en el pasado o en lo que pudo ser, sino trabaja para mejorar tus perspectivas a futuro y conseguir mayores aprendizajes.

Quizá era necesario renunciar a algo que amabas para poder alcanzar algo aún mejor. Agradécele al pasado todos los aprendizajes que te dejó, pero avísale al futuro que ya estás listo para él.

Y para mantener tu mente en paz, recuerda que el mundo no se acaba con los problemas y que cada día tienes siempre la oportunidad de recalcular tu rumbo si hace falta.

 

Nadie quiere sufrir, y por eso la adversidad es algo que nunca queremos tener que enfrentar en la vida. Pero las dificultades son también poderosos detonadores del potencial del ser humano, para crecer, superarse y avanzar.

Aprender a interpretar las dificultades como males necesarios y a no aferrarnos a la frustración toma tiempo, pero está en tus manos decidir cómo quieres afrontar los problemas.

Cuéntanos, en momentos de crisis, ¿cómo recuperas tu paz mental y emocional? Déjanos tus experiencias en los comentarios y recuerda compartir estos consejos con tus amigos y conocidos en tus redes sociales.

 

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