Cómo Superar El Divorcio: 10 Pasos Para Salir de Este Difícil Momento

Los finales que no son felices, como el divorcio, pueden ser extremadamente difíciles de superar.

Desafortunadamente, a veces es inevitable atravesar por alguna pérdida trascendental, y debemos aprender a superarla si queremos salir adelante emocionalmente.

Divorciarte de una persona a la que amaste, o a la que sigues amando pero con la cual ya no puedes estar por cualquier razón, muchas veces es devastador.

Puede sentirse como estar perdido en un limbo. Como si todo lo que construyeron juntos de pronto solo se desintegrara con el viento y, en ocasiones, que ese intento fallido se ha llevado algunos de los mejores años de nuestras vidas.

Divorciarte puede significar perder a tu mejor amigo. Puede dejarte confundido y desesperanzado sobre el presente, el pasado y el futuro. Puede causarte severos sentimientos de soledad, depresión y autocompasión.

Pero, lo que es peor, es que el divorcio puede llevarte a actuar de formas muy poco asertivas que pueden ser destructivas o irracionales. Si dejas que el dolor derivado de tu divorcio comience a dirigir tu vida, puedes terminar perdiendo tu empleo, tus amigos, e incluso tu respeto hacia ti mismo.

Para evitar todos esos horribles panoramas, es importante que recuerdes desde el principio que el divorcio no es una sentencia de muerte.

Tu vida no se termina por mucho que en ese momento puedas sentirte así, y definitivamente, no lo has perdido todo; aún tienes lo más importante: tú mismo.

Simplemente te encuentras en un periodo de transición, por difícil y atemorizante que pueda parecer, y llegará un momento en que esta etapa sea parte de tu pasado.

¿Cuánto va a tardar? Es diferente para cada persona, pero depende mucho de qué tan dispuesto estés a encarar tus sentimientos negativos de forma asertiva.

Para muchas personas, el divorcio no solo significa perder a alguien a quien aman. También significa perder su rutina, su estilo de vida, e incluso su estatus social.

En algunos casos, son estos últimos factores los que más peso tienen para provocar emociones negativas.

Por ejemplo, si tú y tu expareja tenían muchas posesiones compartidas, como la casa, los autos y la cuenta bancaria, el proceso de dividir los bienes puede no solamente ser deprimente, sino extremadamente desgastante.

Cuando hay hijos de por medio, la situación se complica más, porque por lo general uno de los padres debe abandonar el hogar y acostumbrarse a verlos con mucha menos frecuencia.

En resumen, el divorcio normalmente cambia por completo el panorama de vida de las personas. Nunca es una situación agradable y realmente nadie espera tener que pasar por eso.

Pero no todo es color de hormiga. Por desagradable que sea, al final, uno puede decidir que su divorcio sea una oportunidad para crecer como ser humano, volviéndose más independiente y aprendiendo de los errores del pasado.

Debemos recordar que los finales son también nuevos comienzos, y que es perfectamente natural que gran parte de nuestro ser, quiera aferrarse a cómo eran las cosas en el pasado.

Pero este sentimiento debe ser transitorio, mientras que la necesidad de reconstruirnos y explorar de nuevo las posibilidades de la vida, debe ser la que termine por triunfar.

Esa es la esencia de superar un divorcio: dejar de lamentarse por el pasado, y comenzar a emocionarse por el futuro.

Suena mucho más fácil de decir que de hacer, pero aquí hay diez pasos que los especialistas consideran que pueden ayudar mucho a las personas a sobreponerse de una separación.

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1.-Deshazte de los recordatorios diarios de tu expareja

¿Alguna vez te has puesto a pensar cuál es el sentido emocional de los velorios? En realidad, nadie, absolutamente nadie se la pasa bien en un velorio; todo lo contrario, son espacios exclusivamente dedicados al duelo y al dolor.

Entonces ¿por qué los seguimos haciendo cuando una persona fallece? Pues porque, por dolorosos que sean, nos ayudan a establecer un antes y un después simbólico cuando enfrentamos a la muerte, a aceptar que la persona ya se ha ido y a superar el estado de negación.

