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11 razones para NO casarte con él, aunque pienses que es el indicado

¿Han llegado a ese punto de la relación donde ya están hablando de matrimonio, pero miles de dudas comienzan a invadir tu mente? ¿entre los gastos de una boda, la vida en pareja y los problemas pre existentes que vienen arrastrando, te preguntas si será realmente el hombre indicado para ti?

Por ello, para ayudarte a ver con mayor claridad en este momento tan decisivo, hemos seleccionado para ti las 11 señales que te advierten que tu pareja no es la indicada para que te cases.

¿Qué hacer si llegas al altar con dudas?

Si has llegado a las puertas del altar con dudas, lo mejor es que te lo pienses un poco más. Igualmente, y aunque por el contrario estés convencida de que ese hombre es el ideal para tu vida, vale la pena que te detengas a meditar un poco esos aspectos no tan positivos que hoy te pueden parecer intrascendentes, pero que en un futuro no muy lejano te podrán resultar intolerables.

El matrimonio es una decisión seria, importante y que debe ser tomada de la forma más madura y consciente posible, es decir, que debes estar clara en tus sentimientos por la otra persona, pero también debes estar segura de que esa persona reúne las características necesarias para ser tu compañero y construir una vida juntos, que implica largos años de compañía, de proyectos y de una familia en común.

Para que un matrimonio sea realmente bueno y perdure en el tiempo se requiere mucho más que amor, se requiere compromiso y la certeza de que ambos van en la misma dirección, de lo contrario las frustraciones y el fracaso estarán constantemente acechando tras la puerta.

Por lo general cuando estamos enamorados o tenemos miedo a quedarnos solos, se vuelve difícil ver con objetividad si la otra persona es realmente la indicada, o incluso aún sabiendo que no lo es, se puede mantener la vana esperanza de que el amor le hará cambiar justo después del matrimonio. Pero cuidado, casarse no es ni ha sido nunca la solución a los problemas de pareja. Mucho menos tener un hijo. 

El matrimonio es un compromiso de vida que dos personas adultas, conscientes y maduras asumen para compartir su transitar por el mundo. Esto implica lógicamente amor, pero el amor bien entendido, el amor verdaderamente sano. Implica también respeto, consideración, amistad, empatía, confianza y otra serie de valores que si no están presentes en el noviazgo, será realmente difícil hacerlos surgir en la vida de casados.

 

Señal número uno: él miente patológicamente

La mentira es una de las peores cosas que le pueden pasar a una relación de pareja y quien recurre a ellas es por lo general una persona manipuladora, egocéntrica o miedosa.

Si tu pareja te ha mentido en más de una ocasión y sigue comportándose así aunque lo descubras una y otra vez, debes saber que muy probablemente nunca dejará de hacerlo. Las mentiras pueden hacer que se derrumbe cualquier tipo de relación porque atentan contra lo más importante: la confianza.

El mentiroso por naturaleza miente para ocultar sus fallas, sus errores, lo que lo hace una persona poco confiable. Miente para quedar bien con todos pero en la realidad no es capaz de hacer nada de lo que dice. Esta persona tiene serios problemas de autoestima y los oculta desde su egocentrismo, buscando no solo que todos le presten atención sino vanagloriándose de actitudes y logros que en el fondo él sabe que no puede alcanzar.

Este tipo de mentiras puede conducir a otras peores, como esas mentiras que solo tienen el objetivo de manipular. Una persona que engaña para evitar que la otra se aleje o solo para tenerte a su lado, está manipulándote y, lo que es peor, está abusando de ti a nivel psicológico.

Luego siguen las mentiras por miedo. El mentiroso al verse descubierto, continúa mintiendo como una defensa, procurando tapar sus falsedades con más falsedad, en este punto cae nuevamente en la manipulación y también en el egocentrismo porque solo le interesa su persona y no el daño que causa en ti.

Si estás con un hombre mentiroso, lo mejor que puedes hacer por tu propio bien, es dar un paso atrás y alejarte. No quieres construir una vida donde todo sea falso.

 

Señal número dos: desacuerdos financieros graves

Cuando una pareja no logra ponerse de acuerdo en la forma de administrar los ingresos, todo el futuro se tambalea. Al principio puede parecerte tacañería o desconfianza, pero si estás a las puertas de un matrimonio lo lógico es que al menos conozcas su tipo de trabajo, cómo obtiene el dinero y cuántos ingresos percibe, también que logren ponerse de acuerdo en la administración del mismo, no solo el de él, sino también el tuyo, puesto que de ahora en adelante los ingresos son de ambos, sin importar quién gane más.

Si tu pareja no es lo suficientemente sincera contigo en cuanto al dinero, o no tienen las mismas posturas con respecto a su manejo y al ahorro, el matrimonio se verá envuelto en posibles deudas impagables o en mucha insatisfacción por parte de alguno. Recuerda que una de las cosas que más rápido puede derrumbar un matrimonio son los problemas financieros.

Así que, si estando en la relación de noviazgo aún no han hablado de estos temas o resultan esquivos y dudosos, lo mejor es reconsiderar la decisión.

