Macho Beta: Qué Es Y Cuáles Son Sus Características

Aunque cada persona es diferente y tiene una muy particular historia y repertorio de actitudes, habilidades y conductas, existe también una denominación muy popular en la cual los hombres pueden ser clasificados como machos Alfa, machos Beta y machos Omega.

Los machos alfa están en la cima de la cadena jerárquica, son confiados, agresivos y orientados hacia el logro.

Los machos Omega están al final de la cadena y les cuesta mucho trabajo (ya no digamos encortar pareja), simplemente encajar en la sociedad. Pero hoy hablaremos del tipo intermedio: el macho Beta.

Los machos Beta generalmente son pasivos y siempre están a la sombra de la autoridad o los logros de un alfa. Cabe anotar que ninguna persona puede ser etiquetada de manera estricta como perteneciente a alguna de estas categorías.

Aunque hay personas que se acercan bastante al estereotipo, repetimos que todas son diferentes y únicas. De tal manera que solo estamos hablando de aproximaciones generales.

Así como entre los animales es fácil definir quién es el macho alfa de la manada y quiénes son los beta, entre los humanos, con algo de observación, podemos ver claramente quién es el alfa en la oficina, entre su grupo de amigos en un contexto familiar.

Estos roles puede cambiar y una misma persona que se desenvuelve como alfa en un aspecto, en otro puede ser un beta o un omega.

Los machos beta no necesariamente viven mal. Suelen ser leales, amistosos, son excelentes compañeros y colaboradores. Pero, para triunfar verdaderamente en los negocios, en el romance y en la vida, el hecho de ser beta sí representa una especie de desventaja.

Muchos hombres beta lamentan ser tan pasivos y sienten que otras personas manejan las decisiones importantes en su vida. Además sienten que no son dueños de sus destinos y se creen poca cosa.

¿Qué es un macho beta?

Generalmente, los beta son los seguidores de los alfas, que son los líderes.

Aunque encasillar a una persona como “beta” no es ético, muchas veces queda claro quiénes asumen una posición de mando y quiénes son más dóciles y se dejan llevar por la corriente.

Beta es la segunda letra del alfabeto griego. Así que una buena forma de definirlos es como los hombres de segunda categoría en la sociedad.

Viéndolo de manera objetiva, un segundo puesto no está tan mal. El problema es que la publicidad y el sistema nos acribillan a todos con exigencias tremendas y tratan de convencernos de que solo se puede ser feliz siendo un alfa.

Muchos hombres beta están perfectamente bien como están. Pero muchos otros no lo están y quisieran ir en primer lugar. Toda la discusión y polémica entre alfas y betas aparece por que algunos betas quieren estar en el lugar de un alfa.

Características de los hombres beta

Cada uno tiene sus rasgos particulares. Presta mucha atención para que puedas identificarlos y saber si realmente estamos al frente de hombre beta:

1) Falta de asertividad

Los hombres Beta no suelen ser muy asertivos. Muchas veces aceptan tareas u órdenes que en realidad no tienen por qué acatar ya que les da miedo decepcionar a los demás o no saben cómo declinar ni cómo decir que no.

El problema no radica en el hecho de que acepten hacer cosas por los demás, si no en la forma en la que les cuesta evitar que otras personas abusen de esto. Les cuesta bastante trabajo defender una postura y constantemente sienten culpa cuando lo intentan.

Así como son dedicados y leales, pueden llegar a ser un tanto cuando cobardes. El problema es que el beta puede acumular estrés, rencor y enojo como una olla de presión.

Por esta razón, muchas veces personas que consideramos completamente normales y estándar de pronto explotan sin razón aparente y causan grandes problemas en estos arranques de furia ciega, que en realidad se deben a años de insatisfacción con su condición de Beta.

La mayoría de los machos beta son pasivos o pasivo-agresivos. No reaccionan de inmediato a los insultos y normalmente argumentan que “todo está bien” cuando en el fondo no se sienten nada bien.

Dejan que sus jefes los exploten en el trabajo y cosas así, pero cuando están solos y se sienten libres, las cosas cambian.

Sus emociones contenidas pueden desbordarse y crear toda clase de problemas anímicos que incluso pueden llegar a dañar su salud. Este es el lado oscuro de los macho beta. La agresividad contenida.