Para los divorcios y las separaciones no tenemos rituales parecidos, pero el equivalente más cercano es deshacernos de todas las cosas que nos recuerdan a nuestra expareja.

Con todo y la incomodidad y el llanto que eso te cause, debes eliminar todas las fotos, mensajes, recordatorios y objetos que te recuerden a tu ex de tu vida cotidiana. Mientras más rápido lo hagas, mejor.

Si existen recuerdos o imágenes cargadas de valor sentimental que de verdad quieras conservar, hazlo, pero déjalos en una caja al fondo del armario hasta que pase tu duelo.

No caigas en la tentación de ceder a la melancolía y verlas de nuevo.

Lo mismo sucede con los mensajes y las cartas. Pueden ser recordatorios de épocas mejores, pero ya no están vigentes, y leerlas una y otra vez únicamente te causará un gran dolor innecesario.

2.- Mantén una perspectiva saludable

No dejes que los pensamientos catastróficos irracionales te atrapen. Tu divorcio no te está condenando a perder todo lo que amas ni a terminar viviendo debajo de un puente.

Es perfectamente normal que estos pensamientos aparezcan (no vamos a negarlo).

El asunto no es evitarlos, sino impedir que consuman todo lo demás y estar muy conscientes de que son un derivado natural del miedo y la incertidumbre, pero sobre todo, de que podemos luchar contra ellos.

¿Cuáles son los pensamientos fatalistas más frecuentes? algunos de ellos son:

a) No volveré a encontrar a nadie que me ame / a quien ame tanto

b) Nada volverá a estar bien de nuevo

c) Pasaré el resto de mi vida solo

d) Me quedaré sin amigos y sin una razón para vivir

e) Es muy tarde para reconstruir mi vida

Recuerda que cuando atraviesas un proceso de duelo (porque el divorcio también es un duelo), necesitas obligarte a ver las cosas con objetividad de vez en cuando.

Esto no significa que el dolor y el miedo desaparecerán inmediatamente, pero al menos no fomentarás que se hagan más grandes.

Tus amigos, tus ocupaciones, tu trabajo y tus pasatiempos son grandes aliados para recordarte que sigues siendo una persona integral y que tu vida no dependía de un matrimonio.

Si lo necesitas, escribe con frecuencia todas las cosas que nunca vas te vas a permitir a perder (tu talento, familia, objetivos, personalidad y convicciones, por ejemplo), y te darás cuenta de que son muchas.

Otra buena estrategia es que visualices cómo te vas a sentir con respecto a tu divorcio dentro de un año o dos, y verás que el panorama no es tan malo si recuerdas otras ocasiones en las que te has sentido devastado, y cómo al final lograste sobreponerte.

Si pudiste sanar entonces, puedes sanar ahora. No es el fin de tu felicidad, solo es un momento difícil. Mantén esto siempre presente.

3.- Concéntrate en lo bueno

Cuando estás atravesando un proceso de divorcio, es común que lo negativo se convierta en el centro de tu atención. Puedes experimentar subidones de ira y de resentimiento, incluso, una gran necesidad de provocar daño, de alguna manera, a tu ex pareja.

Es perfectamente normal que, en el punto más intenso del dolor, comience a aparecer la certeza de que todo fue una pérdida de tiempo con una persona que no valía la pena.

Aunque tus emociones son muy reales, lo más probable es que sean un mecanismo de defensa.

Muchas personas manejan mejor el enojo que la tristeza, y cuando esta aparece, intentan desplazarla hacia el odio para no tener que admitir lo mucho que les duele la pérdida.

Sin embargo, por contra intuitivo que pueda parecer concentrarnos en los buenos momentos que compartimos, en realidad esto no le añade tristeza adicional a proceso, porque esta de todas maneras está allí, aunque queramos esconderla tras un velo de resentimiento.

Lo que sucede, en realidad, es que perdonar se vuelve mucho más sencillo, y no le agregamos una carga adicional de enojo a los ya de por sí complicados sentimientos del divorcio.

Recuerda que el hecho de que tu relación no durará para siempre, no significa que no hayas extraído de ella muchos buenos momentos, y sobre todo, muchos aprendizajes.

Quédate con eso como herramienta para el futuro, no como un lastre que te ate al pasado.