 

Señal número tres: es incapaz de aceptar retroalimentaciones

El convivir con otra persona implica lógicamente que en determinado momentos surgirán críticas o retroalimentaciones sobre alguna actitud o alguna acción. Si tu novio no es capaz de aceptar las críticas, aun hechas con el tono más cordial y respetuoso, y se niega a escuchar, entonces está asumiendo una actitud infantil y te será muy difícil en el futuro lograr acuerdos con él que impliquen su corresponsabilidad.

Lo peor es que al no escuchar tu punto de vista también te irrespeta y hace imposible la comunicación, y el secreto de un matrimonio duradero, a parte del amor, se centra en la comunicación.

 

Señal número cuatro: ejerce abuso emocional o físico

Una de las causas de divorcio más comunes es el maltrato físico y psicológico, generalmente ejercido por el hombre sobre la mujer, pocas veces al revés.

Para tener un matrimonio estable debe existir el respeto mutuo, la consideración por la otra persona y el amor, quien ama no maltrata ni daña al ser que ama. Así que si te has visto envuelta en una situación donde has sido manipulada, agredida psicológicamente por tu pareja o incluso golpeada, lo mejor que puedes hacer por tu propio bien es terminar con la relación y salir de allí.

Tristemente la mayoría de las mujeres que son agredidas en la relación de pareja, empiezan ellas mismas un círculo vicioso del cual les resulta difícil escapar. Se trata de un juego manipulador donde el hombre agrede, se disculpa, jura que no ocurrirá de nuevo, concede un período de gracia donde todo pareciera ir de maravilla, y luego, al menor disgusto e incluso por la menor tontería, vuelve a agredir.

Para muchas es difícil darse cuenta de ello, especialmente al principio cuando el amor les hace creer que el cambio es posible. Pero créenos, si este hombre que te jura amor, luego te dice cosas feas, te grita, te hace sentir mal, juega con tus emociones y te golpea, debes literalmente correr por tu vida. El matrimonio no mejorará esta situación, todo lo contrario, será tu forma de encerrarte en una situación de maltrato de la que difícilmente podrás escapar.

 

Señal número cinco: abusa de las drogas

Una persona que abusa de sustancias tóxicas no es mentalmente capaz de tomar buenas decisiones y lo peor es que puede implicar un riesgo para ti misma.

Una cosa es tomar tragos ocasionales, o salir un rato un viernes por la noche con los amigos y tomar unas cervezas y otra muy diferente embriagarse todo el fin de semana o todos los días. Y en el tema de las drogas es aún peor. Las personas que consumen cualquier tipo de estupefacientes crean dependencia y a medida que esta aumenta su necesidad es mayor, lo que les hace muy difícil alejarse de las mismas.

Se necesita mucha fuerza de voluntad y un grupo de apoyo muy fuerte para que una persona pueda superar su adicción al alcohol o las drogas, y aunque creas que tu amor es lo suficientemente fuerte para resistirlo y apoyarlo, debes tener claro si realmente quieres invertir muchos años de tu vida en rehabilitar a una persona sin la garantía real de que ocurra, desgastándote tú y posponiendo incluso otros planes, como los de tener hijos.

 

Señal número seis: no asume sus responsabilidades

Sabes que un hombre es irresponsable cuando no cumple sus promesas, inventa excusas de forma constante para justificar el por qué no hizo algo, y se desentiende de las responsabilidades que tiene asumidas.

Un hombre irresponsable es todavía un niño que no ha terminado de madurar y a quien hay que repetirle las cosas muchas veces a ver si logras que haga algo de lo que debe. Esta es una situación muy desgastante y es bueno que te preguntes si el hombre que quieres para tu vida es un niño mimado e inconstante al que todo hay que hacérselo, o si por el contrario esperas un hombre que te brinde su apoyo y sea capaz de asumir sus responsabilidades para construir juntos la vida que han planeado.

Piénsalo bien, pues las personas irresponsables no solo son aquellas que dejan de hacer las cosas que deben, sino que a su vez tienden a culpar a los demás por lo que ellos mismos no hicieron y manipulan la situación. Así al final serías tú la culpable de que él no haga las cosas y terminarás en una situación tóxica de manipulación y desgaste emocional.

 

Señal número siete: no eres su prioridad

Es cierto que el matrimonio no es una jaula ni una cárcel, ninguno de los dos tiene que estar siempre pegado al otro para demostrar amor, claro que no, de hecho en una relación sana cada uno debe tener también su espacio para reunirse con amistades y realizar las actividades que le gustan y que quizás al otro no, como ejercitarse o prestar apoyo en obras de caridad.

Pero lo que no debe pasar es que no te tenga en cuenta nunca y mucho menos tome decisiones de relevancia sin ti. Sí, claro que puede decidir con qué tipo de comida sorprenderte una noche, pero está mal decidir invertir todos los ahorros en un auto nuevo sin consultarte primero.