Por ejemplo, muchos machos beta estarán muy preocupados por mostrar una cara de amabilidad y evitarán el conflicto a toda costa, aunque a veces sea necesario.

De cualquier forma, ese enojo encontrará su camino de salida de una u otra forma. Solo que se libera de maneras poco saludables y que incluso pueden llegar a dañar a otras personas o al propio macho beta mucho más de lo que lo habría hecho manejar en enojo asertivamente en el momento.

2) Mentalidad gregaria

Los machos beta son, por definición, los seguidores en la sociedad. Las posiciones de poder normalmente no son ocupadas por esta clase, y tampoco es como que las busquen muy activamente.

Suelen compensar esas carencias siendo muy gregarios y teniendo un gran espíritu de adhesión y hasta fanatismo con ciertas cosas. Se sienten cómodos siendo público más que protagonistas.

Mientras que los alfa típicamente marcan tendencia, los beta están en riesgo de seguir modas y exigencias sociales de todo tipo que pueden no estar del todo acordes a su personalidad, pero lo hacen por una necesidad de pertenencia muy profunda y arraigada.

Otra característica de los betas es que pasan mucho tiempo apoyando y promocionando las causas de otras personas. Y cuando esto se hace por convicción verdadera está bien, pero no cuando se hace  para caerle bien a los demás.

Sobra decir que es gracias a los betas, que los alfas consiguen seguidores y público que les aplauda.

Características de los machos Beta

3) El prototipo del buen chico

Por desgracia, los  machos beta, aunque son excelentes  personas, siempre son relegados y aventajados por la vivacidad y la audacia de los machos alfa.

No es que sea malo en sí ser un beta, pero es difícil destacar cuando no se tienen las herramientas necesarias para competir con los alfas.

Por eso los beta optan por mantener un perfil bajo, porque no se sienten en condiciones de competir con otros hombres más exitosos, no porque no deseen hacerlo.

Son demasiado amables como para imponerse a los demás y conseguir sus objetivos. Un macho alfa, por ejemplo, devolverá un plato que no sea de su agrado en un restaurante.

Y un beta se lo terminará sin atreverse a indicarle al mesero que no le gustó, aunque sea evidente que el platillo no estaba bien. Con las mujeres sucede lo mismo.

Un alfa pasará por encima de quien tenga que hacerlo para conseguir la atención de una chica que ha llamado su atención. Un beta limitará sus estrategias a un acercamiento bastante pasivo y esperará a que la otra parte tome la iniciativa. Por esta razón, los alfas tienen muchas más posibilidades de conseguir lo que quieren en la vida.

Los chicos beta son los típicos chicos agradables pero pasivos, poco asertivos y gregarios. Algunos de ellos están felices con este rol social porque tienen otras pasiones e intereses que pueden cultivar en privado con total libertad, como el arte o la lectura.

Pero el problema viene cuando desean pertenecer al grupo de los alfa. Esto genera muchos sentimientos de frustración y de vació existencial.

Sin embargo, lo que algunos machos beta resentidos olvidan es que, a grandes rasgos, la mayor parte de los hombres entran en esta categoría, que, aunque un poco ambigua, sí marca un común denominador.

No ser un macho alfa no necesariamente significa ser una persona aburrida. Solo que no se es una persona que busca activamente y por todos los medios tener el estilo de vida con el cual los anuncios y la publicidad nos bombardean a diario.

Muchos machos alfa son conscientes de que estos estereotipos son inalcanzables y se dedican a seguir metas personales más realistas. Saben que la apariencia y el éxito social no lo son todo, y no les importa mucho si no sobresalen en un mundo competitivo.

Otros betas se sienten genuinamente inferiores y sienten que no se merecen ese nivel de vida o de popularidad. En realidad piensan que son ciudadanos de “segunda clase”. Diríamos que este es el beta que causa problemas.

El que vive insatisfecho todo el tiempo. Y no, no se trata de ser conformistas, solo de poner las prioridades en perspectiva.

Algunos machos beta únicamente lo quieren el éxito de los machos alfa por que han comprado la idea de que esa es la manera correcta de vivir, no porque realmente lo necesiten.

Otros se sienten incapaces de atraer mujeres hermosas y despampanantes, y no se dan cuenta de que podrían acceder a mujeres normales y tener relaciones emocionales muy satisfactorias y reales.