4.- Convierte la experiencia en una oportunidad para crecer

Reflexionar sobre tu crecimiento personal es una de las cosas positivas que puedes extraer de la experiencia del divorcio.

Piensa en todo lo que aprendiste de tu relación y tu matrimonio. Piensa en los aspectos de ti mismo y del otro que lograste explorar y cómo estos cambiaron tu visión de la vida. Piensa en la persona que eras antes de la relación, y en la persona que eres ahora.

Si te cuesta trabajo encontrar la parte positiva, hazte las siguientes preguntas:

1) ¿Qué cosas son posibles ahora que no eran posibles antes?

2) ¿Has cambiado en alguna forma positiva?

3) ¿Has aprendido de tus errores?

4) ¿Has aprendido algo sobre las relaciones humanas que te será útil en el futuro?

5) ¿Eres más fuerte?

Seguramente, la respuesta a casi todas estas preguntas es un rotundo “sí”. Solo necesitas ser honesto contigo mismo.

5.-Aprende a conocerte de nuevo

Si te has divorciado después de haber estado casado por largo tiempo, puedes llegar a sentir que pierdes una parte fundamental de ti mismo.

Estar por tu cuenta de pronto puede ser un shock enorme después de décadas o más de formar parte de una pareja.

Si estabas acostumbrado a pasar cada hora libre con alguien más, puedes sentir que has olvidado cómo estar solo sin sentirte solitario.

Puede ser angustiante tener que encarar la vida sin el compañero de siempre. Pero también es una gran oportunidad para volvernos más autónomos, valientes e independientes.

Cuando te pese estar solo, ya sea en un evento social o simplemente al momento de irte a la cama, recuérdate a ti mismo que estar en una relación no te define.

Eres un ser humano completo e individual, aunque tu ex ya no esté cerca.

Siempre es difícil adaptarse a una nueva rutina, pero también puedes sacar cosas positivas de algo así, como comenzar a administrar tu tiempo en base a lo que tú quieres.

Concéntrate en las cosas que amas y comienza a descubrir a la persona que eres por ti misma. No te preocupes si no tienes muy claro por dónde comenzar, simplemente adopta una postura positiva y abierta al cambio.

Date la oportunidad de volver a aprender a estar soltero o soltera. Redescubre las cosas que dejaste de hacer y descubre todas las que puedes hacer ahora.

Escucha música, regresa a ese deporte o pasatiempo que tanto te gustaba, retoma el contacto con los amigos que dejaste de ver.

Al final del día, tienes dos alternativas, o te dejaste sobrepasar por la soledad y dedicarte a lamentarte, o encarar la realidad y exprimirle todo el jugo que puedas.

6.- Date la oportunidad de sentirte mal

Un divorcio casi siempre duele, y mucho, independientemente del contexto en que se dé. Claramente, hay algunas situaciones que lo agravan todo, como las infidelidades, los abandonos o las peleas interminables por la división de los bienes.

El dolor de la pérdida es una de las emociones más difíciles que debemos enfrentar. Lidiar con la pérdida puede ser extenuante y da paso a la depresión, el aislamiento y el auto sabotaje.

El duelo es una experiencia que varia enormemente entre las personas, por eso realmente no existen formas correctas o incorrectas de enfrentarlo.

Algunas personas se reponen de las pérdidas con aparente rapidez y facilidad, mientras que a otras les cuesta particular trabajo, algunas más incluso pueden terminar aferrándose a ellas. Depende de la personalidad y del contexto.

Al final, lo que sí podemos generalizar es que el duelo no es sencillo, pero es importante que te des la oportunidad de atravesarlo de principio a fin si realmente lo quieres superar.

Tente paciencia durante este proceso. No te exijas más de la cuenta y si necesitas llorar o quedar “fuera de servicio” un momento, hazlo sin auto reproches.

Al final del día, un divorcio es un golpe duro, y aunque no vas a quedarte estancado en los sentimientos negativos que provoca, no hay ninguna buena razón para pensar que puedes simplemente huir de ellos.

