Seducir con palabras: tips de la PNL

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El lenguaje corporal y el verbal son vitales para el seductor. La seducción no se realiza únicamente con el lenguaje corporal, ya que tienes que hablar con la chica para poder despertar atracción en ella.

En la comunidad de seducción hay una escuela que se especializa en seducir con palabras basándose en la Programación Neuro Lingüística. Es la escuela del maestro Ross Jeffries, creador del método Speed Seduction.

Al incorporar técnicas de la PNL en el juego de la seducción, su intención es producir en las mujeres pensamientos y emociones que la lleven a sentirse atraída por el hombre, de modo que ella actúe en consecuencia.

Entonces, ¿cómo se puede seducir con palabras siguiendo este método?

Órdenes encubiertas y frases ardillas

Según Jeffries, las órdenes encubiertas son órdenes o sugerencias camufladas dentro del discurso que conduzca a la mujer a pensar o sentir algo concreto. Por ejemplo, hablando de las relaciones de pareja puedes decir algo como “Imagínate como te sientes cuando te conectas con alguien y deseas que esa persona venga por más”. En este ejemplo, le estarías ordenando a una mujer que recreara en su mente esa sensación de conexión.

Para evocar emociones en una mujer introduces las órdenes o sugerencias encubiertas usando las frases ardilla –frases que te permiten colar las órdenes dentro del discurso–. Algunas de ellas pueden ser como “No es importante que…”, “Es mejor que no pienses en…”, “Estoy seguro de que…” o “No deberíamos…”.

Palabras de trance

Las palabras de trance son palabras que tienen un significado especial para la persona y que mueven su parte emocional. Para una persona son palabras que tienen mucha importancia y que repite con frecuencia.

Si conversas con una mujer y utilizas sus palabras de trance, construirás una sensación de intimidad y comodidad entre ambos. ¿Cómo hacerlo? Te damos los siguientes ejemplo:

Ella dice que espera que los hombres la hagan sentir cómoda. (“Sentir cómoda” serían sus palabras de trance). Más adelante en la conversación, le dices “¿No sería maravilloso que pudieras estar con un hombre que te hiciera sentir que puedes bajar la guardia y estar cómoda? ¿Y sabes qué? Tengo la impresión de que eso podría sucederte ahora mismo, conmigo”.

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