Esta es la clase de hombre que puede pasar en un segundo de ser un “buen chico” a ser un completo cretino cuando la frustración se desborda. Y en realidad es algo  bastante lógico.

Es frustrante ser pasivo todo el tiempo. Si te has comportado de esta manera toda tu vida, aguantando muchas cosas que en realidad no te gustan, no es nada sorprendente que un día ya no puedas más.

Y si comienzas a reconocerte en alguna de estas descripciones, por favor, haz algo para cambiarlo, por tu bien.

4) No entienden muy bien la dinámica del ligue

Los machos beta normalmente no invitan a salir mujeres de forma muy activa, sino que actúan de manera pasiva esperando que la otra parte tome la iniciativa.

Lo cual, en un mundo marcado por una fuerte y quizá retrógrada tendencia de que sean los hombres quienes la tomen, no les deja muchas oportunidades para tener citas.

Además, esto los acerca peligrosamente a la temida “friend zone” o “zona del amigo” de la cual es bastante complicado escapar. Una de las grandes características del macho beta es que le cuesta mucho trabajo tener relaciones  sentimentales satisfactorias.

Un escenario muy común es el de una mujer muy dominante con un macho beta, en el cual la relación se ha logrado gracias a que ella tomó la iniciativa, pero también suele ser demasiado mandona o exigente.

El macho beta, en lugar de darse su lugar, accede a todo y termina acumulando rencor y con el autoestima hecha pedazos.

Generalmente son las víctimas adecuadas de mujeres que intentan ser alfas pero tienen bajo concepto de sí mismas y necesitan dominar a otra persona para sentirse bien.

Un macho beta, aunque en realidad tiene mucho que ofrecer, siente que no es así y se comporta como si fuera poca cosa. Como proyecta esta imagen hacia el exterior y la mayor parte de las personas no se dan el tiempo de indagar más a fondo.

Todos se quedan con la idea de que en realidad no vale mucho la pena. Pero esto es un asunto de actitudes y de impresiones, no es la realidad.

De cualquier forma, se cierran solos las puertas para acceder a las mujeres que les atraen. Los machos alfa, por el contrario, actúan como si fueran más de lo que son, y de esa manera logran llamar la atención y conseguir lo que quieren.

5) No proyectan mucha masculinidad

Los machos alfa aprovechan cualquier oportunidad para demostrar que son muy hombres. Y eso incluye pasar horas en el gimnasio, ser aventureros, audaces, atrevidos y agresivos.

El macho beta no tiene demasiado arraigados estos impulsos. Y aunque pueda ser mucho más civilizado y funcional en sociedad que un agresivo alfa, el beta está en riesgo de ser considerado “menos hombre”.

Por desgracia, a muchas mujeres les gusta que las apantallen con despliegues gratuitos de testosterona. Entonces, pueden llegar a preferir un alfa presumido y conflictivo, que un beta discreto, pero leal y funcional.

Es parte de la compleja red de significados sociales y status que trae consigo la elección de una pareja. Nos dejamos llevar por las primeras impresiones.

Un hombre puede parecer muy varonil pero en la convivencia diaria ser muy mal proveedor y muy irresponsable. Otro puede no parecer un súper héroe pero ser un excelente compañero en lo que importa: sensible, responsable y trabajador.

Los betas normalmente son del segundo tipo. Y los alfas, del primero. Aunque claro, hay sus honrosas, y no tan honrosas excepciones.

Muchas mujeres pasan años saliendo con hombres alfa y a la larga se dan cuenta de que son mucho más felices y se sienten más seguras con un hombre beta más centrado.

Así que ya lo sabes. Ser un beta no es un problema. No está mal y no te convierte en un ciudadano de segunda clase.

Lo único que debes hacer es trabajas en tus habilidades sociales, a prender a defender tus posturas y, sobre todo, dejar de adorar a los falsos ídolos de la publicidad y el cine que te dicen que si no te pareces a Brad Pitt, eres un perdedor.

Recuerda que la idea de todo eso es que gastes dinero tratando de comprar un estatus social que en realidad no significa nada.

Además, siempre habrá chicas maduras y sabias que sepan que no necesitan un macho alfa pelo en pecho para ser felices en una relación de pareja.

 

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