7.- No olvides por qué te divorciaste

Ten por seguro que, durante el duelo de tu divorcio, atravesarás algunos momentos en los que tu único deseo será regresar corriendo a los brazos de tu ex pareja.

Es posible que ese deseo se mantenga de forma permanente e intensa durante todo tu proceso. No es una sensación con la que sea fácil lidiar, y a más de una persona la ha llevado a buscar reestablecer el contacto o incluso una reconciliación.

Puede que te sientas realmente devastado o devastada por la pérdida, puede que sientas que estás tocando fondo y que has dejado ir lo único bueno en tu vida. Puedes llegar a creer que cometiste el mayor error dejando ir a esa persona.

No te preocupes, es normal, pero eso no significa que sea cierto.

Cuando estos pensamientos irracionales te ataquen, es necesario que encuentres la manera de recordar de forma objetiva por qué tomaste la decisión de separarte. Y en caso de que esa decisión la haya tomado la otra persona, necesitas recordar que tu dignidad está primero.

No tiene sentido que luches por estar con alguien que realmente no quiere estar contigo ¿verdad?

Cuando las cosas se terminan, se terminan, y punto.

No queremos decir que todos los casos de divorcio sean insalvables, quizá existan algunas excepciones, pero en general, no hay ninguna razón para pensar que dos personas que decidieron no estar juntas puedan volver a comprometerse profundamente la una con la otra.

Simplemente no funcionamos así. Lo más que lograremos forzando un reencuentro o una reconciliación, es una falsa ilusión de que todo está bien, solo para volver a tener que atravesar un proceso de pérdida desde el principio.

Curiosamente, la mejor forma de que averigües si lo que estás experimentando es un ataque de pánico irracional ante la pérdida, es justamente la intensidad de tus sentimientos.

Si sientes una irrefrenable urgencia de buscar a tu ex, o una profunda desolación acompañada de la certeza de que cometiste el peor error de tu vida, lo más probable es que se trate de un síntoma irracional y natural del proceso de duelo y no de una realidad objetiva.

8.- Aprende a apreciar las cosas buenas que hay en tu vida

Cuando te sientes triste, o estás en un momento anímico que no es el mejor, es fácil que te dejes llevar por pensamientos sobre todas las cosas que ya no tienes después de un divorcio.

Puede que extrañes tu casa, tus costumbres, la convivencia, las pequeñas tradiciones familiares, etc.

Cada matrimonio es diferente, y cada persona pierde algo distinto cuando este termina. Pero eso no significa que un divorcio se trate solo de pérdidas, ni mucho menos que lo estemos perdiendo todo.

Puede parecer que las cosas que “perdiste” son mucho más importantes, trascendentales o imprescindibles de lo que realmente son, pero, si te pones a pensarlo, estabas perfectamente bien sin ellas antes de conocer a tu ex.

El punto es tratar de focalizar nuestra atención en las cosas buenas que aún tenemos y que no dependen de nadie más que de nosotros mismos.

Divorciarse ya es lo suficientemente doloroso como para permitirnos agregar sufrimiento adicional maximizando la importancia de los detalles que se fueron.

Mira a tu alrededor y aprende a reconocer los logros que has alcanzado por tu cuenta.

Las personas que te aman y que te procuran por quien eres, y no por la relación que tuviste. Mira en el espejo el ser humano completo que eres.

Un gran ejercicio es tomarse diez minutos para enlistar de manera consciente todas las cosas maravillosas que nos quedan, desde el simple hecho de existir y respirar, hasta el apoyo que nos muestran nuestros familiares y amigos.

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 9.-No olvides que el tiempo ayuda a curar las heridas

Así como es ingenuo pensar que las heridas solo requieren de tiempo para cerrarse, es ingenuo pensar que no van a curarse ni un poco con el pasar del mismo.

Piensa en el tiempo no como el responsable absoluto de que superes tu divorcio, sino un gran aliado que poco a poco te irá haciendo más fuerte e irá haciéndote más fácil cuidar de ti mismo para sanar.

En este momento, podría parecerte que nunca vas a lograr sobreponerte a tu divorcio, pero el dolor no durará para siempre. De hecho, durará bastante menos de lo que justo ahora crees.