Las decisiones en pareja son vitales para mantener todo matrimonio a flote, pues no solo muestran que ambos son responsables del futuro de la relación, sino también el amor que se tienen al colocar al otro en primer lugar antes de tomar decisiones o antes de simplemente salir con los amigos olvidando la cita que tenían planeada.

 

Señal número ocho: es posesivo y violento

Una relación se torna tóxica muy rápido cuando una de las partes es posesiva. El común denominador dibuja al hombre como el posesivo, aunque existen muchas mujeres que también lo son.

Si no puedes verte con tus amigas una tarde, ni salir a conversar con un amigo de la infancia, si hasta visitar a tus padres se torna en un conflicto donde debes pedir permiso y hasta casi rogar por tu libertad, no estás en una relación sana. Llegar en estas condiciones al matrimonio es una locura pues sería como firmar una muy mal entendida acta de esclavitud y no una declaración jurada de amor y respeto.

El matrimonio requiere de confianza mutua, de saber que el otro puede salir y que no pasará nada que afecte negativamente la relación porque ambos se aman y confían en su amor.

Si tu chico te discute y te prohíbe salir con tus amigas y amigos por el temor de una infidelidad, o bajo la excusa de que no lo amas, no solo está siendo posesivo y celoso sino que también te manipula y esto no lo debes aceptar. Así que piensa bien si esa es la clase de vida que quieres tener.

 

Señal número nueve: No soporta perder en las discusiones y se pone violento cuando lo hace

En toda relación de pareja existen desacuerdos y es normal que ocurran, recuerda que son dos personas totalmente diferentes tratando de llevar una vida en común. Pero si tu chico siempre quiere tener la última palabra y ganar todas las discusiones argumentando constantemente, entonces la relación no va por buen camino.

Para que el matrimonio se mantenga a flote en los momentos de dificultad, es necesario lograr acuerdos, no ganar peleas. Una de las diferencias entre un matrimonio saludable y uno tóxico, es que el primero logra llegar a acuerdos en los que ambas partes queden satisfechos con respecto a la problemática en cuestión, mientras que en el segundo una de las partes se impone sobre la otra.

Si el hombre de tus sueños solo sabe imponerse y no acepta tus opiniones como válidas ni cede para buscar un acuerdo en común, realmente será muy difícil que logren llegar a acuerdos más trascendentes para el matrimonio como la educación y crianza de los hijos.

 

Señal número diez: sus valores no están sincronizados con los tuyos

Ciertamente en la relación de pareja ambas personas son diferentes, pero al menos algunos valores en común deben tener. Por ejemplo una visión en común sobre el matrimonio y el camino a seguir.

Para construir un plan de vida juntos, deben conversar sobre su visión del mundo, sus principios, sus creencias religiosas, la forma de relacionarse con la familia, en fin, los valores que los hicieron acercarse y que les permitirán construir un futuro sólido.

Si tu chico no piensa igual que tú sobre el matrimonio, tiene una noción de la religión diferente a la tuya, o no sincroniza contigo en tu visión de las cosas importantes, entonces será realmente muy difícil mantener un matrimonio estable y duradero.

 

Señal número once: frena tu crecimiento

El matrimonio debe ser un espacio de crecimiento mutuo pero a su vez debe permitirle a cada uno el apoyo necesario para crecer como persona. Es vital que cada uno tenga la posibilidad de seguir estudiando, de formarse y hacer cursos, de ejercitarse, de practicar su espiritualidad o la creencia religiosa que practique.

Si tu pareja te impide continuar estudiando, trabajar o realizar las actividades que te permiten seguir desarrollándote, entonces no es la persona indicada para ti.

El matrimonio no es una cárcel. No es para hacer del otro una alma idéntica y sin criterio propio, en realidad para que el matrimonio crezca debe haber integración, compenetración de ambos en la confianza y los valores pero también debe ser un punto de apoyo para que cada uno logre alcanzar sus metas individuales y realizarse como persona. Esto no solo aporta crecimiento a cada uno, sino a la relación.

Así que si te sientes atada en una relación que no te deja crecer, es momento de reconsiderar la visión que ambos están manejando del amor, pues quien ama desea siempre lo mejor para el otro. 

Como has visto, el matrimonio requiere de un compromiso extremo y mucho mayor a cualquier otra experiencia que hayas tenido en cuanto a relaciones interpersonales. Pero para que sea un matrimonio sano y enriquecedor, ambos deben tener claro que el respeto, la confianza, el apoyo y la búsqueda del bien común son necesarios.

Si esto no ocurre desde ya en la etapa de noviazgo, difícilmente se alcanzará en el matrimonio. Otro punto importante que debes considerar es que para amar a otro es necesario primero amarse a sí mismo, si inicias una vida en común que no parte del amor propio, entonces permitirás cualquier clase de maltratos y vejaciones. Así que revisa primero el amor que te tienes a ti misma y luego pon en una balanza todos los puntos que hemos visto y así podrás tener mayor claridad para decidir si ese hombre que hoy te propone matrimonio, es el que realmente quieres para toda la vida. 

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