Has experimentado otras pérdidas en tu vida que también te han hecho sentir que todo estaba perdido. No te dejes llevar por esa sensación y trata de visualizar a tu yo del futuro, que ya estará manejando mucho mejor la situación.

¿Aún te sientes igual de mal que cómo te sentiste entonces? Lo más probable es que no.

Incluso, es muy posible que te sientas más fuerte, o con más aprendizaje justamente por haber tenido que atravesar esos momentos difíciles.

Quizá, y con justa razón, piensas que ninguna de las pérdidas de tu vida anterior era tan grande o tan importante como la que implica separarte de tu pareja, pero eso es parte de crecer en la vida.

De hecho, muchos estudios demuestran que los seres humanos somos más fuertes cuando hemos sufrido. Tomará tiempo, pero un día te levantarás y verás que el sol está brillando. Solo trata de ser paciente contigo mismo.

10.- Mantén tu fe en los demás

Después de un divorcio, el mundo puede parecer un lugar en el cual ya no existe nadie en quien confiar.

Amar a alguien y tener que dejarlo por la razón que sea, hace que nuestra concepción del amor y la confianza se tambalee por completo.

Cuando confiaste en alguien y esa persona te decepcionó o te traicionó, puede ser devastador. Sobre todo, cuando es alguien que te importa más que todos los demás, y es difícil imaginar que volveremos a confiar en el amor de nuevo.

Te han herido y es completamente natural que una parte de ti se resista a volver a sentirse vulnerable, y por eso intenta cerrarse emocionalmente a los demás como un mecanismo de defensa para evitar volver a pasar por lo mismo.

Quizá atravieses por una etapa en la que lo único que deseas es alejarte de todas las personas.

Como siempre, no es que esté mal, y es válido hacerlo por un tiempo si así lo necesitas, pero no puedes quedarte atorado allí.

No debes darte por vencido, ni generalizar lo que pasaste con tu ex pareja a todas las personas en el mundo.

Recuerda que todos somos diferentes, y que ahora tienes más herramientas que antes para construir una relación más exitosa.

No dejes que el dolor que una sola persona te causó le haga daño a todas tus relaciones sentimentales. La experiencia debe servirnos para crecer y ser más juiciosos en un futuro, no para cerrarnos por completo.

Muchas personas en el mundo encuentran la felicidad y el amor de su vida después de uno o incluso una serie de fracasos amorosos. Somos seres humanos y el error, el aprendizaje y las nuevas oportunidades son parte de nuestro desarrollo integral.

Si te dejas llevar por el impulso de blindar tu corazón, corres el riesgo de volverte una persona cínica y aislada. Si cometiste un error, date la oportunidad de intentarlo de nuevo, en lugar de darlo todo por perdido.

Si tomaste una mala decisión, date la oportunidad de dejarla ir y de tomar mejores decisiones en el futuro. Si alguien te decepciona, es problema de la otra persona, no tuyo, y no es una prueba irrefutable de que todo siempre tiene que terminar mal.

Por último, debemos agregar que, aunque para la mayoría de las personas el divorcio es un golpe difícil de superar, no todas atraviesan por un tremendo dolor emocional.

Algunas incluso se sienten aliviadas cuando logran dejar ir una relación con la que no estaban completamente a gusto, o que incluso les causaba sufrimiento real. Si eres una de esas personas, no te sientas culpable, no tiene nada de malo.

Recuerda que no hay recetas secretas ni reglas inamovibles para superar un divorcio. A lo mucho, podemos decir que el amor propio, el tiempo y la voluntad de sanar son la mejor receta para que atravieses tu proceso individual de la manera más sana posible.

Nunca descartes la ayuda de un profesional de la salud mental. Un psicólogo, un terapeuta o incluso un coach de vida, puede ayudarte mucho a superar las emociones negativas y aparentemente inevitables que acompañan el duelo de una separación.

Así como vas al médico cuando atraviesas por una crisis de salud, tienes la posibilidad de recurrir a un terapeuta cuando pasas por una crisis emocional. No solo es perfectamente válido, sino que también es muy recomendable.

 

No olvides compartir esta información con todas las personas cercanas a ti que estén atravesando un proceso difícil de divorcio.

 

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